ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Militares estadounidenses ponen alambradas sobre la valla metálica para impedir entrada de migrantes centroamericanos. Foto: Periódico El Tiempo

Acto 1.–Se sube el telón y aparece Donald Trump, aún sin ser presidente, haciendo campaña electoral y levantando la bandera de la construcción de un muro en toda la frontera con México para evitar la «invasión del país por delincuentes y terroristas venidos de Centroamérica».

Acto 2.–Trump, ya presidente, usa sus tuits y sus apariciones excéntricas para exaltar a diario su iniciativa de construir el muro. Comienzan a oírse voces, dentro y fuera de Estados Unidos, oponiéndose a esa obra, por innecesaria y costosa. En muchos lugares se le comienza a llamar «el muro del apartheid de Trump».

Acto 3.–Aparece el Congreso de Estados Unidos, compuesto por demócratas y republicanos, que experimenta una especie de pulseo entre quienes se oponen a la propuesta del magnate presidente y quienes lo apoyan. Mientras, Trump acusa a los demócratas y amenaza con no firmar el presupuesto para el año 2019, si no se incluyen los 5 700 millones de dólares que él ha pedido para levantar el muro.

Acto 4.–El Congreso dividido desaprueba la asignación de fondos para el muro tal y como lo quiere Trump. El mandatario arremete contra los demócratas y, cual león enjaulado, ruge por sentirse temporalmente derrotado en su compromiso de levantar la valla.

Acto 5.–Trump anuncia que no firmará el presupuesto del Estado para 2019. La decisión deja sin fondos al aparato administrativo del Gobierno y a muchas dependencias que no tienen dinero para pagar a sus empleados. Letreros de «closed» identifican parques, oficinas, ministerios y otros espacios.

Acto 6.–Estados Unidos vive el cierre más largo del Gobierno, provocado por la negativa del presidente a firmar el presupuesto. El gobernante acusa a los demócratas y se aferra a no ceder, aunque más de 800 000 empleados fueron enviados a sus casas sin cobrar salario alguno.

Acto 7.–El magnate presidente en la Casa Blanca ofrece un banquete a deportistas, donde lo único que brinda son hamburguesas. El show fue presentado por el anfitrión, quien dijo a sus

invitados que tuvo que brindar la comida chatarra pagada por él, por no tener ni personal de servicio ni cocinera en la Casa Blanca. Volvió a culpar a los demócratas.

Acto 8.–El Congreso de Estados Unidos aprueba una partida de 1 400 millones de dólares, muy inferior a los 5 700 solicitados por Trump, para construir la valla divisoria con México, como fórmula para evitar que el Gobierno y sus dependencias siguieran paralizados.

Acto 9.–Trump firma el presupuesto para 2019. Recomienza el funcionamiento gubernamental. Sigue atacando a los demócratas e insiste en que el muro se construirá.

Acto 10.–El presidente Trump declara «emergencia nacional» en la frontera con México, lo que le permite desviar fondos de otras partidas del presupuesto para dedicarlos a levantar su prometido muro. Una ley votada en 1976, la «National Emergencies Act», autoriza al presidente de Estados Unidos a declarar una «emergencia nacional» para concederse poderes extraordinarios. Al recurrir a ese texto, Trump podría financiar el muro sin el visto bueno del Congreso y recurrir al ejército para construirlo.

Se baja el telón.

¿Cómo se llama la obra?

La «democracia» en Estados Unidos.

¿Argumento de la obra?

Debates aparentemente álgidos entre demócratas y republicanos. No hay acuerdo. El presidente no firma el presupuesto. Se cierra el gobierno. Vuelve la discusión hasta que el Congreso cede y aprueba una partida inferior de lo solicitado. Trump firma el presupuesto. Unos días  después declara el «estado de emergencia en la frontera», medida que le permite desviar fondos de otras partidas para dedicarlos a lo que estime, en este caso la construcción de «su muro». Excelente ejercicio «democrático» al estilo estadounidense.

Conclusión de la obra: Una vez más están de acuerdo demócratas, republicanos y presidente. La vida sigue igual, como reza la canción del español Julio Iglesias, del mismo título, convertida hace 50 años en filme basado en la biografía del protagonista.

Mientras, en el lado estadounidense de la frontera, cientos de niños están presos por las autoridades y, separados de sus padres, han sido enviados a antiguas bases militares que les sirven de campamento. ¡Maravilla de democracia!

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Rubert Dominguez dijo:

1

13 de marzo de 2019

10:16:14


Hace 3 años que Trump habla de su dichoso "muro" que supuestamente eliminaria la entrada de drogas delincuentes y violadores, justificación estúpida ya que ese tipo de gente no las detiene ningún muro. En el fondo es sólo su ego personal de contruir un monumento para el y que lo llamen el "Muro de Trump". Sera como la historia bíblica, la torre de Babel que se paró apenas se empezó a contruir. Los muros solo sirven para brincarlos.