El reciente incidente de la intercepción de drones sobre la sede del poder en Rusia pudo ser el punto crítico para que el conflicto en Ucrania escalara a una conflagración mucho mayor.
Si la guerra es el acto político por el cual uno o varios Estados recurren a la fuerza para imponer su voluntad sobre sus contendientes, ya no es posible pasar por alto el análisis de los resortes económicos que la motivan, con dividendos y beneficiados incluidos.
El enfrentamiento a la pandemia y sus secuelas, además de evidenciar el fracaso del neoliberalismo, ha profundizado la crisis del sistema capitalista. La amenaza de una gran depresión pende sobre la cabeza del mundo, cual espada de Damocles.
La propuesta presupuestal del Presidente de ee. uu., para el año fiscal 2024, incluye una cifra récord de 842 000 millones de dólares para la defensa, lo que supone un incremento del 3,2 % respecto a 2023; es decir, 26 000 millones más, según la Sección de gastos del Departamento de Defensa estadounidense.
Acerca de la situación en torno a Ucrania, Joe Biden solicita 753 millones de dólares para Kiev, a fin de contrarrestar lo que ellos llaman la «maligna influencia rusa».
Solo este ejemplo demuestra cómo el gran capital recurre a la guerra para mantener un crecimiento económico sostenido y poder repartirse mejor la cuota de mercado, cada día más complicada por el peso de los participantes. Es el método de transferirle los costos de la inversión militar a terceros y salir, temporalmente, de la recesión de su economía.
Para la lógica del capital, la guerra no se gana con la victoria militar, sino cuando se generan ganancias, sin embargo, no parece que este vaya siendo el resultado del conflicto en curso.
Estados Unidos no ha podido derrotar a Rusia, porque las sanciones se convirtieron en posibilidades para ampliar relaciones con países en desarrollo de otras regiones, como China, y Europa sigue dependiendo de ese mercado, aunque ha sometido su voluntad al dictamen estadounidense, perdiendo toda capacidad de resolución independiente de sus problemas.
No se engañe: Occidente solo tiene razones económicas en esta guerra y, por tanto, hará todo lo posible por extenderla, aunque arrastre a toda la humanidad a un holocausto.
Qué importa que mientan para justificarla si, en definitiva, con los riesgos actuales de una guerra a gran escala, ni la mentira quedará como evidencia, ni el mentiroso ni el ingenuo que se tragó el cuento de Ahí viene el lobo que nos narran televisoras y agencias.















COMENTAR
esperanza dijo:
1
9 de mayo de 2023
09:33:41
Lorzo Respondió:
9 de mayo de 2023
21:02:36
Raúl Respondió:
10 de mayo de 2023
00:44:56
Responder comentario