Efectivos policiales del Distrito Federal de Brasilia y del Ejército desalojaron el campamento de simpatizantes del expresidente Jair Bolsonaro concentrado frente al cuartel general del Ejército desde el cual se lanzaron los asaltos contra las sedes de la Presidencia, el Congreso y el Supremo.
Telesur informa que el desmantelamiento se produjo luego de que el juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, emitiera una orden en la que establecía a los golpistas un plazo de 24 horas para abandonar el lugar.
Muchos de los bolsonaristas se había instalado en el campamento hace dos meses en protesta por la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva frente a Jair Bolsonaro en las elecciones nacionales.
El magistrado señaló que «Nada justifica la existencia de campamentos terroristas, financiados con la complacencia de las autoridades civiles y militares de manera totalmente subversiva y sin ningún respeto a la Constitución».
El desalojo se efectuó sin la necesidad del uso de la fuerza por parte de los agentes del orden.
Aún así, la Policía detuvo a 1 200 simpatizantes del exmandatario brasileño que se encontraban concentrados en el campamento y fueron trasladados a la sede de la Policía en 40 autobuses, indica RT en Español.
¿QUÉ PASÓ ESTE 8 DE ENERO?
La invasión ocurrió a primera hora de la tarde del domingo a las sedes del presidencial Palacio de Planalto, el Congreso y el Supremo Tribunal Federal, lo que evocó el ataque similar ocurrido en el Capitolio de Washington el 6 de enero de 2021.
El violento asalto a las tres sedes del poder político en Brasilia por simpatizantes de Bolsonaro dañó parte del patrimonio histórico y artístico y de los espacios privados en los que trabajan a diario las máximas autoridades brasileñas.
La lista incluye cuadros, esculturas, vidrios, puertas, ventanas, ordenadores, televisores y todo tipo de mobiliario de estos edificios de corte futurista proyectados por el célebre arquitecto Oscar Niemeyer en la capital brasileña. En su furia, los atacantes usaron palos, grandes martillos, piedras, vallas y todo lo que tuvieron a su alcance.
En el Palacio de Planalto, sede presidencial, donde el pasado 1ro. de enero el presidente Luiz Inácio Lula da Silva recibió la banda presidencial de su tercer mandato, ni siquiera se salvó el cuadro de Las mulatas, del pintor Di Cavalcanti.
El ministro de la Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia de Brasil, Paulo Pimenta, denunció la sustracción de armas y municiones por parte de los asaltantes simpatizantes de Jair Bolsonaro.
Según el funcionario, el armamento se encontraba almacenado en el Gabinete de Seguridad Institucional, en el Palacio del Planalto, sede de la Presidencia de Brasil, uno de los tres objetivos de las violentas manifestaciones ocurridas en Brasilia.
Pimienta mostró en un video las cajas vacías en las que se guardaban las armas destinadas al uso de los miembros de la seguridad presidencial.
MEDIDAS TOMADAS
Por esos daños, ocurrieron destituciones como las del gobernador de Brasilia, Ibaneis Rocha, y el secretario de Seguridad del Distrito Federal, Anderson Torres, ambos aliados del exmandatario y acusados de connivencia con los atacantes.
Lula convocó una reunión ministerial hoy lunes en el Palacio de Planalto para hacer un balance de la situación y ver qué medidas se tomarán próximamente. Esta tarde, el mandatario se reunirá con los gobernadores de los diferentes estados, detallan los medios locales.
CONTINÚA EL REPUDIO INTERNACIONAL AL INTENTO DE GOLPE DE ESTADO
Líderes mundiales condenaron durante las jornadas del domingo y este lunes la intentona golpista de partidarios del expresidente Jair Bolsonaro contra las sedes de importantes edificios gubernamentales en Brasilia.
Telesur destaca que el jefe del Estado de la Ciudad del Vaticano, Jorge Bergoglio, Papa Francisco, expresó también su rechazo a las acciones que denominó «antidemocráticas y vandálicas» de grupos golpistas en Brasil, motivadas por «la carga de tensiones y formas de violencia que exacerban los conflictos sociales», aunque evitó mencionar por su nombre a Jair Bolsonaro.
Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, calificó a Brasil como «un gran país democrático» y dijo que confiaba en que se respetaría la «voluntad del pueblo brasileño y de las instituciones del país».
Según el portavoz de la cancillería china, Wang Wenbinm, Beijing «se opone firmemente al ataque violento» contra las sedes del poder en Brasil, declaró y subrayó que su país «apoya las medidas tomadas por el gobierno brasileño para calmar la situación, restaurar el orden social y preservar la estabilidad nacional».
Asimismo se pronunció Rusia, a través del portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, quien afirmó que Moscú «condena de la manera más firme las acciones de los instigadores de disturbios y apoyamos plenamente al presidente brasileño Lula da Silva».















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