Llegó a Cuba y se informó inmediatamente sobre la nueva Constitución que da continuidad al proceso revolucionario cubano; por eso cada momento de su apretada agenda de visita en la Isla tuvo un toque adicional de compromiso. Así lo confirmó la Presidenta del Partido Comunista de Brasil (PCdoB) y vicegobernadora del estado de Pernambuco, Luciana Barbosa de Oliveira Santos, quien dialogó con Granma sobre la situación que vive su país, los desafíos en la lucha política y lo que representa la Revolución Cubana.
–¿Cómo valora la situación que vive Brasil?
–Estamos viviendo las consecuencias de un gobierno de extrema derecha, producto de factores internos y externos y la propia crisis estructural del capitalismo, la influencia de Estados Unidos y de los países imperialistas de Europa; una crisis con influencias en la política, en la superestructura del Estado, en su organización democrática y en los procesos electorales de forma severa. Y en Brasil no fue diferente.
«La victoria de Bolsonaro es fruto de un proceso, de una estrategia que viene desde el golpe de Estado a Dilma y la apertura de una cacería contra la izquierda en la que se acusa de corrupción al PT; aunque en esta ocasión se extiendió a toda América Latina con el pretexto de combatir la corrupción, pero es en realidad contra la “amenaza comunista”. Esto creó circunstancias que van llegando al imaginario popular, a la conciencia del pueblo y a eso se suma la polarización y distancia entre los partidos políticos de la izquierda, como el PT y el PCdoB, que no logramos unirnos, ni ampliarnos y esas variables fueron decisivas.
«Jair Bolsonaro está reforzando el sistema, aunque es la antipolítica, la negación de todo y las grandes herramientas de comunicación lo hayan presentado con otra cara. Encabeza un gobierno caracterizado por cuatro polos de decisión: el polo militar, sobre todo ministros; el polo de «la toga», que lidera el poder judicial y fue útil para la operación contra Lula; el que domina el mercado financiero y la banca; y el clan Bolsonaro –el más agresivo– que incluye al propio presidente y a sus hijos, relacionados también con una parte de la iglesia pentecostal.
Hoy se vive una total inestabilidad. Es una persona que cambia de idea y de iniciativas decenas de veces, entre ellas las cosas simbólicas, además de ser sumiso a los intereses estadounidenses. Es el Presidente más impopular en el corto periodo de tiempo que lleva en el poder».
–¿Cuáles son los ejes de lucha principales del PCdOB?
–Es necesario seguir haciendo resistencia a esa agenda, que es una agenda antipueblo y antinacional, en el parlamento, y en las redes como gran herramienta de comunicación. Y para mantener esa resistencia necesitamos la amplitud política, frentes amplios y que, en cada circunstancia, ante cada fenómeno, la gente, las fuerzas políticas unidas como fuerzas vivas de la sociedad, hagan de la lucha política algo cotidiano.
«Hay que tener más sagacidad política para explorar y definir las contradicciones de esa derecha, que ya son muchas y grandes. Es necesario ese tipo de movimiento que nos permita construir un congreso de trabajadores, de los sindicatos, que ofrezca unidad al movimiento sindical. Creemos que en lo adelante van a existir condicionantes objetivas que alimenten una reacción necesaria a esa agenda para que no se retroceda, sobre todo en la garantía de los derechos de los ciudadanos y en la defensa de la soberanía del país».
–En esa lucha, ¿qué representa Cuba?
–Llegamos en un momento importante para la Revolución Cubana, para el pueblo cubano. Proclamar una nueva Constitución ciudadana que proteja los derechos y el interés nacional y dé forma a un proceso de manera democrática, es relevante para definir qué tipo de narrativa y de discurso ideológico tiene la democracia cubana. Al contrario de lo que se habla sobre el socialismo, este es un sistema consistente con el libre pensamiento, con la participación popular.
«El estado de Pernambuco tiene relación de amistad y de admiración hacia Cuba y tenemos lazos culturales. Pretendemos fortalecer la cooperación y aprender sobre políticas públicas concretas, como las que se tienen acá con la restauración de La Habana, la biotecnología y otras que signifiquen mayor inclusión social y mejorar la calidad de vida de nuestro pueblo.
«Para mi generación, la Revolución cubana tiene un gran simbolismo. Eso tiene un significado grande en momentos en los que el mundo es dominado por conservadores de derecha. Pero deben primar los lazos de amistad, de cooperación, de respeto mutuo, de aprendizaje».













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Lorenzo Blanco dijo:
1
29 de mayo de 2019
10:14:03
Israel dijo:
2
29 de mayo de 2019
17:13:34
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