Samuel Little es considerado el asesino en serie con más víctimas en la historia moderna de Estados Unidos. Confesó haber matado, al menos, a 93 personas entre 1970 y 2005.
Jack el Destripador, Andrei Chitakilo, Harold Shipman, Trevor Hardy, Ted Bundy, Wayne Gacy, Richard
Cottingham, Jeffrey Dahmer y Gary Ridgway, son otros de los más célebres homicidas a nivel mundial, muchos de cuyos actos criminales han sido glorificados por el cine, la televisión y la literatura.
Sin embargo, un asesino mucho más despiadado y poderoso anda suelto, nunca ha sido juzgado y mucho menos condenado.
Dicen que es un asesino en serie aquel individuo que quita la vida, al menos, a tres personas, generalmente con premeditación y en un periodo de tiempo concreto. Hablan también de que suelen estar fascinados por el poder, anhelan tener siempre el control, son egoístas y poseen un alto ego.
Estos verdugos ven al asesinato como instrumento para obtener un beneficio propio, ya sea con motivos ideológicos, o con la intención de descargar una frustración o fantasía concreta. Pueden ser manipuladores e incluso seductores, pero cuando llega el momento de pagar por sus acciones, intentan exculparse acusando de sus infamias a otros.
Como estos personajes conocidos, hay uno que lleva el nombre de varios gobiernos, pero de un mismo país. Precisamente de Estados Unidos era la fuerza militar que hizo estallar sendas bombas nucleares sobre las indefensas ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, vaporizando a miles de personas en unos segundos.
Durante la guerra de Vietnam, sobre las poblaciones de ese país, otros aviones de la misma fuerza arrojaron toneladas de bombas de Napalm, quemando vivos a campesinos y aldeanos. Rociaron cientos de miles de hectáreas con dioxinas, el terrible Agente Naranja, que desfoliaba a la jungla tropical y diezmaba toda forma de vida expuesta a la sustancia. Hoy en Vietnam siguen naciendo niños con malformaciones congénitas debido a ese agente químico.
Sobre la ciudad mártir de Faluya, en Irak, en noviembre de 2004, lanzó el ejército estadounidense una descomunal metralla. Ocho semanas duraron los bombardeos, mientras los militares cortaron el agua, la energía, los productos alimenticios de la ciudad y no dejaban entrar ni salir a nadie, ni siquiera a las ambulancias.
¿Cómo puede catalogarse el cerco económico contra Cuba, Venezuela e Irán en medio de una pandemia que ha causado la muerte de miles de personas en el mundo?
Hay que ver cómo el más reciente nombre a la cabeza de la potencia del Norte, Donald Trump, cual renacido Nerón, contempla inamovible la devastación que provoca en su país la
covid-19, que ya cobró la vida de más de 118 000 estadounidenses. Claro, a diferencia del emperador romano, este no pasa sus horas tocando el arpa. Prefiere, mientras la nación se sume en el caos y la confrontación, dedicarse, desde su despacho, al juego desfachatado de hacer pasar mil mentiras por verdades.
El asesino serial más grande de la historia, el Gobierno de Estados Unidos, lleva años sentado, impune y tranquilamente, en su sala grande de una Casa Blanca, sin importarle el juicio de la historia.













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pablo hernandez dijo:
1
22 de junio de 2020
08:52:18
Carlos Luis Ávila Figueredo dijo:
2
22 de junio de 2020
09:30:26
soraya dijo:
3
22 de junio de 2020
10:31:13
Yaidier dijo:
4
22 de junio de 2020
11:45:19
Tatiana Delgado Ferriol dijo:
5
23 de junio de 2020
08:30:50
Dieudome dijo:
6
23 de junio de 2020
08:57:40
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