Se irrespeta el Gobierno de Estados Unidos, que dice ser demócrata, cuando tres senadores del propio partido del presidente Joe Biden montaron una conferencia virtual con un interlocutor carente de méritos y autoridad, como el venezolano Juan Guaidó, donde además de impartirle orientaciones sobre el proceso de paz y las próximas elecciones, pusieron el aderezo neocolonial de injurias contra el Gobierno y el presidente democráticamente electo, Nicolás Maduro Moros. ¿Se creen de verdad con derecho a tales acciones?
Que ocurrieran tales deslices en el gobierno republicano de Donald Trump, aunque inmoral, se contemplaba como una acción más de aquellas de las que hizo gala el mandatario, donde la irracionalidad y el fundamentalismo eran determinantes.
Es increíble que, a estas alturas, una administración demócrata en un país donde se hace creer que impera la ley y el orden, tres componentes del Congreso lo ignoren todo y agredan la legislación y a las autoridades venezolanas y se atrevan a establecer un diálogo con un don nadie como Guaidó.
Saben muy bien los yanquis que lo protegen, que este señor no tiene capacidad ni moral alguna para hablar y actuar en nombre de un país y un pueblo contra el que ha pedido hasta una intervención militar foránea, pues nunca ha sido elegido por los venezolanos para ser presidente.
Todo lo que hace es ilegal e ilegítimo –incluyendo el dinero que toma o le permiten tomar, en los bancos extranjeros donde permanece como patrimonio de la nación bolivariana–.
Ahora resulta que tres legisladores del Congreso de Estados Unidos, el número dos de la mayoría demócrata en el Senado, Dick Durbin; el presidente del comité de Exteriores, Bob Menéndez, y el jefe del subcomité para Latinoamérica, Tim Kaine, se reunieron de manera virtual con Guaidó, a título de que brindaban orientaciones y escuchaban criterios del «presidente interino» de Venezuela.
Una acción injerencista que dista mucho del sistema de relaciones internacionales, de respeto a las leyes y en desafío a la gran mayoría del pueblo venezolano que democráticamente eligió a Maduro como Presidente y junto a él participa en la construcción de una sociedad más justa y equitativa, donde predominan la solidaridad y el amor, todo lo contrario al odio y la confrontación que usan como bandera las administraciones estadounidenses y sus lacayos internos.
De acuerdo con la agencia EFE, los senadores estadounidenses y Juan Guaidó hablaron sobre el «callejón político sin salida» que enfrenta Venezuela.
Y esa afirmación de «callejón sin salida» pudiera decirlo todo, pues tanto los que en Washington fabricaron a un «presidente interino», como el personaje seleccionado para llevar esa etiqueta, pudieran estar alimentando ideas de los años de Donald Trump –y presentes todavía hoy–, de buscar una «solución» para desbloquear ese callejón con una intervención armada, a través de la volátil frontera con Colombia. La injerencia se hace «a careta quitada» y con aderezo neocolonial aunque estemos en pleno siglo XXI.















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Telesforo (Deutschland) dijo:
1
1 de noviembre de 2021
08:25:23
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