Washington no excluye la posibilidad de imponer sanciones a la compañía rusa Rosneft por operaciones con el petróleo venezolano, declaró el enviado especial de EE. UU. para Venezuela, Elliott Abrams.
«Sí, eso es posible», dijo Abrams en una rueda de prensa telefónica al contestar a la pregunta de si Rosneft podría ser objeto de sanciones de EE. UU. como compañía que compra petróleo a Venezuela.
El enviado especial norteamericano afirmó que «es evidente que Rosneft obtiene mucho dinero del comercio con Venezuela, (los rusos) compran cada vez más petróleo a Venezuela con descuentos considerables y a cambio, les venden productos derivados del petróleo».

Agregó que «durante este año observamos la creciente dependencia de la venezolana PDVSA y el régimen del Gobierno ruso y Rosneft. Cada vez más petróleo venezolano se vende a la compañía Rosneft que, por su parte, lo revende».
En su opinión, «el traslado de la sede de PDVSA a Moscú se convirtió en un símbolo de los crecientes lazos de Moscú y Caracas».
Respondiendo a la pregunta sobre la posibilidad de intervención en Venezuela por parte de EE. UU., Abrams dijo que «todas las opciones están sobre la mesa».
«Tenemos todas las posibilidades que existen», agregó.
En junio pasado Abrams declaró que la opción militar para Venezuela todavía figura en la agenda de Washington.
REACCIÓN DE ROSNEFT
Por su parte, la compañía rusa Rosneft rechazó todas las acusaciones de EE. UU. sobre sus operaciones en Venezuela, según se desprende de una declaración publicada en su sitio web.
«Todas las operaciones de suministro del petróleo venezolano en beneficio de la compañía y sus subdivisiones estructurales, así como suministros de gasolina a Venezuela se realizan en el marco de los contratos prepagados que habían sido concertados antes de la imposición de las sanciones, y no persiguen ningún interés distinto al retorno de las inversiones realizadas antes», dice el texto.
Agrega que tras estas amenazas de EE. UU. anunciadas por Elliott Abrams «la compañía se reserva el derecho de defender sus inversiones ante las correspondientes instancias nacionales e internacionales».

El comunicado indica que Rosneft fue inversor en el sector de petróleo y gas de Venezuela mucho antes de que EE. UU. impusiera sanciones contra este país sudamericano, por tanto cualquier intento de obstaculizar a la compañía el retorno de sus inversiones se considerará como «expropiación ilegal de ese tipo de inversiones por las autoridades estadounidenses».
Además, «las amenazas de imponer sanciones a la compañía o sus subdivisiones ilegales, mientras existe una serie de licencias generales que permiten a los estadounidenses continuar realizando algunas actividades con PDVSA (...), pueden interpretarse como competencia desleal por parte de las autoridades de EEUU, que tienen por objetivo conceder ventajas a las compañías estadounidenses en el mercado mundial».
Se señala que Rosneft está dispuesta a «entablar un diálogo abierto con los órganos de poder de EE. UU. para aclarar su posición».
Rosneft participa en Venezuela en los proyectos Petromonagas (con una cuota del 40%), Petromiranda (32%), Petroperijá (40%), Boquerón (26,67%) y Petrovictoria (40%).
La petrolera rusa posee también el 100% del proyecto gasístico de exploración de los yacimientos Mejillones y Patao, el 100% de la empresa de servicios petroleros Precision Drilling y el 51% de la empresa Perforosven.













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miguel dijo:
1
12 de septiembre de 2019
14:05:47
Danilo dijo:
2
9 de noviembre de 2019
09:40:41
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