El expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, continuará en prisión, al menos por ahora. Sin embargo, el sistema judicial brasileño difícilmente se recuperará de la crisis por la que atravesó este domingo.
Esa es la opinión mayoritaria de los juristas en el gigante de América del Sur e inclusive de los miembros de la Corte Suprema, que criticaron la inacción de la presidenta de esa instancia máxima, Carmen Lucia Antunes.
Las conclusiones son devastadoras, pues el episodio, que giró alrededor de la libertad del exmandatario, «trae inseguridad y desestabiliza la democracia».
Así lo expresó Joaquim Falcao, profesor de Derecho de la Fundación Getulio Vargas. «No sé quién cometió el error. Pero sí quien más perdió: fue la estabilidad necesaria para la democracia», indicó clarín.com.
A su vez, juristas sostienen que el juez Rogerio Favreto, del tribunal de segunda instancia de Porto Alegre, estaba de turno y por lo tanto podía juzgar si aceptaba o no el pedido de habeas corpus. No obstante, el profesor de Derecho de la Universidad de San Pablo, Luciano Anderson de Souza, cuestionó el argumento dado por Favreto ya que «no había ningún nuevo hecho que justificase aceptar la institución jurídica».
Mientras, el juez de primera instancia Sergio Moro llamó por teléfono a la Policía Federal de Curitiba para que no se aviniera a liberar al líder brasileño. «A Moro no le competía incumplir la sentencia. Eso perjudica la imagen del sistema judicial y trae mucha inseguridad», precisó el experto.
Entretanto, y en lo que se buscan «culpables», Lula sigue preso y su pueblo, en las calles, exigiendo su liberación.













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Oscar Ramos Isla dijo:
1
10 de julio de 2018
10:26:49
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