Si la lógica y la responsabilidad política rigieran las relaciones internacionales, el solo hecho de saber que una guerra entre dos potencias como Estados Unidos y Rusia puede ser catastrófica y definitiva, bastaría con tomar dos sillas y sentarse a una mesa a dialogar en busca de la paz, la cooperación y la no injerencia de un gobierno en los asuntos internos de otro.
Esa sensatez, como es natural, no es la preferida de los gobiernos de Estados Unidos, que la han sustituido por la arrogancia, las amenazas, las sanciones, las invasiones y las guerras.
El costo de tales acciones, por supuesto, ha sido el de millones de muertos, mutilados, heridos, países completamente destruidos, imposición de gobiernos inestables y robo de recursos energéticos, entre otros daños y unas cuantas etcéteras más.
Ante la gravedad de lo que ocurre en territorios de países que una vez formaron parte de la Unión Soviética y otros de Europa del Este donde Washington y la otan ensayan su intento de acción militar contra Rusia, este 22 de diciembre el presidente ruso Vladímir Putin advirtió que «no es Rusia quien está colocando misiles cerca de las fronteras estadounidenses, sino es EE. UU. quien está en las puertas del país euroasiático».
En este contexto, el mandatario ruso exigió a Washington no comprometer la seguridad a su nación.
«Deben dar garantías y de inmediato», aseveró Putin, quien también destacó que en los años 1990 la otan prometió que no se expandiría «ni un centímetro al este», pero desde entonces han ocurrido cinco etapas de ampliación de la organización. «Nuestras acciones no dependerán del curso de las negociaciones, sino de la garantía incondicional de la seguridad de Rusia», recalcó.
Con anterioridad, el canciller Serguéi Lavrov aseguró que «nuestro país no quiere una guerra, pero vamos a defender nuestra seguridad con firmeza, con todos los medios que consideremos apropiados».
En este caso, la lógica está más que clara: Estados Unidos y la otan están concentrando tropas y medios de guerra en la frontera de Ucrania con Rusia, y el Kremlin ha respondido desde su propio territorio con el despliegue de similares efectivos.
Anteriormente, el ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, había denunciado que Washington aumentó su presencia militar cerca de los límites con Rusia, detallando que alrededor de 8 000 militares estadounidenses están desplegados en Europa del Este.
Asimismo, advirtió que compañías militares privadas de EE. UU. están preparando «una provocación con componentes químicos» en el este de Ucrania.
Moscú está alarmada con el despliegue de fuerzas militares estadounidenses y de la OTAN, la realización de maniobras y la instalación de elementos del sistema antimisiles global de EE. UU. cerca de sus fronteras, ha afirmado el presidente ruso Vladímir Putin, quien mencionó, de igual forma, el despliegue de elementos del escudo global antimisiles cerca de sus contornos, «ya emplazados en Rumanía y planeado para la instalación en Polonia de lanzadoras MK-41, adaptadas a los sistemas de ataque Tomahawk», puntualizó.
«Si esta infraestructura va avanzando, si los sistemas de misiles de EE. UU. y de la otan aparecen en Ucrania, su tiempo de vuelo hasta Moscú se reducirá a 7-10 minutos, y si se despliegan armas hipersónicas, a cinco minutos», advirtió Putin, quien calificó esta situación de «grave desafío para la seguridad de Rusia».
«Lo que [EE. UU.] está haciendo ahora en el territorio ucraniano, o lo que intenta y planea hacer, no está a mil kilómetros de nuestra frontera nacional, sino que está a nuestras puertas. Tiene que entender que simplemente no tenemos otro lugar al que retirarnos», señaló el mandatario ruso.















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jose a marrero dijo:
1
24 de diciembre de 2021
03:15:35
JUAN CARLOS MENA dijo:
2
24 de diciembre de 2021
05:38:32
VAE dijo:
3
24 de diciembre de 2021
07:48:19
RICARDO dijo:
4
24 de diciembre de 2021
09:05:40
eusebio.hernandez dijo:
5
24 de diciembre de 2021
10:01:25
jose Respondió:
24 de diciembre de 2021
13:28:32
jose dijo:
6
24 de diciembre de 2021
13:17:47
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