
Los círculos de poder estadounidenses construyen «realidades» para encarcelar las libertades de sus ciudadanos, escribe en el artículo «Golpe cibernético global: del 11 de septiembre al 6 de enero» el periodista y analista político mexicano Alfredo Jalime Rhame.
En el texto, publicado en la web de la Unión Nacional de Juristas de Cuba, se analiza como «el derribo hollywoodense el 11 de septiembre de dos torres gemelas», fue no solo la excusa perfecta para comenzar una guerra por petróleo contra Irak y Afganistán, sino también la oportunidad para acceder a los datos personales de los internautas, sin necesidad de su consentimiento, bajo el pretexto de evitar ataques terroristas.
En 2021, el ataque al Capitolio de Estados Unidos el pasado 6 de enero, vuelve a presentar el escenario ideal para manipular en nombre de la democracia, comenta el escritor, y facilita dar el martillazo final en el ataúd de Donald Trump.
«Ahora, 20 años después, la agenda del 11/9 ha sido agotada y parece haber sido sustituida por la agenda de la cibercracia del 6/1 impuesta al republicano Trump, un presidente paradójicamente todavía en funciones, por el complejo Pentágono - Deep State - Wall Street - Silicon Valley», escribió unos días antes de la toma de posesión de Joe Biden.
El artículo igualmente rememora la constante batalla de Norteamérica contra Rusia desde tiempos de la Guerra Fría, cuando el presidente Dwight D. Eisenhower, en respuesta al lanzamiento de Sputnik I, creó la agencia DARPA, como parte del Pentágono, para promover las tecnologías emergentes con fines militares.

En la actualidad, agrega el analista, a la lista de enemigos potenciales de EE.UU. se une China, nación altamente avanzada en la carrera de la inteligencia artificial y la tecnología, contra la cual se establece una competencia que desde territorio estadounidese se apuesa a ganar manipulando y gastando.
Para el exdiplomático y consejero de los republicanos en el Senado, James Jatras —se cita en el texto— la nueva etapa que comienza con la administración Biden-Harris «seguirá una ráfaga de acciones ejecutivas y legislaciones para quitar los últimos vestigios de lo que fue un "país libre" cuando la Primera Enmienda (libertad de expresión, de religión y de asociación) son solo formalidades ahora y la Segunda Enmienda (derecho a portar armas, lo cual es considerado fundamental al concepto estadounidense de ciudadanía libre) se encuentra en serio peligro».













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