ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Los revolucionarios deben seguir en el bando de los que «aman y fundan». Foto: Freddy Pérez Cabrera

La Revolución, en su dimensión objetiva, constituye un proceso político de cambio, que altera el curso de la historia y provoca conmociones radicales en el modo de vida de las personas. A la Revolución Cubana se le ha querido cantar su última estrofa muchas veces, pues hay personas que no entienden que un proceso revolucionario se prolongue por más de medio siglo. Tomada Santa Clara, un soldado le dijo al Che que la Revolución se había acabado, a lo que el Guerrillero Heroico le respondió: «Al contrario, ahora es que empieza».

La Revolución inserta a Cuba en una correlación de fuerzas a nivel mundial, a favor o en contra del statu quo; una colisión cotidiana (a veces callada, a veces ruidosa) entre dos proyectos civilizatorios: el que busca perpetuar la explotación del hombre por el hombre, como núcleo fundamental de la vida en sociedad, y el que busca alterar esa esencia en favor de construir un mundo donde primen la fraternidad, la libertad y la igualdad. En tanto Cuba abogue por ese proyecto alternativo de existencia social, la Revolución continuará.

Mas la dimensión objetiva de toda Revolución solo existe en tanto vivan hombres y mujeres dispuestos a seguir luchando; y no cualquier lucha, sino una radical. «A la raíz va el hombre verdadero», diría Martí, y esos son los seres humanos que precisa cualquier movimiento revolucionario para trascender: personas que vayan a la raíz de los problemas, raíz que, desde la óptica marxista, yace en el modo en el que nos organizamos como sociedad para generar y distribuir la riqueza. Sin embargo, la radicalidad es condición necesaria, pero no suficiente.

Los revolucionarios debemos también obrar desde el más profundo compromiso con la ética, y no cualquier ética, sino aquella que muestre en su jerarquización un sistema de valores guiados por la justicia, ese «sol del mundo moral» como lo llamaría José de la Luz y Caballero. Los revolucionarios, y en específico, los revolucionarios cubanos, debemos estar a la altura de un legado ético que pudiéramos remontar a la época decimonónica.

Pocas naciones pueden enorgullecerse de padres fundadores que privilegiaran el pensar, como Varela; que defendieran la dignidad, como Céspedes; que tuvieran la vergüenza y el espíritu de sacrificio de Agramonte; que tuvieran la coherencia absoluta entre acción y pensamiento de Martí. Solo los individuos que han intentado emular a estos próceres, que han sido herederos de ese reservorio moral, han tenido éxito en sus propósitos de liderar al pueblo cubano en avatares revolucionarios. Los nacidos en esta Isla no seguimos ni a demagogos ni a cobardes.

A esa ética se le debe sumar la inteligencia, y no aquella que sea resultado de la lotería genética, sino la que es producto de la cultura. Si con Martí decimos: «Ser culto es el único modo de ser libre», también debemos decir hoy: «Ser culto es el único modo de ser verdaderamente revolucionario». La banalidad, la estupidez, la frivolidad, son atributos que reproducen de forma orgánica, vía «sentido común», los esquemas sociales de explotación.

Antes de cambiar el mundo, hay que entenderlo, o al menos intentar hacer ambas cosas a la par. Con el desconocimiento no solo lucharemos a oscuras, como «instrumentos ciegos de nuestra propia destrucción», sino que terminaremos apresados por prejuicios y temores pueriles. Séneca decía que la ignorancia era la causa del miedo y podemos afirmar que la cultura es plataforma imprescindible para todo ejercicio sostenido de coraje. La absurda temeridad solo es útil a corto plazo: la valentía, esa que persiste a través de los años y los desencantos, solo se obtiene con convicciones.

Y si cultura y ética son parámetros fundamentales, también es imprescindible entender que la condición revolucionaria se basa en la intersubjetividad: un hombre solo nunca podrá ser revolucionario, porque la Revolución precisa de que hallemos en el Otro al aliado para la lucha contra el enemigo común. Esa intersubjetividad, esa alianza con el Otro, precisa de organización.

Marx dixit: «En su lucha contra el poder colectivo de las clases poseedoras, el proletariado no puede actuar como clase sino constituyéndose él mismo en partido político propio y opuesto a todos los antiguos partidos formados por las clases poseedoras. (…) [ello es] indispensable para asegurar el triunfo de la revolución social y el logro de su fin supremo: la abolición de clases».

Con esa organización, con esa ética, con esa cultura, los revolucionarios cubanos podremos seguir militando en el bando de los que «aman y fundan», en ese grupo de seres humanos que, como diría Claudio Magris, no habita un mundo acabado y agotado en sí mismo, sino que es incompleto y abierto a otras y mejores cosas.

