ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

El 23 de febrero de 1945, tras cinco días de violentos combates, seis marines estadounidenses colocaron la bandera de su país sobre la colina más alta de la isla de Iwo Jima, defendida con saña por los soldados japoneses.

Apenas dos días después una fotografía del suceso, tomada por Joe Rosenthal, para Associated Press, apareció en la portada de todos los periódicos de Estados Unidos.

En cuestión de días fue reproducida en afiches, sellos de correo, revistas, periódicos, la industria de cine la mostró en la gran pantalla, convirtiéndose en uno de los íconos del patriotismo estadounidense.

El pasado 13 de julio, el expresidente y candidato a la presidencia, Donald Trump, mientras se encontraba en un mitin en Butler, Pensilvania, sufrió un atentado, pero por esas cosas del azar, un leve gesto de la cabeza le salvó de la muerte.

Decenas de profesionales del lente captaron el momento, pero una fotografía se llevó las palmas, la de Evan Vucci, fotógrafo de guerra, ganador del premio Pulitzer y conocido por su cobertura de las protestas tras el asesinato de George Floyd.

Son evidentes los puntos de contacto, las similitudes en la composición entre las imágenes de Rosenthal y Vucci, más allá de que la representación visual de ambos sucesos es impactante.

No obstante, hay una diferencia significativa, en el caso de la foto de Vucci, Trump es el único protagonista, es el «adalid sobreviviente» que, con el puño en alto, lanza un reto a sus adversarios, en la fotografía de Iwo Jima, el héroe es colectivo, son los soldados que levantan la bandera en señal de victoria.

Para sus seguidores, Donald Trump, emerge como el hombre que enfrenta la adversidad, para ellos fue la «voluntad de Dios que quedara con vida»; si se hubiera preparado con anterioridad la escena, no hubiera quedado mejor.

Escasamente 48 horas después del atentado, el lunes 15 de julio, Trump, reapareció en la Convención Republicana con una venda en la oreja derecha, con aires de triunfo, dando nuevo impulso a la carrera electoral republicana, convertido en el «mesías» de la «resurrección» estadounidense.

Todo parece indicar que será Donald Trump, el elegido por el verdadero poder para liderar al Imperio frente al mundo nuevo que emerge.

De todas formas, recordemos que Trump es el líder impredecible y caprichoso que dirigió una administración fallida en muchos aspectos. Es también el señor de la guerra que ordenó el asesinato de Qasem Soleimani, comandante de la fuerza de élite Al Quds de la Guardia Revolucionaria iraní.

Bajo su gobierno, Estados Unidos atacó en coordinación con Francia y el Reino Unido a la ciudad de Damasco, Siria, acción en la que imitando a George Bush y Barack Obama repitió la conocida frase de «misión cumplida»

La foto de Evan Vucci, es muy probable que pase a la historia y sea crucial en la campaña republicana, tiene todos los requisitos para convertirse en icónica, pero con la reelección del expresidente anaranjado, casi nada cambiará en la Casa Blanca y menos en el mundo.

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