Tanto los de derecha y los de ultraderecha (PP y Vox) –a quienes las encuestas daban por vencedores en las elecciones generales en España– como los llamados socialistas, progresistas y otras tendencias, tendrán que esperar por nuevas alianzas o a que se convoque a una segunda vuelta electoral, la más probable entre todas las variantes.
El reacomodo de fuerzas políticas debe ser el factor clave para la posible composición de un nuevo Gobierno. Por un lado, la opción de un reciclado Partido Popular, con Alberto Núñez Feijóo; en la acera de enfrente, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), de Pedro Sánchez, totalmente cuestionado en los comicios regionales de mayo pasado, cuyo final fue una verdadera debacle que devino adelanto de las actuales elecciones, previstas para diciembre.
El Partido Popular (PP) ha obtenido un mejor resultado, por el número de votos, pero por debajo del esperado, y la aritmética parlamentaria no le permitirá al líder derechista ser investido como presidente del Gobierno, refiere un despacho de RT.
En el caso del PSOE, con un resultado mucho mejor que el vaticinado por las encuestas, también tiene difícil alcanzar los apoyos necesarios para una investidura, sin contar que, después, le permitan gobernar.
Como dato alentador para las fuerzas del actual Jefe de Gobierno español, vale reconocer que los socialistas han salido victoriosos en algunos territorios claves como Andalucía, País Vasco y Cataluña; mientras los resultados de vox hacen prácticamente imposible que Feijóo, del pp, pueda obtener la presidencia española.
El PSOE podría lograr una mayoría si tiene el apoyo de Sumar, una coalición de partidos de izquierda –antes Unidas Podemos–, y de los partidos nacionalistas como el Partido Nacionalista Vasco (PNV) y EH Bildu y Esquerra Republicana, así como de Junts, de Cataluña.
Lo innegable es el avance que la derecha y la ultraderecha han tenido en España, según puede deducirse de los conteos de la jornada del pasado domingo.















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