«A sus 53 años, Teté es dueña de una extensión de tierra en el municipio de Ecunha, Huambo, la cual atiende ella misma; a eso se le llama labra y al solar donde vive, con varias hijas, le dicen quintal. A la par de sus labores en la labra, Teté trabaja en la plaza municipal vendiendo mercancías textiles. Se trata de una mujer establecida, que cuenta con negocio propio y “mozinhas” —jóvenes— contratadas para que se queden en la plaza mientras ella va a trabajar la tierra. Durante el tiempo de nuestra misión, terminó enfermándose».
Escucho a mi madre contar una vez más esta anécdota, tras su experiencia como colaboradora en África. Es su recuerdo. La mirada de un par de ojos cubanos, culturalmente distantes de la realidad angolana. Quizá por eso, por la repetición de su recuerdo en la distancia, la mirada de mi madre se transformó también en mi mirada y empecé a creer que las mujeres de aquel país africano, en el ámbito rural, eran discriminadas y prácticamente oprimidas, en tanto asumían la mayor parte del trabajo en el campo y estaba naturalizada la infidelidad (entendida a la usanza occidental) de los hombres con varias mujeres, no como contactos ocasionales y aislados, sino como relaciones simultáneas, de mayor o menor responsabilidad y compromiso.
Desde entonces, he compartido mi visión con varias personas, entre ellas una amiga española de 56 años y una colombiana de 37. Aunque en suma, continuara tratándose de una perspectiva occidental, cada una provenía de sociedades distintas, como lo son las europeas y las latinoamericanas. A las diferencias que emergen de las especificidades de los países de Europa y de América Latina, hay que agregar las atizadas por el factor generacional que media entre mis amigas y yo.
Así, en cuanto a las nociones de trabajo, ellas tenían un razonamiento totalmente distinto al mío. Donde yo interpretaba discriminación, ellas, en cambio, leían libertad, independencia, mujeres emancipadas, a raíz de su empoderamiento y del rol decisivo que asumen en el hogar y en la sociedad.
Para las autoridades angolanas nada de esto resulta secreto, sino que se incluye desde hace años en el debate público. La Organizacao da Mulher Angolana —Organización de la Mujer Angolana en español (OMA)—, inicialmente llamada Asociación Kudiangola, fue fundada en 1972 por las heroínas nacionales Deolinda Rodrigues, Lucrecia Paim, Engracia dos Santos, Irene Cohen y Teresa Afonso, junto a otras que encarnan la lucha de las mujeres en la vida personal y profesional.
Se propone «educar y sensibilizar a las angoleñas respecto a la protección de sus derechos, así como elevar su cultura jurídica».
«Cuando se acerca la fecha conmemorativa de la organización, las mujeres de todas las edades se reúnen y ensayan, durante esos días previos, algunos bailes en las calles. El día de celebraciones se visten con pañuelo amarillo en la cabeza, pullover rojo y saya típica. No se trabaja. Asisten mujeres de alto rango en el gobierno, así como una representación de veteranas de la guerra», dijo a Granma vía correo electrónico la colaboradora Vivian Velázquez, quien actualmente se halla en territorio angolano.
Por otra parte, además de promover y proteger los derechos de las féminas, el acceso a la educación, el cuidado de la salud, la formación profesional, la participación en la vida política, económica, social y cultural, la OMA ofrece estadísticas sobre la violencia doméstica, que este último año apuntan a un crecimiento, con más de 6 000 casos recogidos en Kazenga, Kikolo y Samba en el 2016, de acuerdo con un artículo publicado por el diario Novo Jornal, de Angola.
Esos números, acotaba el artículo fechado el 28 de noviembre del 2016, responden a variables como la violencia física, la agresión sexual y la evasión de la paternidad, entre otras.
Otra arista del problema que enfrentan quienes luchan por los derechos de las mujeres, no solo en Angola sino en el resto del mundo, es la avalancha de contenidos misóginos o discriminatorios que llega a través de algunos medios de comunicación, en especial las redes sociales.
«Muita calma nesta hora porq as pessoas só falam», lo que se traduce como «Mucha calma a esta hora porque las personas solo hablan», se lee en una publicación de la red social de Facebook, compartida por miles de personas, en la que aparece la foto de una mujer discutiendo con su pareja. El mensaje de fondo es la asimilación de la infidelidad.
La imagen ofrece interpretaciones contrastantes: la mujer llega a acostumbrarse tanto a la infidelidad de su marido que no le queda más opción que tolerarla, o está tan naturalizada la poligamia, que el hombre llega a ser visto por la mujer como un instrumento para el placer y la reproducción, y a ella le es indiferente la actitud de él.
Más allá de la lectura que pueda hacerse, la manera de relacionarse hombres y mujeres en una sociedad no se debe analizar únicamente en el ámbito de los vínculos conyugales o amorosos, sino en el espacio más amplio de la familia y el trabajo.
Desde septiembre, la Agencia de Noticias Angola Press, recogía informaciones sobre la temática llevada a la mesa de debates por la Federación Internacional de Mujeres (FDIM) en su decimosexto congreso: «Las mujeres africanas; luchas, avances y logros». Allí la secretaria Luzia Inglês Van-Dúnem destacó que África tiene en general altos niveles de violencia de género, en particular contra las mujeres y las niñas, si bien las contribuciones de las mujeres africanas a la economía familiar, los sistemas de producción de alimentos y las economías nacionales, en general, se reconocen cada vez más.
