Jerusalén volvió a ser epicentro de las noticias de los medios occidentales. Arqueólogos israelíes recientemente realizaron un importante descubrimiento en las excavaciones de la Ciudad Vieja: un sello de arcilla que perteneció a un antiguo gobernante hebreo de la ciudad.
El artefacto de unos 2 700 años, informó el canal de televisión israelí ITV, es una impresión de arcilla quemada del tamaño de una diminuta moneda, de dos a tres milímetros de espesor. El hallazgo se hizo junto a la pared occidental del Monte del Templo, cerca del Muro de las Lamentaciones.
Los medios occidentales se hicieron eco rápidamente del descubrimiento y, siguiendo su tradición manipuladora de los conflictos en esta parte del mundo, reprodujeron que este hecho confirmaría «los registros bíblicos de la existencia de un gobernador hebreo, antiguo pueblo israelí, en la ciudad de Jerusalén en ese tiempo, así como un templo judío».
Pero, ¿qué quiere decir esto realmente? Uno de los conflictos más profundos, complicados y duraderos de la época moderna es el existente entre Israel y Palestina.
Muchos se obstinan en tratar de probar que está basado en diferencias religiosas; sin embargo, la historia ha probado que hay muchos otros intereses, principalmente económicos, de fronteras y de recursos naturales, que median esta realidad.
Recientemente, presionado por las organizaciones prosionistas y las promesas hechas durante su campaña, el presidente norteamericano, Donald Trump, reconoció a Jerusalén como capital de Israel e incluso movió la embajada estadounidense de Tel Aviv hacia el territorio de la Ciudad Santa.
El descubrimiento de la impresión confirma que, en efecto, el territorio que hoy ocupa Jerusalén perteneció hace 2 700 años al antiguo pueblo judío. El subsuelo del mundo entero guarda historias similares, de los primeros pobladores de América al hombre de Cheddar en Reino Unido que, por cierto, tenía la piel negra. Pero, ¿justifica eso los asentamientos israelíes en el territorio palestino, un territorio que pertenece a ese pueblo por decreto de Naciones Unidas, o justifica los ataques a la comunidad civil y el encarcelamiento de menores de edad, como es el caso de Ahed Tamimi?
En una entrevista concedida a este diario por Abbas Zacki, miembro del Consejo Central de la Organización para la Liberación de Palestina y del Alto Comité Político de Al-Fatah, decía que «los medios de difusión de la zona del Oriente Medio están en su mayoría controlados por el sionismo y sus aliados. Estos convierten a los ángeles en diablos y viceversa, pero nosotros no contamos con las mismas posibilidades para hacer llegar nuestro mensaje al resto del mundo.
«Estamos escribiendo nuestra historia con sangre y con paciencia. Ahora están las redes sociales y el internet, hay muchas vías para tener acceso a la información. Hay intelectuales de todo el mundo, incluso de Washington, que han llegado a la conclusión de que los palestinos somos víctimas de una incondicionalidad de Estados Unidos hacia Israel. Por eso es importante ser conscientes de lo que sucede y no dejarse engañar», expresó.
Nada justifica la política del terror. Debemos tener claro que Palestina es un pueblo que lucha por su liberación nacional, lograr el regreso de los refugiados a su patria y la restauración de sus fronteras de 1967, que claramente sitúan a Jerusalén dentro de territorio palestino y como su única e indiscutible capital.













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Diana Veliz dijo:
1
28 de febrero de 2018
14:56:07
Fernando M. García Bielsa dijo:
2
28 de febrero de 2018
15:54:09
Pedro Otto Respondió:
1 de marzo de 2018
07:29:10
Miguel Angel Respondió:
2 de marzo de 2018
06:45:43
jesus dijo:
3
28 de febrero de 2018
16:08:50
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