El «león» llegó a la Casa Rosada. Javier Milei acaba de convertirse, oficialmente, en el nuevo presidente de Argentina. «Hoy comienza una nueva era», prometió.
Hace unos años, nadie hubiera imaginado que obtendría el respaldo de los electores, pues su carrera política es tan corta que, en 2021, logró su primer cargo público, al ser elegido diputado.
Sin embargo, ya había recorrido algún camino en el mundo de la política, pero no desde un partido, sino desde los escenarios de la televisión.
Su personalidad posee los ingredientes necesarios para moverse en el mundo del espectáculo y, desde que la política irrumpió en la televisión, con aquel debate entre John F. Kennedy y Richard Nixon, cada día reclama más altas dosis de espectacularidad.
En estos tiempos convulsos, de descreimiento en las fórmulas políticas tradicionales, parecería que se vive una especie de locura colectiva, que todo o casi todo puede ser posible. Sin embargo, detrás de muchos de los acontecimientos más increíbles existe un hilo conector: las redes sociales.
El joven influencer de 22 años, Iñaki Gutiérrez, quien asumió la estrategia digital de la campaña de Milei, le explicó, en la primera cita con el actual mandatario, que la campaña del Brexit, en Reino Unido, se había hecho a través de Facebook, y la de Bolsonaro, en Brasil, por Instagram.
«Me pareció que la campaña en Argentina podía ser a través de TikTok», declaró, en una reciente entrevista publicada en la BCC.
Como resultado, los tiktoks del candidato presidencial ganador recibieron hasta 15 millones de vistas, y la mayoría de los argentinos que votaron por él, en las primarias y en la primera ronda electoral, no superan los 30 años.
Los nativos digitales poseen nuevos hábitos de consumo. Difícilmente lograrán leer un artículo detallado sobre la inoperancia de muchas de las ideas del liberal libertario, pero casi todos podrán entender y asumir como verdad un pequeño video sobre la inflación y la dolarización.
Estos sitios de redes sociales resultan efectivos a la hora de construir una realidad desde resortes más emocionales que racionales.
Por ello, tenemos a un Milei que se presenta como el mesías del cambio, como un león, símbolo que, desde su propia proyección, usa para personificar la fuerza y el liderazgo.
Este tipo de comunicación trabaja en el campo de la estética y produce un desplazamiento discursivo hacia lo performativo, que distrae de la radicalización del discurso de base.
En otras palabras, las audiencias están tan impactadas por lo visual, por el show, que no logran digerir, en el plano racional, las implicaciones de las ideas de un Milei que prometió reducir el gasto púbico en un 15 % del PIB.
Sin embargo, el hombre que destrozó en televisión una piñata con la imagen del Banco Central de Argentina, contará, para sus empeños, con apenas 38 diputados, en una cámara de 257 miembros y ocho senadores, en un total de 72.
Los recortes y las medidas comenzarán a tener su impacto en la cotidianidad de los votantes. Entonces, cuando los reflectores se apaguen, cuando pase la euforia, el «león» tendrá que demostrar que es el rey de la selva, o esos mismos, a los que asegura que llegó a despertar, lo devorarán.















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Gramsci dijo:
1
11 de diciembre de 2023
08:19:26
giosvany dijo:
2
11 de diciembre de 2023
13:08:07
Pablo dijo:
3
11 de diciembre de 2023
20:03:14
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