Las mujeres «constituyen el 70 % de las personas que llevan a cabo acciones comerciales transaccionales (comercio informal), generando alrededor de 30 millones de dólares al año para las economías de África subsahariana», puntualizó.
Las apreciaciones de la funcionaria proveen al análisis de la situación de la mujer angolana actual, al inscribirla en su marco más ancho, el continental. La cultura africana, valoró, tiene patrones específicos que ponen de relieve el papel de las mujeres en el mantenimiento de la familia y refuerzan su compromiso con el desarrollo social de las comunidades, ya que tienen por naturaleza una vocación para la transmisión de los valores cívicos y morales para las nuevas generaciones.
Angola, desde el punto de vista histórico, muestra otras causales determinantes en el rol de las mujeres. Haber sido una de las últimas naciones africanas en liberarse del colonialismo, le otorga ciertas peculiaridades. Además, en el contexto de la guerra, las mujeres también tomaron en sus manos las armas para lanzarse al combate. No por gusto la insignia de la OMA representa a una mujer con fusil al hombro.
Por otra parte, como en todo proceso de conflicto, en Angola se reportaron muchas bajas y las mujeres no fueron excepción; algunas murieron en los combates, otras fueron violadas, secuestradas, o perdieron a sus maridos e hijos en la guerra.
El periodo posterior a la contienda ha generado una inversión de los roles tradicionales de hombres y mujeres. Todo esto, según explican los historiadores, ha dejado notables secuelas en ellas, quienes han luchado siempre por sus familias y, a raíz de la guerra, han tenido que asumir más carga de trabajo familiar, por ocuparse de la educación de sus hijos.
Pero el hecho de trabajar de sol a sol y realizar buena parte del trabajo de la familia o el más duro, no garantiza un empoderamiento real. De ahí que Angola se haya planteado una estrategia para lograr también el aumento del número de mujeres en tareas públicas y administrativas.
Un análisis de la agencia Prensa Latina (PL) exponía, hace algunos meses, a través de una declaración de la ministra de la Familia y promoción de la mujer, Filomena Delgado, que al término del 2015 Angola avanzó en la participación política, la reducción de la mortalidad materna y la iniciativa empresarial femenina, como resultado de los esfuerzos del gobierno.
«Las autoridades tienen el reconocimiento de la igualdad de género como una cuestión de desarrollo y de respeto a los derechos humanos», precisaba el reporte y agregaba que el director del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Henrik Larsen Fredborg, presentó un plan de acción para combatir la desigualdad de género, en diálogo con las agendas de Desarrollo Sostenible de la ONU, para el 2030, y la de 2063, de la Unión Africana.
El representante del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) Pier Balladelli dijo entonces que Angola registra desde hace dos décadas avances significativos en la protección de las féminas y destacó la presencia de estas en el parlamento. Angola es el octavo país de África con mejores proporciones entre uno y otro sexo en ese sentido: el 36,8 % de la bancada es femenina.
Aun cuando persisten relaciones patriarcales heredadas de milenios de historia y las secuelas de la colonización, las mujeres cada día ganan espacio en aquella tierra llamada a subvertir el orden mundial subdesarrollante.
La victimización de ellas no resulta un camino convincente para intentar develar la verdadera naturaleza de sus roles en una sociedad que solo puede entenderse en una dimensión atinada, si se analiza desde su propia óptica y cultura, y no con patrones preestablecidos por organismos internacionales. Solo así se puede intentar aprehender a las angoleñas en su contexto y dilucidar cómo se ven ellas a sí mismas, más allá de como las veamos mis amigas, mi madre, o yo.















COMENTAR
Edilberto Hernàndez dijo:
1
28 de enero de 2017
01:32:18
José Antonio Rodríguez dijo:
2
28 de enero de 2017
01:59:52
Miguel Angel dijo:
3
28 de enero de 2017
05:07:28
Roberto Respondió:
29 de enero de 2017
15:19:39
Darcy Respondió:
30 de enero de 2017
14:18:59
Miguel Angel Respondió:
30 de enero de 2017
16:10:27
pacheco dijo:
4
28 de enero de 2017
11:01:02
Rivero dijo:
5
28 de enero de 2017
16:34:45
Fernando dijo:
6
29 de enero de 2017
10:38:58
Miguel Angel Respondió:
30 de enero de 2017
02:39:00
Fernando Respondió:
31 de enero de 2017
08:54:48
Jose Luis Ramos dijo:
7
29 de enero de 2017
10:41:08
ada dijo:
8
29 de enero de 2017
15:58:34
Miguel Angel dijo:
9
30 de enero de 2017
04:16:53
Agustin dijo:
10
30 de enero de 2017
07:51:52
Miguel Angel Respondió:
30 de enero de 2017
09:20:36
jorge dijo:
11
30 de enero de 2017
09:49:00
Yudy dijo:
12
30 de enero de 2017
10:56:49
cheluli dijo:
13
30 de enero de 2017
15:47:57
Edilberto Hernàndez dijo:
14
31 de enero de 2017
05:27:43
Responder comentario