Lisboa, Portugal.–«Toda la solidaridad que podamos mostrar para Cuba, su pueblo y su Revolución será siempre poca, teniendo en cuenta la solidaridad que Cuba le ha brindado a otros pueblos del mundo», expresó Paulo Raimundo, secretario general del Partido Comunista Portugués, en un encuentro con el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.
De acuerdo con el sitio web de la Presidencia, en la Sociedad de Instrucción y Beneficencia La Voz del Operario tuvo lugar el breve, pero muy afectuoso saludo entre ambos, que en junio pasado se habían encontrado en La Habana.
«Sean muy bienvenidos», dijo el anfitrión al Jefe de Estado cubano. Portugal lo ha recibido como un amigo. Su visita para nosotros, aseguró, es muy importante, porque indiscutiblemente «somos hermanos de lucha» y pueden «contar con nosotros en cualquier momento».
Díaz-Canel agradeció la posibilidad de «poder conocer más de cerca la historia de Portugal, así como el papel que desempeña el Partido Comunista en la sociedad portuguesa». En sus palabras, el recuerdo a Fidel y la visita que en el año 1998 realizó a Oporto; también el agradecimiento por la comprensión y la sensibilidad que se aprecia en Portugal hacia la situación de Cuba, por el respeto y el cariño con el que se trata aquí a los cubanos.
Es una visita, subrayó, que «da una integralidad de las aspiraciones que uno tiene, no solo como Jefe de Estado, sino también como revolucionario y como comunista».
Te ratifico, afirmó, todo «el apoyo, la voluntad para seguir fortaleciendo las relaciones entre nuestros partidos; toda la solidaridad con que nosotros podamos apoyarlos a ustedes», e hizo referencia a la difícil misión que tiene el Partido Comunista Portugués de defender el movimiento obrero y la clase trabajadora «en los tiempos que corren».
RESPETO Y ADMIRACIÓN POR EL EMPRESARIADO PORTUGUÉS
De larga data y con bases muy sólidas son las relaciones que tienen varios sectores del empresariado portugués con Cuba. Fortalecerlas y encontrar otras potencialidades para ampliarlas son retos que tienen por delante esos
vínculos, y sobre los cuales se intercambió este sábado en el encuentro que sostuvo Díaz-Canel con una representación de quienes mantienen negocios con Cuba, y otros que tienen intención de ello.
Se encontraban empresarios portugueses que han apostado por la Mayor de las Antillas y están presentes en nuestro país, así como miembros de la Cámara de Comercio Cuba-Portugal, del Consejo de Empresarios Portugués, y de la Asociación de Inversión y Comercio Externo de Portugal.
Todos, como dijo la embajadora cubana Yusmari Díaz Pérez, «miran el futuro y las potencialidades que existen entre Cuba y Portugal para lograr un mayor bienestar económico». Son relaciones, aseguró, con personas que llevan mucho tiempo apostando por nuestro país.
«Era indispensable, necesario», aseguró Díaz-Canel, encontrarnos con ustedes a pesar de la «intensa agenda de trabajo que hemos estado viviendo en esta bella capital». La forma en que se involucran en el intercambio económico y de cooperación con la Isla, aseveró, es una de las mejores expresiones de las relaciones que existen entre Cuba y Portugal.
«Sentimos mucho respeto y admiración por ustedes», subrayó, y ratificó la disposición de seguir ampliando los nexos con el empresariado de la nación lusitana y fortalecerlos en sectores como los alimentos, el turismo, las construcciones, el comercio interno, la industria, la biotecnología y la industria biofarmacéutica, la salud, las fuentes renovables de energía, la educación superior y otros.
Como deferencia con el empresariado portugués, el Presidente Díaz-Canel los invitó a participar en la próxima edición de la Feria Internacional de La Habana, a finales del presente año.
De confianza y compromiso con Cuba hablaron luego varios de los presentes, quienes ratificaron su disposición de continuar «haciendo negocios» con la Mayor de las Antillas, a pesar de los impedimentos del Gobierno de Estados Unidos y de las afectaciones provocadas por la COVID-19.
«Hay un conjunto de oportunidades entre los dos países, y podemos seguir haciendo muchas más cosas juntos», afirmó Luísa Amorim, de Amorim Negócios Internacionais s.a., quien dejó la certeza de que «las relaciones siguen muy fuertes».
En sus intervenciones, varios de los empresarios hicieron referencia a la importancia de cumplir objetivos y plazos; de cuestiones que ralentizan procesos o hacen los caminos para las inversiones demasiado burocráticos; de los riesgos que implica comerciar con Cuba, y aun así, están todos dispuestos a asumirlos en beneficio de fortalecer los vínculos.
