ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Recuerdo una historia de los primeros años de la Revolución, donde un connotado bandido de la contrarrevolución, allá por Guantánamo, se convertía, por el imaginario popular, en un «cagüeiro», imposible de capturar porque ante el más mínimo peligro se transformaba en un animal o una planta. Es decir, «cambiaba su imagen».

La justicia acabó con el mito, el contrarrevolucionario Amancio Mosqueda, conocido como Yarey, fue capturado y el «cagüeiro»  tuvo que responder por sus crímenes ante la justicia.

Pero los personajes de este tipo no son patrimonio cubano, y la historia de las últimas décadas los identifica con algunos de los que en la Europa del este, exsocialista, vendieron o subastaron sus atributos e hicieron fila con el modelo capitalista ofrecido por Occidente como «solución a los males del socialismo».

Muy pronto la sociedad de consumo y el sistema neoliberal comenzaron a desmontar los programas sociales de salud y  educación gratuitas, de empleo para todos, y otros que alguna vez se consideraron patrimonio invulnerable.  

Ahora, cuando una especie de jolgorio se apodera de la derecha latinoamericana y los que siempre apostaron a esa tendencia hasta se atrincheran detrás de los telones parlamentarios o en puestos de gobernantes, también hay quienes han mutado y se empeñan en echar abajo programas de la esperanza hecha realidad, construidos por los gobiernos progresistas, y los compromisos de integración regional e internacional a los que antes habían apostado.

Cuando leía que un país del sur, Ecuador, salía de un organismo como Unasur, impulsado por los líderes de los gobiernos populares de la región, con programas sociales aventajados, protectores de las riquezas  nacionales y comprometidos con la unión de los pueblos, se me hace difícil comprender tal metamorfosis y alineamiento con el Gobierno de Estados Unidos.

Acudo entonces a una entrevista con el expresidente ecuatoriano, Rafael Correa, recién divulgada por Hispan tv:
«Un Plan Cóndor 2 se pone en práctica para someter a los países de América Latina», advierte.

Tras calificar de «estafa» el abandono del mecanismo Unasur, por parte de Lenín Moreno, el exmandatario recuerda que en el caso del actual presidente de Ecuador, el plan presentado para las elecciones de 2017 «claramente» incluía «apoyar la integración latinoamericana, apoyar a la
Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) y a Unasur».

El exmandatario compara el momento actual de América Latina con la década de los 70, cuando «tenían que impedir a toda costa los avances de los gobiernos progresistas y no dudaron en apoyar las dictaduras militares más sangrientas», y apunta que si ahora no se hace eso es «porque no lo necesitan, tienen los mismos resultados con su prensa».

Por su parte, el diario argentino Página 12 se hace eco del «viraje frenético» en Ecuador, que los ha llevado a abrazar el Fondo Monetario Internacional, a reconocer y recibir al autoproclamado presidente venezolano Juan Guaidó, y a ser abanderados del fin de Unasur.

Recuerda Página 12 que precisamente es en Ecuador donde está la sede de esa organización, sitio donde fue instalado un monumento al fallecido Néstor Kirchner, líder integracionista que mucho hizo, no solo por su país, Argentina, sino en el fomento de la unión entre los pueblos de la región. Ahora, además de quitársele la sede de ese mecanismo y ocupar el edificio construido para esa institución, se ha decidido desmontar el monumento a Kirchner, uno de los protagonistas de la unidad latinoamericana.

La derecha aupada y penetrada por los gobiernos de Estados Unidos, vive momentos de euforia. Pero ya se constatan los desastres económicos y sociales de este  Plan Cóndor 2, como lo calificara el exmandatario ecuatoriano Rafael Correa.

Los pueblos latinoamericanos, que son los que sufren de esas mutaciones, deben tener conciencia de que solo la unidad puede garantizar la esperanza. Y estos son tiempos de unidad y de defensa, no de frustraciones y ablandamientos. Los «cagüeiros» no cuentan.

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