ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Frente a la negativa de la mayoría de los diputados británicos que rechazan el arreglo en sus términos actuales, la primera ministra Theresa May lanzó a principios de 2019 otra iniciativa diplomática. Foto: AFP

A casi dos meses de la fecha prevista (29 de marzo) para que se concrete el Brexit –la salida británica de la Unión Europea (UE)–, el Gobierno de Theresa May luce impotente para conseguir que los legisladores del Parlamento británico aprueben el acuerdo alcanzado con los 27 países que integran la UE, paso determinante para llevar a vías de hecho su salida del bloque y que los diputados de Westminster consideran que limita el alcance comercial de su nación, entre otros elementos.

Desde Bruselas, la Comisión Europea (CE), que es el órgano legislativo de la Unión y en consecuencia el redactor del documento que rige la salida británica del bloque, insiste en que no hay nada más que negociar, que el único pacto posible está sobre la mesa y que si Londres no lo aprueba solo le quedarán dos alternativas: la primera sería salir del bloque sin acuerdos, destrozando su economía y provocando así su peor crisis política en décadas; y la segunda alternativa resulta un tabú para los partidarios del «divorcio», pues consiste en revocar el proceso.

No obstante, frente a la negativa de la mayoría de los diputados británicos que rechazan el arreglo en sus términos actuales, la primera ministra, Theresa May, lanzó recientemente otra iniciativa diplomática. Con esta propuesta busca que la UE ofrezca garantías sobre la salvaguarda para la frontera entre Irlanda del Norte (territorio inglés) y la República de Irlanda (parte del bloque); y pide a la Unión un límite temporalmente vinculante para no quedarse atrapado por siempre en la unión aduanera comercial. May pretende así que sus socios europeos le otorguen más concesiones, que le ayuden a «vender» el acuerdo no solo a la oposición laborista, sino también al segmento eurófobo de su Partido Conservador.

De hecho, May habló el pasado viernes con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, quien le repitió el mensaje que los dirigentes europeos transmiten a Londres desde diciembre último y que advierte: si los diputados británicos necesitan aclaraciones sobre el convenio las tendrán puntualmente, pero el texto no se modificará, es decir, que se podría añadir alguna aclaración, pero sin mover ni una coma de las 585 cuartillas del acuerdo.

En semejante contexto, Londres y Bruselas parecen destinadas a vivir en realidades paralelas, recorriendo caminos que no terminan de toparse y generando incertidumbre, tanto que algunas personas están pidiendo un segundo referendo, que básicamente plantearía la pregunta: «¿Quieres que Reino Unido abandone la UE, ahora que se conoce el contenido del acuerdo?». Si eso sucediera, entonces el Brexit podría revertirse, pero May ha dicho repetidamente que no habrá otro referendo, apuntalando tal afirmación en el artículo 50 del Tratado de Lisboa, el cual permite que un Estado miembro de la Unión Europea comunique su retirada del bloque y obliga a ambas partes a negociar en no más de dos años un acuerdo de salida.

Por lo pronto convocó a la votación, fijada inicialmente para mediados de diciembre último, sobre su acuerdo del Brexit, para el venidero martes, según informó la BBC, citando fuentes gubernamentales. Y ya el líder del Partido Laborista británico, Jeremy Corbyn, reclamó al Gobierno que precise lo antes posible ante la Cámara de los Comunes cuál es el estado de sus conversaciones con la Unión para mejorar la alianza propuesta para la salida del bloque.

Para tener una referencia del Brexit bajo el citado acuerdo con la UE, anexamos un resumen del extenso texto de lo que sería ese pacto entre las partes.

BREXIT, SEGÚN EL PROYECTO DE ACUERDO:

- Reino Unido permanecerá dentro del mercado común del bloque y seguirá estando sujeto a las leyes y regulaciones de la UE hasta acabar diciembre de 2020, mientras los dos bandos tratan de concretar una nueva relación comercial.

- Durante este periodo, todos los «instrumentos y estructuras regulatorias, presupuestarias, de supervisión, judiciales y de ejecución» existentes en la Unión continuarán aplicándose en el Reino Unido, incluyendo fallos de la Corte de Justicia europea.

- El espacio de transición otorga a las dos partes tiempo adicional para continuar las negociaciones. Si los 21 meses extras no son suficientes –y los críticos sugieren que así será casi con seguridad–, el periodo de transición se puede extender por un acuerdo conjunto antes del 1ro. de julio de 2020 y por una duración no especificada.

- No habrá una frontera dura entre Irlanda del Norte, que es parte del Reino Unido, y la República de Irlanda, integrante de la UE, al menos a corto plazo.

- En caso de que el periodo de transición se extienda más allá de 2020, el borrador de acuerdo compromete a las dos partes a una solución de «respaldo» que consiste en «un territorio aduanero único entre la Unión y el Reino Unido».

- Esa fusión aduanera eliminaría todos los aranceles, los controles de las normas de origen y las cuotas y cubriría todos los productos, excepto los pesqueros.

- «Con este fin, el Reino Unido armonizará la política comercial aplicable a su territorio aduanero con la política comercial común de la Unión».

- Durante dicho periodo, el Reino Unido adoptará lo que el documento nombra como «igualdad de condiciones», asegurando que las empresas del país no pueden socavar a sus competidores europeos, eliminando en los hechos la posibilidad de que el Reino Unido se transforme en un paraíso empresarial de estilo impositivo como el de Singapur, como deseaban algunos partidarios del Brexit.

- Al formar parte de la unión aduanera, el Reino Unido estará obligado por todos los acuerdos comerciales de la Unión Europea. De manera controversial, esto significaría que países fuera de la UE, como Estados Unidos y China, tendrían acceso al mercado británico con base en las condiciones establecidas en los acuerdos con el bloque.

- «Las entidades establecidas en el Reino Unido deberán ser tratadas como entidades localizadas fuera de la Unión». En la práctica, es probable que esto resulte en que al centro financiero de Londres se le otorgue un nivel de acceso al mercado de la UE similar al dado a las empresas de Estados Unidos y Japón, en virtud de un acuerdo conocido como de «equivalencia», lo que pone en peligro el atractivo de Londres para las compañías financieras internacionales.

¿QUÉ PLANTEA EL ARTÍCULO 50 DEL TRATADO DE LISBOA?

01. - Todo Estado miembro podrá decidir, de conformidad con sus normas constitucionales, retirarse de la UE.

02. - Si un Estado decide salir de la Unión Europea, deberá comunicar su intención al Consejo Europeo. Este, a su vez, intentará alcanzar con ese Estado un acuerdo sobre sus relaciones futuras con la Unión, previa aprobación del Parlamento Europeo.

03. - Los tratados dejarán de aplicarse al Estado saliente a partir de la fecha de entrada en vigor del acuerdo de salida. En el caso de no alcanzar un acuerdo al cumplirse los dos años de la notificación, el Consejo Europeo, junto a ese Estado, podrá decidir una prórroga.

04. - Mientras dure el periodo de negociación las leyes de la Unión Europea seguirán siendo aplicables al país saliente.

05. - Si el Estado miembro que se ha retirado de la Unión solicita de nuevo la adhesión, su solicitud se someterá al procedimiento establecido en el artículo 49, el cual regula el ingreso de los nuevos Estados solicitantes.

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