Cuba, ratificó la viceministra del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Ana Teresita González Fraga, continuará «apoyándolos y trabajando con ustedes, para seguir promoviendo el diálogo, y buscar comunicación con nuestros organismos, que no siempre dan respuestas oportunas, y es responsabilidad de nuestro Ministerio lograrlo».
Fue ese un sentimiento compartido por los presentes, quienes ratificaron una vez más su disposición de ayudar al desarrollo económico de Cuba. Y es que esta, como les manifestó el Presidente cubano a los empresarios portugueses, es una visita con un «alto contenido emocional, sentimental y espiritual, por esa relación que a través de los años se ha ido construyendo».
TIEMPO DE ENCUENTRO EN LA FUNDACIÓN SARAMAGO
Martí insondable ha vuelto a obrar la magia de unir: retratos inspirados en él y nacidos de la impronta diversa de artistas cubanos pueden ser vistos en la Fundación Saramago, en la Casa de los Bicos, ubicada en el corazón de esta ciudad, hasta donde llegó el sábado Díaz-Canel.
Tuvo lugar allí la inauguración de las obras. Y como el Apóstol pone misterio a todo aquello en lo que él está, más de un momento emotivo aconteció en la Fundación, mientras una anfitriona especialísima –la periodista Pilar del Río, viuda de José Saramago– recibía al dignatario y a los integrantes de la delegación que lo acompañan.
Los libros resguardados tras los cristales, la sensibilidad, la paz y la belleza, y un espíritu prolífico y poético. Todo eso podía sentirse en los recintos de la Fundación Saramago, donde Pilar mostró a Díaz-Canel y a su esposa Lis Cuesta Peraza un fragmento escrito por el Premio Nobel de 1998, y que aparece a la sombra de este título: Una inagotable esperanza.
«La Humanidad no es una abstracción retórica –leyó a sus especiales visitantes la bella Pilar–, es carne sufriente y espíritu en ansia, y es también una inagotable esperanza».
Prosiguió el recorrido entre vitrinas nutridas de libros, hasta que llegó a un espacio desde el cual podían verse las obras inspiradas en José Martí.
«Gracias, Presidente, por este encuentro en la casa de José Saramago, en la Fundación que nació con tres mandatos: velar por las culturas; cuidar el medio ambiente; y, propiciar en todas las situaciones, políticas y sociales, la Declaración Universal de Derechos Humanos, y su simetría: la Declaración Universal de los Deberes Humanos». La periodista afirmó que «Martí nos levanta del suelo, y la creatividad de los artistas
cubanos que firman las obras que nos rodean, aligeran nuestros espíritus. Abrazados por la literatura y la solidaridad, seguiremos navegando, querido Presidente, pese a que los mares andan revueltos y el pensamiento único sea la gran inquisición de la época contemporánea».
El Presidente Díaz-Canel dijo: «Nos sentimos aquí como en casa, y es muy enaltecedora una tarde como esta en la que estamos yendo a los pensamientos emancipadores, enaltecedores de Martí, de Saramago, del Gabo, que son los sentimientos que unen a las personas que, como todos nosotros, los que estamos aquí, queremos que el mundo sea mejor».
El mandatario recordó que Pilar y Saramago llegaron a Cuba por primera vez un 14 de junio, fecha del natalicio de Ernesto Che Guevara, de quien dijo el Premio Nobel que «era el retrato de la dignidad suprema del ser humano».
Martí no visitó Portugal, pero escribió sobre este país, comentó el Jefe de Estado. Y a propósito de la exposición de pinturas resaltó: «De manera también muy amistosa, fraterna y vistiendo sus mejores galas, Lisboa ha recibido hoy a Cuba, pero particularmente a Martí».
MUSEO DE ALJUBE, PARA DEFENDER LA MEMORIA
Estrecho y sinuoso es el Museo de Aljube, pequeña edificación donde se mantiene viva la memoria de lo que fue el periodo fascista en Portugal. Aquí, honrando la memoria de quienes fueron víctimas de horrendos crímenes, estuvo también Díaz-Canel.
Mientras la delegación cubana avanzaba por las salas, el timbre insistente de un teléfono interrumpía a ratos la explicación de la guía, quien contó que era esa la señal «de un nuevo llamado a los interrogatorios, a la tortura». «Es importante demostrar que tenemos memoria», argumentaría entonces el dignatario.
Son cuatro salas las que tiene esta institución, antes una de las tantas cárceles portuguesas, testigo de los horrores vividos entonces. Libertad es también lo que desde aquí se defiende, porque es ese, junto a la vida, uno de los derechos más preciados que tiene el hombre.















COMENTAR
Responder comentario