Una guerra impuesta por grupos terroristas apoyados por Estados Unidos y una agresión deliberada de Israel contra el territorio sirio han conducido a la nación árabe a una situación crítica e inestable, más cuando tiene ocupado parte de su territorio por fuerzas militares estadounidenses que no solo fomentan el terrorismo, sino que le saquean sus recursos energéticos y su trigo.
Con la determinación de «salvar a Siria», recientemente se celebró en Teherán una cita de los mandatarios del país anfitrión, Ebrahim Raisi; el turco Recep Tayyip Erdogan y el ruso, Vladímir Putin.
La presencia de ellos permitió, además, reuniones bilaterales de extrema importancia, principalmente enfocadas en fortalecer las relaciones económicas, usar las monedas nacionales de Rusia e Irán en el pago del comercio bilateral, así como facilitar, a propuesta de Moscú, el comercio del trigo desde Ucrania hacia Europa, obstaculizado por los efectos de la guerra y el minado de puertos por parte de los militares ucranianos.
En este sentido, Turquía sería el centro coordinador para facilitar el trasiego de los barcos con trigo y otros granos.
Respecto al suministro de gas ruso a países europeos, Putin recordó que su reducción a través del gasoducto Nord Stream 1, producida desde el mes pasado, se debió a que Canadá se negó a devolver a la empresa rusa Gazprom una turbina que estaba en reparación, alegando las sanciones impuestas a Rusia por el conflicto en Ucrania.
Afirmó, al respecto, que Rusia no podría cumplir con el bombeo de más de 30 millones de metros cúbicos al día, sin ese equipo.
La reunión entre los mandatarios ruso e iraní evaluó el desarrollo creciente de las relaciones bilaterales, y ponderó el hecho de que el comercio entre ambas naciones ha aumentado un 40 %.
Sobre el tema Siria, el Jefe de Estado ruso dijo a la prensa que los Estados de la cumbre trilateral «comparten la opinión de que la crisis siria puede resolverse por completo solo por medios políticos y diplomáticos, apoyándose en el diálogo intersirio, como lo establece la Resolución 2254 del Consejo de Seguridad de la ONU».
La reunión hizo énfasis en la necesidad de preservar la integridad territorial de Siria y combatir al terrorismo en todas sus formas y manifestaciones.
Los presidentes de Rusia, Irán y Turquía reafirmaron la determinación de continuar con su cooperación actual, a fin de combatir y eliminar a los individuos, grupos, proyectos y entidades terroristas, independientemente del nombre que tengan y del lugar donde operen en Siria.
Asimismo, condenaron los continuos ataques israelíes contra esa nación, incluidos los objetivos civiles, y los clasificaron como «una violación del derecho internacional, del derecho humanitario internacional, de la independencia y de la integridad territorial de Siria».















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