El próximo 28 de julio, la Venezuela bolivariana irá a las urnas, por 31 vez en 25 años, para decidir su futuro.
Al cierre del proceso de inscripción ante el Consejo Nacional Electoral (CNE) había sobre la mesa 13 candidatos, postulados por 37 organizaciones y partidos políticos, en cumplimiento con los acuerdos firmados de manera conjunta por el Gobierno del presidente Nicolás Maduro y los movimientos sociales, federaciones empresariales, corrientes religiosas y de la intelectualidad del país.
En medio de este proceso, María Corina Machado, del partido Vente Venezuela, inhabilitada desde 2015 por la Fiscalía General, anunció la pasada semana a Corina Yoris como su sucesora, quien no fue registrada por el CNE. Este suceso sirvió de excusa para que las cancillerías de algunos países y gobierno manifestasen su «preocupación» por la legitimidad del proceso.
La catedrática de 80 años había declarado ante la prensa que no es la sustituta de María Corina, sino que la estaba representando, el más claro ejemplo del llamado rostro sin poder.
Por otra parte, la Constitución dicta que, para designar un candidato sustituto, este debe ser previamente postulado, requisito que la Yoris no cumple. Entonces, ¿quién está intentando introducir irregularidades en el proceso, el Partido Socialista Unido de Venezuela, con su candidato Nicolás Maduro, o María Corina, quien ha asegurado, reiteradamente, que sin ella «no habrá elecciones»?
La decisión soberana de los venezolanos en su camino a los comicios quedó plasmada en el Acuerdo Amplio de Caracas. Firmado en febrero, este representó las aspiraciones de la nación de sostener la democracia participativa y protagónica, las garantías electorales y los derechos políticos del pueblo. Para corroborarlo, el propio mandatario invitó a la onu y a la Celac a enviar delegaciones de observadores a participar en el sufragio venidero.
A los reclamos injerencistas provenientes de Washington y sus títeres, se sumó Javier Milei, quien ordenó el envío de militares para custodiar la Embajada de Argentina en Caracas, donde han pedido refugio algunos detractores del chavismo.
Sin embargo, no todos los países se dejan tapar los ojos por la Casa Blanca. Cuba, Nicaragua, Irán, Paraguay, China y el Grupo de Puebla han ratificado su apoyo al ciclo electoral, con la certeza de que los venezolanos tienen el derecho de decidir su rumbo, «en un contexto de paz y seguridad», tal como afirmó en x el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla.
El alba, por su parte, reiteró el apoyo para que la nación sudamericana ejerza su derecho al voto y elija, con autonomía y democracia, su futuro.
Mientras tanto, siguen siendo muchos los interesados en desacreditar cada uno de los pasos del proceso electoral venezolano. No les bastó con el fracaso de Guaidó. Siempre habrá quien tire de los hilos que manejan a los que cobran para desbarrar de todo lo que no convenga al gran capital.















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