Para los políticos de la derecha más rancia, de la casta del presidente de Brasil Jair Bolsonaro, esgrimir las banderas de la democracia, la institucionalidad y los derechos no es más que un ejercicio a conveniencia que aprovechan en pro del interés arrasador del poder y el capital.
Tras el reciente llamado de respaldo a un acto convocado para el 15 de marzo por los sectores más duros del ala ultraconservadora, que reclama el cierre del Congreso y del Supremo Tribunal Federal, ha generado la reacción opositora, que en la figura del diputado del Partido de la Social Democracia Brasileña, Alexandre Frota, presentará el 16 de marzo una solicitud de destitución contra el mandatario.
«Está llevando a Brasil al caos, al tratar de provocar una crisis institucional e incitar a sus seguidores a cerrar el Congreso», dijo Frota, quien prepara una solicitud de juicio político, según refiere Prensa Latina.
El parlamentario precisó que si Rodrigo Maia, presidente de la Cámara de Diputados –donde se llevará primero el documento–, no somete a votación la impugnación en este momento, al menos ya habrá una solicitud de protocolo.
Mediante WhatsApp, Bolsonaro envió mensajes a personas de su confianza en el que llamaba a un acto contra el Congreso, bajo la consigna «Brasil es nuestro, no de los políticos de siempre».
El expresidente LuizInácio Lula da Silva instó a los legisladores y a la sociedad brasileña a hacer frente a las «manifestaciones contra la democracia, la Constitución y las instituciones, en otro gesto autoritario de quienes atacan la libertad y los derechos todos los días».
Lula subrayó en Twitter que «Bolsonaro nunca coincidió con la democracia». Se trata de «un falso patriota» y un «falso moralista» que «entrega nuestra soberanía a Estados Unidos y condena a la gente a la pobreza».













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