ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Cualquiera de los posibles candidatos a los comicios presidenciales de Estados Unidos debe convencer sobre la solución al problema migratorio. Foto: AP

Las victorias obtenidas por Donald Trump en Iowa y New Hampshire lo señalan como el candidato favorito del Old Party para disputar las presidenciales de noviembre de 2024, con amplias posibilidades de ser inquilino, por segunda vez, de la Casa Blanca.

Sus rivales, el empresario Vivek Ramaswamy y el exgobernador de Arkansas, Asa Hutchinson, se despidieron de sus sueños tras los resultados que obtuvieron en los caucus de Iowa. Con anterioridad, el exgobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, también se había retirado de la contienda.

Luego de que Trump se impusiera en las primarias republicanas de New Hampshire, consolidando su posición, Ron DeSantis, gobernador de Florida, abandonó sus intenciones de disputarle el puesto.

Por el contrario, la exgobernadora de Carolina del Sur, Nikki Haley, a pesar de ir por lana y salir trasquilada en las votaciones, se mantiene en la batalla.

«Saben que Trump es el único republicano del país al que Joe Biden puede derrotar… Ganará el primer partido que jubile a su candidato de 80 años», sentenció Haley.

La política de 51 años, hija de inmigrantes indios, espera poder vencer en su estado natal, Carolina del Sur, donde tendrán lugar las próximas elecciones importantes de las primarias, el 24 de febrero. Una derrota allí, para la exgobernadora sería catastrófica, y le dificultaría seguir en la contienda.

Una encuesta del Wall Street Journal, de finales del año pasado, apuntó que la exgobernadora supera a Biden por 17 puntos, algo que no es para despreciar. Claro, primero tiene que vencer a Trump.

Haley defiende el republicanismo tradicional, su mayor hándicap, que radica, dicen, en no conocer bien cómo funcionan las bases del partido en la actualidad.

Para el exmandatario, una victoria en Carolina del Sur le permitiría evitar el Supermartes del 5 de marzo, cuando 16 estados celebren primarias.

 

UN CAMINO ESPINOSO PARA EL EXPRESIDENTE

Sin embargo, existen elementos que ofrecen señales de que no todo será color de rosa para el magnate que sueña regresar a la Sala Oval. Aunque ganó, no logró el apoyo esperado, dada su condición de favorito.

Solo alrededor de la mitad de quienes votaron en las primarias de New Hampshire dijeron que lo considerarían apto para la presidencia si fuera condenado por un delito, según un sondeo realizado a boca de urna por CNN.

Por otro lado, después de que Trump salga de su zona de confort, fuera del mundo dominado por sus partidarios de Make America Great Again (MAGA), tendrá que lidiar con el electorado que lo rechazó hace menos de cuatro años.

El expresidente no cuenta con el apoyo de los independientes y moderados de los suburbios. En New Hampshire, la mayoría votó por Haley, 58 % contra el 39 %.

Igual situación se le presentó en Iowa, donde el 55 % de las personas que se identificaron como independientes, apoyaron a alguno de los rivales de Trump. Los graduados de nivel superior, y los votantes de mayores ingresos, tampoco le favorecieron.

De cara a las presidenciales, vale recordar un elemento importante: New Hampshire ha votado por los demócratas en todas las elecciones presidenciales desde 2004, y en ese terreno, el posible candidato republicano tendrá que enfrentar, como todo parece indicar, al actual inquilino de la Casa Blanca, el demócrata, Joe Biden.

En el camino que le queda por recorrer, tendrá que encarar estados de opinión negativos sobre su papel en la revuelta en el Capitolio, el 6 de enero, los 91 cargos en su contra y la mentira, que sigue reiterando, de la victoria electoral en 2020.

Eso sí, cuenta con el apoyo de los MAGA, Alt-Right (Derecha Alternativa), y de una variopinta representación social, grupos supremacistas, milicias de ultraderecha, evangélicos, negacionistas, etc.

Una mezcla de agravio y fervor religioso une a los leales a Trump, quienes consideran que libra una especie de guerra santa, una lucha entre el bien y el mal, entre la luz y la oscuridad.

Es importante destacar, que la carrera por la Casa Blanca, que concluirá el 5 de noviembre, se realiza en una situación muy compleja para EE. UU. Dos temas cruciales acaparan las preocupaciones de los electores: la economía y la inmigración.

Causa gran preocupación en amplios sectores, dentro y fuera de Estados Unidos, la situación creada en el estado de Texas, que galvaniza la fragmentación del país, algo extremadamente peligroso.

El gobernador Greg Abbott, desobedeciendo a las autoridades federales, defendió el derecho de su estado a «proteger» sus fronteras de la «invasión» que supone para ellos la inmigración ilegal.

Unos 24 estados apoyan la postura de Abbott, y alrededor de diez enviaron refuerzos a Texas, en medio de la escalada de tensiones entre el estado y el Gobierno federal, por la gestión de la crisis migratoria en la frontera con México.

 

CON CUBA, LA POLÍTICA DE EE. UU. SIEMPRE ES LA MISMA

Malas noticias para Cuba anuncian no pocos «expertos». El «presidente anaranjado» es recordado por los cubanos por la crudeza de las sanciones aplicadas en medio de una situación de crisis pandémica. Su actuar quedó, para la historia, como un ejemplo más de la falta de humanidad del imperio.

El respaldo ofrecido por RonDeSantis y Marco Rubio a Donald Trump presagia compromisos con la ultraderecha de Miami, que de seguro incluye cerrar el cerco a la isla rebelde.

Claro, hay que tener en cuenta que los presidentes, sean republicanos o demócratas, no llegan al poder sino cuando lo decidan esos que componen el Estado Profundo, los que en verdad «tienen el mando» en yanquilandia.

Casi todas las variables indican que van a seguir la actual política, incluso si es reelecto, Joe Biden, o si eligen a otro, sea elefante o burro.

No van a cejar en su empeño. Para EE. UU. es inconcebible admitir, como pasó con todos los imperios a lo largo de la historia, el delito de insumisión. Solo la fortaleza de la Revolución, su unidad interna, la solidaridad internacional, la integración con Latinoamérica o con cualquier otra región del mundo multipolar que se forja, les puede obligar a ceder.

Existe un escenario que conocen bien, y saben que puede impedir sus designios y sueños: la resistencia del pueblo cubano, acostumbrado a combatir y a vencer, no importa quien esté en la Casa Blanca.

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Raul... dijo:

1

21 de febrero de 2024

21:20:42


Realmente es verdad, da igual un bloqueo rosadito vosiferado e histérico, que otro azulito susurrado que raya en parecer dulce y mesurado, pero con idénticos ingredientes.

Rubert Dominguez dijo:

2

21 de febrero de 2024

23:58:07


Ninguno de los dos tiene nada que perder si cambia de política hacia Cuba, será el segundo mandato, pero prefiero a Biden. Trump destruiría a los EEUU, no quiero un dictador en la casa blanca.