De «hipocresía» y «contradictoria» califican algunos analistas la decisión del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, de continuar con la construcción de un tramo de 32 kilómetros de muro fronterizo en Texas, bajo el pretexto de frenar la oleada de cruces ilegales hacia el territorio estadounidense.
Pese a haber asegurado que no habría «ni un metro más del muro bajo su administración», el demócrata anunció la suspensión de 26 leyes para la construcción del muro, lo que da un giro en su política migratoria, y lo acerca más a las medidas que tantas críticas generaron durante el mandato de su antecesor republicano, Donald Trump.
Entre los estatutos que dispensarían se encuentran varios de los mismos reglamentos que los demócratas trataron de proteger en el pasado, en tanto, esta será la primera vez que usarán un amplio poder ejecutivo, empleado de manera recurrente en la era Trump (2017-2021), reseñó Prensa Latina.
La administración Biden también retomará las deportaciones de venezolanos directamente a su país, en un intento por frenar la afluencia récord de cruces en la frontera entre Estados Unidos y México.













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