A propósito de estos tiempos convulsos, de arremetida derechista y hasta loas a los «cantos de sirenas» anexionistas, traigo ante los lectores un despacho noticioso publicado en el diario estadounidense El Nuevo Herald.
El tema es triste, pero real. Se trata de la hermana República de Puerto Rico, abandonada por la administración Trump, que ha hecho de la ayuda para resarcir los daños provocados por el huracán María de hace casi dos años, parte del juego político de un presidente que hasta fue capaz de ejemplificar su «solidaridad humana» tirándole rollos de papel sanitario a la sufrida población boricua.
Pienso, a la vez, en los que aquí, en la Cuba que se volcó toda para ayudar a los afectados por el tornado, todavía piensan en las «musarañas» del capitalismo benévolo y algunos sirven como mercenarios al servicio del imperio.
O es que no saben que tragedias como la de Puerto Rico serían parte cotidiana de la Cuba que los mercenarios quieren retrotraer al pasado.
A diario, somos testigos reales de lo que hace Cuba, su Gobierno y su Presidente, para que ningún ciudadano de los perjudicados por el tornado sea dejado al desamparo o se le pida afiliación política para brindarle ayuda.
En la Cuba ferozmente afectada por el crimen diario del bloqueo –la misma que ahora quieren hacer pedazos para distribuir sus partes entre supuestos dueños afectados por la nacionalización hace más de 60 años– no han transcurrido dos meses del tornado devastador y muchos de los que perdieron sus viviendas ya viven en otras construidas o reconstruidas por manos solidarias de constructores y pobladores de la capital y del resto del país.
Pena me da lo que ocurre en Puerto Rico. Allí viven más de 3,5 millones de ciudadanos. La Isla con el patronímico de Estado Libre Asociado –¡tremendo eufemismo!– es hoy el mejor ejemplo para todos, los de aquí y los de allá, de lo que pudiera suceder en Cuba, donde grupúsculos contrarrevolucionarios apuestan por echar abajo la obra revolucionaria.
En la citada noticia divulgada por El Nuevo Herald se refiere que el senador de Florida, Marco Rubio –quien sino él–, señaló que Trump les dijo a los republicanos durante un almuerzo a puertas cerradas que la ayuda para Puerto Rico «es muy desproporcionada en comparación con la que han recibido Texas, Florida y otros».
Por su parte, desde Washington, el sitio elnuevodía.com se refiere a las críticas a Trump hechas por el gobernador de Nueva York Andrew Cuomo, quien dijo que «con sus más recientes cuestionamientos sobre la asistencia de emergencia para Puerto Rico, el presidente Donald Trump no puede dejar de faltarle el respeto a los puertorriqueños».
«En lugar de quejarse de la ayuda federal a Puerto Rico, debería estar haciendo todo lo posible para brindar todo el apoyo que la isla aún necesita para lograr una recuperación completa tras el huracán María», indicó Cuomo.
Luego advirtió: «No se equivoque: la negligencia del presidente Trump en Puerto Rico tras el huracán María exacerbó la tragedia. Mientras el presidente continúa dando la espalda a sus compatriotas estadounidenses, Nueva York continúa caminando con Puerto Rico a cada paso del largo camino hacia la recuperación».
La presidenta de la Comisión de Asignaciones Presupuestarias, la demócrata Nita Lowey, citada por El Nuevo Herald, expresó: «Casi 3 000 vidas estadounidenses se perdieron en las históricas tormentas que devastaron a Puerto Rico y destruyeron su infraestructura, y la isla sigue pasando apuros para recuperarse».
Por su parte, el senador demócrata Chuck Schumer, en una carta dirigida a la Casa Blanca, advirtió: «la falta de liderazgo y coordinación, aunada a demoras para cubrir las necesidades básicas en la isla, más de 18 meses después de recibir una declaración presidencial de desastre, ha dejado a demasiados niños y mayores en condiciones insalubres e inseguras, familias con casas severamente dañadas, y comunidades sin una infraestructura adecuada para mantener una calidad de vida decente».
Esa es la realidad, contada por medios de prensa estadounidenses y citando fuentes oficiales. En mi opinión, más que suficiente para que estemos convencidos y preparados de que a Cuba hay que quererla y defenderla. Porque en Cuba –con sus limitaciones económicas e insuficiencias administrativas– hay todo un pueblo preparado para dar la vida por defender su suelo, su bandera y su soberanía.
Los mercenarios tendrán que tragarse realidades como la descrita en la hermana Isla de Puerto Rico. Cuba jamás volverá a ser colonia de Estados Unidos. Estamos convencidos de ello.















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El guajiro dijo:
1
28 de marzo de 2019
05:58:10
moraima dijo:
2
28 de marzo de 2019
09:05:29
Armando Cardona dijo:
3
28 de marzo de 2019
11:20:02
Ernesto dijo:
4
28 de marzo de 2019
12:50:08
Ediver Leyva Rodríguez dijo:
5
29 de marzo de 2019
09:44:36
Lucía dijo:
6
29 de marzo de 2019
13:20:55
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