Caracas.– La venezolana Haydée Padilla Valerio no se anda con medias tintas: «Yo soy instrumento de la Revolución», me dice en un receso del encuentro efectuado esa mañana en una sala de lectura del hermoso parque Ezequiel Zamora, más conocido en esta capital como El Calvario. «Solo con la Revolución, los hijos de campesinos pudimos prepararnos, no para hacer dinero, sino para ser útiles a la patria», afirma emocionada.
Haydée se licenció en Derecho estudiando de noche, gracias a la misión Sucre, pero antes de ser la mujer nueva que ella misma reconoce, sostenía a su familia trabajando como auxiliar de enfermería, vendiendo cosas, planchando ropa y limpiando las residencias de los ricos. «Chávez se desvivió porque el pueblo fuera culto, como soñaba Martí», comenta la jurista.
Ahora, culta y revolucionaria, ella es facilitadora y directora del área de formación del Frente Francisco de Miranda en la parroquia de Cuaricuao y relata: «Entré por mi persistencia. Me formé en la escuela de fortalecimiento, di clases en la Misión Vivienda… hago de todo, porque sin conciencia no avanza la Revolución».
El Frente Francisco de Miranda, creado en La Habana por Fidel y Chávez en junio del 2003, forma actores sociales que impulsan la transformación de la sociedad venezolana. Apunta directamente a alcanzar la igualdad y a luchar contra la pobreza y tiene entre sus prioridades el internacionalismo. Si se habla de solidaridad, hay que mencionar a una Isla de luz: «Contamos con nuestros amados hermanos cubanos, que nos han enseñado muchísimo. Siempre estaremos en deuda con ellos», reconoce Haydée.
El acompañamiento de los cubanos
Una de esas cubanas es la profesora Yaíma Rodríguez González, asesora del Frente en la región de Caracas, como parte de nuestra misión de Educación Superior. Ella explica que en el Distrito Capital el Francisco de Miranda cuenta con jefa estadual, organizador, director de formación y puesto de comando, movilización y propaganda, todos venezolanos. «Más que asesorar, estamos en función de acompañarlos en sus tareas», señala la joven historiadora espirituana.
Yaíma les reconoce a estos activistas el don de la ubicuidad: «Están en todas partes; tienen una estructura estadual, una parroquial y ahora, en su proceso de reorganización, crean los núcleos de base comunitarios para trabajar en los barrios a partir del conocimiento cercano de las problemáticas».
Al principio –según refiere– contaban en el distrito con un grupo de 256 luchadores de la tercera edad, pero desde el 2017 el Frente se dio a la tarea de aglutinar, además, a muchachos de entre 15 y 35 años, su base mayoritaria actualmente, tanto en Caracas como en todo el país.
«Es una tropa joven, capaz de movilizarse alrededor de las tareas encargadas por el presidente Maduro, como el Somos Venezuela, el casa a casa y los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP)», señala Yaíma.
Las proyecciones sugieren que los luchadores del Francisco de Miranda podrían trabajar, además, en las Áreas de Salud Integrales Comunitarias (ASIC) y en los Centros de Diagnóstico Integral (CDI), respaldando, con labor social, los programas de las misiones.
Hermosa experiencia de colaboración
También a la orden de Venezuela está Manuel Gil Fuentes, un profesor granmense, más curtido en el aula, que asesora el Frente en el estado de Miranda. «Comencé hace tres meses, pero realmente he visto desarrollo y resultados, en especial en la formación de los jóvenes», afirma.
Solamente en Miranda, se graduaron recientemente 1 584 luchadores sociales, que se integran a la amplia red de labores sociales fomentadas por la Revolución Bolivariana. Según amplía Manuel, los facilitadores venezolanos ya iniciaron una segunda formación, con la matrícula de 874 voluntarios que egresarán en par de semanas.
Manuel es un veterano de la solidaridad: trabajó en el Frente en los tiempos de su fundación, en el 2003, y luego colaboró en el exitoso programa de alfabetización bolivariano. «Ellos reconocen nuestro trabajo internacionalista», concluye este profesor de Matemáticas que en Venezuela no ha hecho más que sumar y multiplicar afectos.
Una amiga decidida de todos los cubanos es Haydée, la abogada cristiana y chavista que confía en que Maduro le siga cumpliendo al pueblo, pero que no lo deja solo: «Somos hijos de El Libertador. Tenemos que trabajar; todos somos el Estado», afirmó con decisión.
Además de quitarse el sombrero, pueden ponernos un pulóver. Luego de una mañana juntos, los responsables venezolanos llamaron al equipo de prensa de Cuba: «Compas, les entregamos nuestra franela, la que nos identifica en cada batalla en las comunidades. Ustedes también son luchadores bolivarianos», nos dijo un joven, emocionado.













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Daniro dijo:
1
31 de mayo de 2018
11:25:02
Graciela dijo:
2
31 de mayo de 2018
19:05:09
Yoel dijo:
3
1 de junio de 2018
11:18:12
Yoel dijo:
4
1 de junio de 2018
11:22:25
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