ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

La eclosión de nuevos conflictos y la perpetuación de viejas guerras que hacen cada vez más frágil la estabilidad mundial, emergen a la sombra de los intercambios comerciales de naturaleza bélica.

El año 2023 no solo fue testigo de avances significativos en la tecnología, también acogió un récord en las ventas de equipos militares a nivel internacional. Datos ofrecidos, a inicios de 2024, por el Departamento de Estado de ee. uu., dan cuenta de que las ventas de sus equipos militares a otros gobiernos aumentaron un 16 %, lo que fijó el nuevo tope en 238 000 millones de dólares.

También crecieron las ventas militares directas de armamentos por parte de empresas estadounidenses (157 500 millones de dólares), y las organizadas a través del Gobierno (80 900 millones de dólares). Detrás de las cifras se esconden complejas dinámicas de poder, intereses estratégicos y consecuencias humanitarias que no pueden pasarse por alto en ninguna discusión sobre la paz y la seguridad internacionales.

El clímax de esta tragedia alcanza su apogeo cuando los líderes mundiales y los principales actores en la arena internacional enfrentan la disyuntiva de continuar alimentando este comercio letal, o tomar medidas concretas para detenerlo.

Desafortunadamente, ante la última opción hay más oídos sordos. Solo habría que mirar hacia la Franja de Gaza, que política y militarmente ha sido respaldada por el Gobierno estadounidense, causando la muerte de miles de palestinos, lo que ha sido fuertemente criticado por la comunidad internacional.

¿Qué se puede esperar de un Gobierno que mantiene vigente una Ley de Protección del Comercio Legal de Armas? Estados Unidos permite fabricarlas y comercializarlas, tanto para una banda mafiosa como para cualquier civil que decida, luego, irrumpir a tiroteos en alguna escuela.

Es imperativo reflexionar sobre el impacto tangible que las transacciones con fines armamentísticos tienen en la proliferación de la violencia armada y en el equilibrio de poderes a nivel mundial, con un alto costo humano e implicaciones en los conflictos a escala global.

La responsabilidad recae en aquellos que tienen el poder de decidir si se priorizan las ganancias económicas sobre la seguridad y la dignidad de millones de personas, afectadas por la violencia armada. El ciclo del armamentismo desenfrenado necesita un fin.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.