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Tamara Dovale Moisés dijo:

1

4 de diciembre de 2021

10:45:09


Michel E. Torres Corona no solo concuerdo, también te felicito por esa capacidad que tienes para comunicar. Muy buen artículo, muy necesario todo lo que escribes y lo que haces en el programa Con filo. No me lo pierdo y es maravilloso que tengamos jóvenes como tu al servicio de la verdad, de la Patria y la defensa de nuestra Revolución. Creo que se debe hacer un trabajo intenso con niños y jóvenes en sus escuelas y en los barrios, fomentar valores, que conozcan mejor nuestra historia, nuestra cultura, que se informen que se involucren en la solución de los problemas del Barrio. La Revolución hay que hacerla y defenderla todos los días, en cualquier trinchera

Frank dijo:

2

4 de diciembre de 2021

14:47:22


"Déjeme decirle, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor". Ernesto Guevara: "El hombre y el socialismo en Cuba". No puede soslayarse la idea de rescatar el pensamiento del Che; nos urge de que así sea. No digo más. Gracias.

Humberto dijo:

3

4 de diciembre de 2021

16:21:57


Gracias companeros, desde Canada .... Los convencidos tambien necesitamos la palabra. Saudis.

Luis Respondió:


6 de diciembre de 2021

07:52:38

Camarada Luis, Lo que no entiendo es porque nos abandono y se marcho a disfrutar las mieles del capitalismo ...?end que fallamos con Ud. ?

Yamilka Respondió:


6 de diciembre de 2021

13:16:02

Si está tan convencido porque no viene para la isla maravilla.

FREDDY JOSE LINARES BENITEZ. dijo:

4

5 de diciembre de 2021

07:01:49


Camarada tu discurso es enriquecedor con directrices para un pensamiento critico, llevarlo a la praxis como procedimiento para transformar.

GMEM1967 dijo:

5

6 de diciembre de 2021

16:09:39


Buenas tardes.Eres una excelente comunicadora y es un honor tener Jovenes como usted,escribiendo magnificos articulos que nos llaman a la reflexion y mas que todo a ser mejores seres humanos-donde el ejemplo y la etica moral del individuo esta muy por encima de todos los valores humanos-con jovenes como usted-cuenta este pueblo para desmentir la infamia y la mentira que desde el exterior tratan de desacreditar nuestra obra -que no es perfecta pero esta al servicio del pueblo.

teorge castillo mojena dijo:

