
El 2 de enero del 2015, Michael Moore fue discretamente llamado al Pentágono para reunirse con los jefes del Estado Mayor. Cada área estaba representada: el ejército, la fuerza área, la marina y los marines.
Así comienza el documental Where to invade next (Dónde invadimos ahora), en el que satíricamente el polémico cineasta ganador del Oscar por Bowling for Columbine, se aventuraba a plantar la bandera norteamericana en cada territorio que fuese víctima de esta nueva invasión.
Estados Unidos de América, desde la Segunda Guerra Mundial, no ha exhibido a la luz pública ninguna victoria. Se ha autohumillado una y otra vez, vale mencionar nombres de países que aún perduran en la memoria del pueblo norteamericano: Corea, Vietnam, Somalia…
Ni siquiera se puede decir que la lucha contra el terrorismo haya fructificado.
Según una base de datos de la Universidad de Maryland, en el año 2000 se reportaron no menos de 4 000 muertes por actos terroristas a nivel global. Un informe elaborado por el propio Gobierno norteamericano contabilizó 32 700 fallecidos por ese motivo en el 2014. Cada una de las acciones del Gobierno de Estados Unidos se puede tomar por desastres que afectan a la población y enriquecen cada vez más a los ricos.
Bajo esta premisa, «un gordo blanco y estúpido que odia a América» fue a invadir a los países aliados para robarles lo mejor que tenían y llevarlo a Estados Unidos. Todo el documental de Michael Moore está basado en un lenguaje burlesco que caracteriza la política tanto interna como externa del denominado gobierno más poderoso del mundo.
Dónde invadimos ahora está pensado para que el multifacético pueblo norteamericano comprenda el lugar en que vive, así como lo complejo de los procesos históricos de una nación que es idealizada como el perfecto paraíso.
Moore desmiente el sueño americano y admira cómo todos los países tienen algo especial que los hace dignos de respeto. Recorre con el lente diversas geografías de Europa y el norte de África para demostrar cómo el funcionamiento de las actividades de cada pueblo es único y a la vez universal.
Los italianos tienen 12 semanas de vacaciones pagas; en las escuelas los franceses poseen un chef para preparar la comida a los alumnos, con el menú previamente elaborado por un nutricionista; en Finlandia los profesores no mandan tareas a sus estudiantes; en Noruega la ley penal solo permite condenar hasta 21 años como máximo de privación de libertad a un individuo, cualquiera que fuese su delito.
Los alemanes recuerdan cada segundo la mancha imborrable que significó el fascismo para su historia.
En Eslovenia, la universidad es gratuita. Allí nos encontramos con estudiantes norteamericanos que por no poder pagar su educación viajan al país europeo para realizarse como futuros profesionales.
La magia de Michael Moore está en mostrarnos un complejo mundo abierto a miles de alternativas y situaciones, en las que nada es imposible de encontrar, porque poseemos diversas características y culturas que nos definen como personas.
Lo más importante del documental está en que podemos tomar nota de las mejores experiencias de cada país y así compartirlas para hacer un lugar donde vivir cada día mejor, siempre que adaptemos las enseñanzas a las características, tanto geográficas como sociales, de cada sistema. Desde luego, así admiraremos hasta la más pequeña de las cosas, seremos verdaderos humanos y aprenderemos a decir amor antes que odio.
Solo puedo agregarles una cosa más: vean Dónde invadimos ahora y conquisten el mundo de la mano de Michael Moore.













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fito dijo:
1
7 de febrero de 2018
08:22:44
nely dijo:
2
7 de febrero de 2018
09:23:26
ernesto dijo:
3
7 de febrero de 2018
09:53:36
Giulio Respondió:
8 de febrero de 2018
11:11:07
Leandra dijo:
4
7 de febrero de 2018
10:04:34
danilo santiesteban mayor dijo:
5
7 de febrero de 2018
12:12:31
Lee dijo:
6
7 de febrero de 2018
13:23:26
jose zuritA dijo:
7
7 de febrero de 2018
14:57:33
Miguel Angel dijo:
8
8 de febrero de 2018
07:18:18
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