Hace más de una década Estados Unidos se encuentra detrás de Julian Assange, el fundador de WikiLeaks, portal web que entre 2006 y 2019 puso ante los ojos de todos más de diez millones de documentos confidenciales sobre actividades militares y diplomáticas que comprometían a la administración norteamericana.
Imagine por un momento que, literalmente, en frente del mundo entero, caiga la máscara de una nación cuyo discurso universal es el de las mayores libertades, a partir de pruebas que revelan su uso de herramientas de ciberguerra y vigilancia, así como la realización de acciones terribles ocurridas en Bagdad, Afganistán, Irak y la cárcel de Guantánamo, ilegalmente ubicada en Cuba.
Se entiende entonces que, para el Gobierno del mayor imperio del planeta, no sea visto como un periodista fidelizado con la verdad, sino como un «espía» que ha violado los derechos de esa nación, revelando sus secretos.
El 11 de abril de 2019, hace justo cinco años, el futuro de Assange, ahora con 52 años, comenzó a peligrar con mayor fuerza.
Ese día la Cancillería de Ecuador informó que el presidente de la República, Lenín Moreno Garcés, daba por terminado el asilo diplomático que lo protegía desde 2012, con lo cual quedó a disposición de la Policía y los tribunales británicos.
¿Es una coincidencia esta actitud con respecto a lo sucedido, hace unos días, con la intervención por la fuerza de la Policía ecuatoriana en la Embajada de México en Quito, para extraer al vicepresidente Jorge Glas? ¿Qué ha pasado con la diplomacia ecuatoriana y el respeto de los derechos internacionales?... Resulta imposible sustraerse a comparaciones como esas.
Hoy Julian Assange se encuentra encarcelado en la prisión de alta seguridad de Belmarsh, en Londres, ciudad desde la cual, el pasado 26 de marzo, la justicia británica volvió a pedir a Estados Unidos nuevas garantías sobre el trato que recibiría el fundador de Wikileaks en caso de ser extraditado.
El primer ministro australiano, Anthony Albanese, hace unos meses también estableció una solicitud de cancelación del proceso.
«Estamos considerándolo», respondió el presidente Joe Biden, desde Norteamérica, para sorpresa del planeta.
En cuatro años de administración, Biden no ha hecho nada en función del fundador de Wikileaks, a quien la Casa Blanca quiere tras las rejas. ¿Cuál es el interés de hacerlo en plena carrera electoral?
La esposa del periodista, Teresa Assange, en una entrevista concedida a la bbc, considera alentadoras las palabras del Jefe de Estado; en tanto Barry Pollack, abogado a cargo del caso, asegura que «este procesamiento sin precedentes de alguien por publicar información veraz y de interés periodístico nunca debería haberse presentado».















COMENTAR
Fernando Garcia Bravo dijo:
1
16 de agosto de 2025
19:22:58
Responder comentario