ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Por sugerencia de las circunstancias quizás, al darle visos de formalidad a sus relaciones en el lejano abril de 1929, tal vez Cuba y Finlandia sentían la corazonada de que entre ellas estaba naciendo una amistad consecuente.

Dicen que los buenos amigos se distinguen mejor «en las malas», y aquel acto protocolar se realizó cuando el mundo se tambaleaba por la Gran Depresión resultante del desplome estrepitoso de la bolsa de Nueva York; eran tiempos funestos. Se gestaba ya la segunda guerra Mundial.

En etapas así, las naciones generalmente intentan blindar sus economías, y en casi instintivos gestos proteccionistas, dicho a lo cubano, no pocas suelen «sacarle el pie» a sus vínculos exteriores. Finlandia y Cuba, sin embargo, le pusieron buena cara al mal tiempo y se estrecharon las manos, en medio de la incertidumbre internacional; mejor no pudo ser el augurio.

Aquel acto era consecuencia de un sentimiento más profundo, nacido y abonado en la manigua cubana. De Finlandia era Fabian Fagerman, internacionalista que un día tomó el camino de Cuba y recaló mambí en la manigua de la Isla, para blandir el sable del Ejército Libertador frente a la metrópolis española, durante la Guerra Necesaria. Fagerman alcanzó el grado de Capitán de las huestes mambisas.

Martí entonces ya se había ocupado de que al oído caribeño el nombre de Finlandia no le resultara raro. Fue La edad de Oro la plataforma, y La Exposición de París su pretexto. Al retratar en prosa, al evento en que «los pueblos todos del mundo se han juntado este verano de 1889 en París», oportunidad de «ver en un mismo jardín los árboles de todos los pueblos de la tierra».

Finlandia no pasa inadvertida a la pluma del Apóstol en La Exposición de París; con una pincelada brevísima, junta en un mismo paisaje el alma y el espíritu del país nórdico.

Describe «la casa linda de madera, con ventanas de triángulo, en que pasa los meses de nevada el finlandés, enseñando a sus hijos a pintar y a pensar, a amar a los poetas de Finlandia y a componer el arpón de la pesca y el trineo de la cacería, mientras talla el abuelo el granito como ópalo, o saca botes y figuras de una rama seca, y las mujeres de gorro alto y delantal tejen su encaje fino, junto a la chimenea de madera labrada».

«Hay teatro allí -continúa el Maestro-, y lecherías, y una casa de anchos comedores y criados de chaqueta negra, que pasan con las botellas de vino en cestos a la hora de comer, cuando los pájaros cantan en los árboles».

Tales antecedentes cimentan una relación que resiste la prueba del tiempo, entre dos pueblos geográficamente situados en las antípodas.

Con salida al Mar Báltico, fronteras con Suecia, Rusia y Noruega, Finlandia, habitada por más de cinco millones y medio de personas, ocupa 338 145 km² en el noreste de Europa. Es, según su constitución, una república que tiene en su presidente al jefe de Estado, en el primer ministro su cargo de mayor rango; Helsinki es su capital, y como idioma oficial reconoce al finés y al sueco.

Solidaria con nuestro país se muestra siempre la Asociación Finlandia-Cuba, un ente promotor de intercambios y de reconocimiento mutuo de pueblo a pueblo.

Una curiosidad; al margen de su preferencia por las disciplinas deportivas de invierno, como deporte nacional, cubanos y fineses «casi» compartimos el mismo; el pesäpallo o béisbol finlandés, dicen, es muy parecido al nuestro.

De poco hablar son los finlandeses. Pero no callan a la hora de exigir, como a menudo lo hacen, el fin del bloqueo de los EE.UU. a Cuba. Entonces alzan firme la voz, y quién sabe si, indignados algunos por la injusticia, dejan escapar un «Perkele», que en su cultura es como una mala palabra, pero literalmente significa «demonio».      

Aunque sus inviernos cubran hasta 120 días, y las temperaturas oscilen entre -25 ̊C y -40 ̊C en esa etapa, la amistad de Finlandia hacia Cuba, y viceversa, forjada a lo largo de 95 años, es cálida.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.