ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Las altas vallas metálicas de la frontera con México son comparadas con una especie de apartheid. Foto: Reuters

A Joe Biden no me lo imagino convocando a sus seguidores para que «tomen» el Capitolio, o empecinado en proclamar un fraude electoral en la «cuna de la democracia».

Sin embargo, en el tiempo transcurrido desde que asumió la presidencia hasta hoy, no pocas veces se identifica con el actuar político de Donald Trump y, cuando menos, aplica como estrategia la inercia para no cambiar de lugar lo establecido por su antecesor.

Ser republicano, en el caso de Donald Trump, o demócrata, en el de Joe Biden, no asegura para nada, dentro del concepto de «democracia» estadounidense, que haya diferencias a la hora de aplicar políticas.

No es para asombrarse, pero Biden fue «otro» cuando solo servía como vicepresidente, en época de Barack Obama. Ahora, como mandatario, es válido preguntarse cuánto de Trump tiene Biden.

Algunos ejemplos pueden definir la respuesta.

Trump, con su estilo nada propio de un presidente, inventó y firmó 243 nuevas sanciones contra Cuba, las que se sumaron a las ya contenidas en más de 60 años de bloqueo. Biden, en su campaña electoral dijo –y redijo– que eliminaría tales medidas, pero, en casi año y medio de mandato en la Casa Blanca, ha mantenido lo legislado y se ha burlado –como lo hizo Trump– de las resoluciones de la onu, los llamados de líderes mundiales y los reclamos de estadounidenses y otras personalidades del planeta, que exigen poner fin a tan criminales acciones.

Biden se dejó atrapar por el grupo de extrema derecha y de contrarrevolucionarios de origen cubano asentados en la Florida, que durante la época Trump se apoderaron del tema Cuba y deciden –siempre contra el pueblo cubano– la línea de actuación del Departamento de Estado y de la Presidencia.

Otra coincidencia en la forma de actuar: cuando Trump decidió cercar con altas vallas metálicas la frontera con México, la comunidad internacional comparó el hecho con una especie de apartheid. Biden, en su campaña, aseguró que pararía tal construcción  y desmontaría lo ya cercado. ¿Qué ha pasado? El muro no se ha desmantelado, más bien se reparan áreas que se consideran menos seguras para detener la inmigración.

Un hecho insólito: Donald Tump destruyó abruptamente y echó a la basura los documentos que sustentaban el Acuerdo Nuclear con Irán; arbitraria y peligrosa decisión condenada en todas partes del mundo. Trump ponía en riesgo la propia humanidad, aseguraron sus críticos. Biden, más tenuemente, también se opuso a lo hecho por el republicano.

El demócrata, en sus primeros intentos de revertir tal situación, habló varias veces de la «vuelta al Acuerdo Nuclear» con la nación persa. Pero, una vez más, la inacción del actual gobernante ha tirado por la borda sus compromisos, y sigue apostando por las sanciones contra Teherán y no por la renovación del Acuerdo.

Especialistas estadounidenses refieren que en áreas críticas, el gobierno de Biden no ha hecho grandes cambios, lo que demuestra lo difícil que es trazar nuevos rumbos en política exterior en Washington. Así se manifestó en la gira del presidente por Israel y Arabia Saudita, destinada, en parte, a estrechar aún más los lazos con esos Estados.

Al respecto, la investigadora principal de Atlantic Council, un grupo de expertos al que también se le conoce como «tanques pensantes», Emma Ashford, aseguró que «con el paso del tiempo, Biden no ha cumplido muchas de sus promesas de campaña y ha mantenido el statu quo en el Medio Oriente y en Asia».

En tanto, Stephen Biegun, ex subsecretario de Estado, refirió que «existe una gran fuerza de gravedad que lleva a las políticas al mismo lugar. Siguen siendo los mismos problemas. Sigue siendo el mismo mundo. Seguimos teniendo las mismas herramientas para influir en los demás, con el fin de llegar a los mismos resultados, y sigue siendo el mismo Estados Unidos».

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Anibal Garcia dijo:

1

17 de agosto de 2022

08:02:50


El último párrafo espectacular mente cierto

Eduardo Fernandez Respondió:


17 de agosto de 2022

20:45:04

Muy cierto.

Maximo dijo:

2

17 de agosto de 2022

09:59:58


Es muy simple, reemplazaron a Trump (un esquizoide paranoico) por Biden (enfermedad de Alzheimer) y al final nada ha cambiado pues en USA gobierna un solo partido y nunca permitirá cambios que perjudiquen los designios de los que gobiernan en la sombra.

Davidginarte dijo:

3

19 de noviembre de 2022

17:54:06


Eso demuestra que ni hay democracia, o al menos como la que USA,se da golpes en el pecho de tener; con viejitos en las camaras vitalicios y habiles cabildaderos sostenidos, por la asociacion nacional del rifle, las farmaceuticas, la mediatica,y complejo militar industrial; y que tampoco hay pluri ni bipartidismo: los dos responden a los mismos inereses imperiales. Lo qud si funciona muy bien por la cantidad de recursos que mudven, es la manipulacion asombrosa de una sociedad, enajdnada, consumidora de papitas reprochados en el sofá frentd al tv viendo un show de debate entre aspirantes que se acusan mutuamente, ¡ y con valentia! de cosas triviales, celos, discusiones de pareja y de hasta el intento de robo de un cepillo de dientes, cuando uno de los contendientes aun no estaba en politica,y nadie menciona, ni por dignidad, el consumo y trafico de droga en la sociedad a todos los niveles, porye de armas de fuego, masacres en las escuelas, violencia de todo tipo, costo de las universidades,etc etc etc, .

Alejo Arnaldo Toriza Cárdenas dijo:

4

20 de noviembre de 2022

15:57:29


No es extraño, tal proceder en sea que aparezca dé presidente demócrata o republicano que ambos son facciones de un único partido "El MPERIAL" El que gobierna realmente y sus peones bailan la, música que le indique, la respuesta cuanto hay de uno en otro, es que responden aún mismo interés el IMPERIAL YANKEE