6

7 de diciembre de 2021

09:53:56


ES NECESARIO QUE SE REVISE EEL SIGUIENTE TEMA: PRIMERO: Desde hace dos años aproximadamente es común ver en el comercio minorista la imposición de venta de módulos, principalmente en los establecimientos de las empresas de Comercio, Gastronomía, Compay Tiago, Palmares, TRD, etcétera, cuando ello constituye prácticas abusivas, ilícitas, y violatorias de los derechos de los consumidores. Como dice el buen cubano, la gota que derramó el vaso, la viví el pasado sábado 13 de noviembre de 2021, en la feria denominada “noche santiaguera” donde estaban vendiendo frente al coopelia en un kiosco, botellas de ron y vino, pero con la condición de que había de comprar también un pomo de agua de 1500 ml, y 50 javitas de nailon. Como es posible que en una feria para el disfrute de las familias santiagueras se vean esas cosas, imagínense un trabajador que salga con su esposa, y que para tomar una botella de vino, tenga que comprar 50 javitas de nailon. Otro ejemplo, lo sufrí en las ferias santiagueras del pasado sábado 20 de noviembre, donde para adquirir un desodorante o champú, había que comprar obligado un candado de 425 pesos, lo cual es un salvajismo, a lo mejor, y hasta cierto punto se pudiera tolerar que para comprar el champú debiera comprarse el desodorante o acondicionador, como módulo de productos de aseo de una misma línea o marca, pero imponer la compra de un candado de 425 pesos, a todas luces resulta una práctica abusiva hacia el cliente. En el comercio minorista existen ejemplos también, tal es el caso de la tienda Trimagen, ubicada en calle San Félix, entre San Gerónimo y callejón del Carmen, donde están vendiendo las botellas de refresco de 1500 ml, con la condición de comprar una botella de agua de 1500 ml, y un pomo de pasta de ajo, existen otros ejemplos que por cuestión de espacio no abordare, pero todos son prácticas abusivas de atropello a los derechos de los consumidores. SEGUNDO: Si bien las empresas tienen como fin obtener utilidades, y en la actual crisis económica muchas tienen una situación económica-financiera desfavorable, el saneamiento de las finanzas de esas empresas no puede ser acosta de la desgracia del pueblo, trasladando las ineficiencias a la población. Esgrimir también como justificación el desabastecimiento existente, y que con los módulos se busca regular la venta de los pocos productos existente, carece también de fundamento, y no justifica violar los derechos de los consumidores, si se quiere regular un producto para evitar el acaparamiento, lo correcto es dar una cantidad limitada del producto, pero para nada esto justifica que se quiera imponer la compra de un producto como condición para adquirir otro, o sea, no se puede imponer la obligación de adquirir el modulo completo, más el cliente debe elegir, si adquiere el grupo de productos completo, o un producto en particular. Actualmente a las empresas se le ha dado autonomía para formar precios, los cuales deben cubrir sus costos y dar un margen de ganancia, pero para nada dicha facultad de formación de precios, implica imponerle un producto al cliente como condición para adquirir otro, o sea, los famosos módulos que ahora están de moda. Es decir, a pesar que las empresas pueden formar sus precios de ventas, y hasta cierto punto pueden confeccionar módulos para algunos clientes que los deseen, dichos derechos tienen como limite el disfrute de los derechos de los demás, la seguridad colectiva y el bienestar general, tal y como establece la Constitución de la Republica en su artículo 45; por ello, los derechos de las empresas de formar precios, y estrategias de ventas para garantizar sus resultados económicos y recuperarse de su situaciones financieras desfavorables, tienen como límite, no violar los derechos de los consumidores que en última instancia son derechos del ciudadano y la población, o colectividad. La Resolución 54, “Indicaciones para la organización y ejecución de la protección al consumidor en el sistema de comercio interno”, del fecha 20 de abril de 2018, de la Ministra de Comercio Interior, en su resuelvo quinto, inciso c) establece entre los principios de protección al consumidor: evitar las prácticas abusivas. Aunque la Resolución citada no define que son las prácticas abusivas, los especialistas de la materia, los organismos internacionales y la legislación de varios países, ubican dentro de las prácticas abusivas: violar los derechos de elección y libre contratación del cliente, imponerle un producto como condición para adquirir otro, por lo que se prohíbe las prácticas que limitan la libertad de contratar del consumidor, en especial, las que subordinan la provisión de productos o servicios a la adquisición simultánea de otros, y otras similares que persigan el mismo objetivo. Por eso la prohibición legal de las prácticas abusivas se dirige a evitar que el consumidor sea compelido a adquirir bienes o servicios que no necesite o que no se ha planteado usar o adquirir en esa oportunidad. Sin embargo, se permiten los “combos”, la combinación de diversos bienes o servicios, siempre que cada producto que integre el conjunto pueda ser adquirido por separado. Por todo ello, si las empresas deciden vender módulos, deben igualmente tener esos mismos productos de forma separada, para el que así lo desee también, la opción no puede ser únicamente módulos, ya que entonces estarían imponiendo la compra de un producto como condición para adquirir otro, lo que constituye una práctica abusiva, violatoria de las normas de protección al consumidor, sancionable en el Decreto Ley 155 de 1989, que en su artículo 2, establece que: contravendrá las regulaciones sobre el comercio minorista, gastronomía, y determinados servicios a la población, y se le impondrá la multa que en cada caso se señala, el que, inciso h), ofrezca a los consumidores la adquisición de determinado producto como condición para adquirir otro…. TERCERO: Es importante acotar que la Constitución de la República de Cuba del 2019, en su artículo 1 establece que Cuba es un Estado de Derecho y de justica social, lo que implica respectar la legalidad, y los derechos de la población, y en sus artículos 7, 9, y 90 inciso b), establece que la Constitución es la norma jurídica suprema del Estado; a cuyo cumplimiento están todos obligados; las disposiciones y actos de los órganos del Estado, sus directivos, funcionarios y empleados, así como de las organizaciones, las entidades y los individuos se ajustan a lo que esta dispone; cumplir estrictamente la legalidad socialista es una obligación de todos; los órganos del Estado, sus directivos, funcionarios y empleados, además, velan por su respeto en la vida de toda la sociedad y actúan dentro de los límites de sus respectivas competencias; siendo un deber de todo ciudadano cubano cumplir la Constitución y demás normas jurídicas. En concreta, nadie está por encima de la ley, todos debemos cumplirla, por eso como es posible que se viole la legalidad socialista, y el Decreto ley 155 de 1989 de las contravenciones de las regulaciones sobre el comercio minorista, gastronomía, y determinados servicios a la población, y nadie haga nada, toda vez que la imposición de la compra de un producto como condición para adquirir otro, constituye una práctica abusiva que viola no solo el Decreto-ley 155 antes citado, sino también la Resolución 54, del 20 de abril de 2018, de la Ministra de Comercio Interior, que establece entre los principios de protección al consumidor evitar las prácticas abusivas.