La amistad entre Cuba y México cumple 120 años de relaciones ininterrumpidas, destaca el sitio web de la Cancilleria cubana, donde se señalan hitos significativos de los vínculos entre ambos gobiernos y pueblos.
El texto destaca el afecto mantenido por el líder independentista mexicano Benito Juárez hacia la Mayor de las Antillas y la participación en las luchas independentistas cubanas de los veteranos mexicanos Gabriel González y Felipe Herrero, quienes alcanzaron los más altos grados militares en la guerra de independencia desarrollada en Cuba en el siglo XIX.
México establece relaciones diplomáticas con Cuba el 20 de mayo de 1903. «Estos vínculos tuvieron alcances limitados, reduciéndose al establecimiento de una Convención para el cambio de Bultos postales en abril de 1904, otra para Correspondencia, en abril de 1911, un Tratado de Extradición firmado en Mayo de 1925, y un Convenio relativo a los Servicios de Radiotelegrafía, en junio de 1927», señala el material periodístico de Cubaminrex.
Durante los primeros cincuenta años de República las relaciones entre ambas naciones fueron cordiales y de cooperación, a pesar de cierto alejamiento a finales del machadato y de una cautelosa recepción al septembrismo de 1933, apoyando los esfuerzos cubanos de modernización económica y política, a pesar de la cercanía y dependencia con los Estados Unidos. Las relaciones se fortalecerían durante el sexenio de Lázaro Cárdenas, estrechándose los lazos culturales con la irrupción de la cinematografía con íconos como Mario Moreno “Cantinflas”, María Félix, Jorge Negrete, Germán Valdés “Tin Tan”, Pedro Infante, y muchos más, así como los llamativos mariachis y su distintiva música. Además fue México el escenario propicio para varios artistas cubanos, como Rosita Fornés, Benny Moré, el Trío Matamoros, Pérez Prado y Kiko Mendive, donde disfrutaron de la fama y el beneplácito del público.
Tras consumarse el golpe de Estado, protagonizado por Fulgencio Batista, el 10 de marzo de 1952, se produjo un deterioro de las relaciones, fundamentalmente por la situación de los asilados políticos que se veían obligados a escapar de la feroz dictadura y las constantes violaciones a los derechos fundamentales del pueblo cubano. Si bien la postura del gobierno mexicano se mantuvo fiel a los principios de no intervención y autodeterminación, plasmados en la Doctrina Estrada de 1930, mantuvo sus puertas abiertas para recibir a los revolucionarios de la Isla, como ocurriera con el propio Fidel Castro en 1955.
Después del triunfo de la Revolución, en medio de la guerra fría y con el aumento de las tensiones con los Estados Unidos, México mantuvo su postura de defensa al proceso revolucionario. Más que capricho de gobierno de turno constituye la expresión de la política exterior de corte nacionalista vinculada a los principios constitucionales de 1917, trazada por todos los gobiernos priístas que con respecto a la Isla cuenta con matices particulares. Ambos Estados “forman una especie de paralelismo entre sus dos revoluciones que les permite mantener una relación constante y durable”, cuyos principios “sobre los cuales descansa esta relación bilateral son: la no intervención y la defensa a la libre autodeterminación de los pueblos”. Por eso no es de extrañar que fuera el único país de América Latina y el Caribe que no rompiera relaciones con Cuba y que se abstuviera de participar en la votación que la expulsaba de la OEA, continuando de esa manera con las relaciones diplomáticas con el gobierno revolucionario. En general, México se mantuvo a favor de la inserción de Cuba en acuerdos internacionales y rechazó las medidas condenatorias de la Isla.
No podemos dejar de mencionar el accionar del general y destacado estadista Lázaro Cárdenas, quien al igual que el Benemérito de las Américas dio todo su apoyo al pueblo cubano en su búsqueda de la independencia. Lázaro Cárdenas ya había apoyado, durante su mandato presidencial de 1934 a 1940, los planes de la Joven Cuba al mando de Antonio Guiteras cuando éstos preparaban una expedición para iniciar la lucha guerrillera, y también posteriormente a los exiliados del Movimiento 26 de julio, cuando perseguían el mismo propósito que los revolucionarios guiteristas, 20 años antes.
Tras el triunfo de la Revolución Lázaro Cárdenas participó en los actos de conmemoración por el aniversario del 26 de julio en 1959 y denunció la invasión mercenaria de abril de 1961.















COMENTAR
Gerardo dijo:
1
17 de junio de 2021
15:02:37
Responder comentario