ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: nodal

Mientras la República Bolivariana de Venezuela sufre el más criminal bloqueo que afecta a su pueblo, en medio del enfrentamiento a la pandemia de la COVID-19, el magnate presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que «estaría dispuesto a reunirse con Nicolás Maduro», y al siguiente día, aclaró que como único lo haría, sería para «negociar su salida del poder».

Nada más parecido a querer mostrar su creencia de ser el policía mundial y decidir los destinos de todos.

Sacar a Maduro del poder es una enfermiza obsesión de Trump y su equipo, quienes parecen no entender que en este planeta hay pueblos y presidentes firmes y dignos. La patria  bolivariana y Nicolás Maduro pertenecen a esa especie que, a pesar de Trump, no está en extinción. 

Paralelamente, el secretario de Estado, Mike Pompeo, aprieta su boca y brinda la noticia –una más–: «Estados Unidos sancionará a los capitanes de los cinco barcos iraníes que transportaron gasolina a Venezuela».

El frustrado Pompeo ha sido capaz de acusar a Caracas por el supuesto abrigo a «ramas» del Estado Islámico (ei) y Al Qaeda, organizaciones terroristas, así como del grupo libanés Hezbolá.

Se olvida el exjefe de la cia, devenido, por obra y gracia de Trump, en el rector de la «diplomacia» de su país, que lo que sí está comprobado es que Al Qaeda fue una creación estadounidense, y que el Estado Islámico ha recibido apoyo en armas y dinero -incluso hasta nuestros días- de la administración yanqui.

Para acercar aún más la llama de una posible guerra a tierras venezolanas, un destructor de la marina de Estados Unidos penetró en aguas jurisdiccionales de la nación bolivariana, en lo que el general Vladimir Padrino calificó como un «acto de provocación».

Mientras, desde Caracas, un payaso autoproclamado presidente —pero que nadie eligió—, Juan Guaidó, acusa al expresidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, de ser «un aliado del usurpador del poder, Nicolás Maduro».

La otra cara de la moneda –la verdadera–, muestra a un país sereno, cada vez más patriótico, que respalda un gobierno legítimo, encabezado por un presidente electo democráticamente, y sostenido por la unión cívico-militar, como concepción chavista para hacer frente a toda amenaza venida desde Washington y a todos los intentos de desestabilización.

Con motivo de la celebración del aniversario 119 de la Batalla de Carabobo y el Día del Ejército Bolivariano, el presidente Maduro reiteró que 2020 será un año de elecciones en el país caribeño, por lo que «estamos listos para, con votos, defender la voluntad popular.

«En Venezuela quien decide, quien pone, quien quita es su soberano pueblo, a través de su voto, más nadie», aseguró.

No es Donald Trump, ni el grupo de golpistas apoyados desde Estados Unidos, quienes deciden al respecto, precisó.

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Yordanis dijo:

1

29 de junio de 2020

19:51:36


Creo que Donald Trump es el presidente mas sincero y transparente que a pasado por la Casa blanca. Muestra la verdadera cara y las intenciones y intereses del gobierno de los EEUU. Pone al descubierto las vulnerabilidades del sistema electoral y gubernamental y sobre todo el peligro que corre el mundo con el resultado de estas elecciones tan irresponsables.