Donald Trump prometió que «drenaría el pantano» de Washington. Ahora el presidente electo, sin experiencia en la política, debe llenar cientos de vacantes y proponer a las principales figuras que lo acompañarán en la Casa Blanca durante los próximos cuatro años.
La lista de candidatos es más corta que de costumbre. La campaña presidencial estuvo marcada por el rechazo del electorado a los políticos tradicionales y la forma en que se manejan los hilos del poder en el Distrito de Columbia. El candidato republicano, un multimillonario de Nueva York, debe parte de su victoria a la forma en que logró canalizar ese descontento.
La polarización, los escándalos y el nivel que alcanzaron algunos ataques personales en los meses anteriores a los comicios también sacaron muchos nombres de la competencia. Sin embargo, viejos personajes neoconservadores del último gobierno republicano han reemergido en busca de protagonismo.
Trump, quien tiene sobre sí la mirada de millones de estadounidenses que votaron en contra del status quo, busca esquivar las caras más visibles del «establecimiento», pero al mismo tiempo necesita crear una base para unificar el Partido Republicano que cuenta con mayoría en ambas cámaras del Congreso y es clave para la gobernabilidad.
Los primeros nombramientos apuntaron en ambos sentidos. La jefatura del gabinete la asumirá Reince Priebus, el presidente del Comité Nacional Republicano que se mantuvo al lado del magnate durante toda la campaña y echó a andar las maquinarias en el terreno de varios estados claves para la victoria.
Priebus es una figura conocida en los pasillos de Washington y su nombramiento fue visto por muchos como una bandera blanca hacia Paul Ryan, el influyente líder de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, quien fue unánimemente reelecto en su puesto por los nuevos miembros del hemiciclo a pesar de haber tenido varios encontronazos con Trump antes de las elecciones.
Al tiempo que anunciaba a Priebus, Trump hizo público que su nuevo jefe de estrategia y consejero principal sería Steve Bannon, una polémica figura de la ultraderecha que dirigió el sitio de noticias Breitbart News hasta incorporarse a la candidatura republicana en agosto pasado como jefe de campaña.
El nombramiento de Bannon saltó las alarmas de muchas organizaciones sociales y defensores de los derechos de las minorías por su vinculación con casos de xenofobia, racismo y discriminación de la mujer. Además, Breitbart News mantiene una línea editorial cercana al nacionalismo blanco y con sonados ataques a importantes figuras republicanas incluido el propio Paul Ryan.
Aún faltan muchos puestos claves por definir y también en la mayoría de los casos resulta necesaria la ratificación del Senado antes que entren en funciones. Para el puesto clave en el Departamento de Estado suenan nombres tan variados como el excandidato presidencial Mitt Romney y el exalcalde de Nueva York Rudolph Giuliani, un aliado incondicional de Trump. Pero también se han manejado otros aún más polémicos como el extremista John Bolton, quien fuera embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas en un periodo de receso en el Gobierno de George W. Bush, o el excandidato republicano a la presidencia Newt Gringich, también señalado por sus posiciones extremas en inmigración y el proteccionismo en las relaciones comerciales.
Los medios de prensa estadounidenses señalan con cierta preocupación que detrás del equipo de transición de Trump, que tiene a su cargo los nombramientos, hay personas e instituciones ultraconservadoras muy influyentes como la heredera multimillonaria Rebekah Mercer y la Heritage Foundation.
Todos los ojos están puestos en las fichas que mueve el presidente electo hacia Washington en busca de pistas sobre el rumbo de la próxima administración, que se ha convertido en una incógnita global.

Mike Pompeo, director de la cia (52 años)
Representante a la cámara por Kansas y militar retirado, es miembro de los comités de inteligencia del congreso. Se destacó por sus fuertes críticas a Hillary Clinton tras los atentados contra la embajada de Estados Unidos en Benghazi, Libia. Si es confirmado para el cargo por el senado, asumirá su puesto en medio de la «modernización» iniciada este año por el actual director John O. Brennan. Asimismo, estará en el ojo del huracán por el posible regreso a las técnicas de interrogación como el ahogamiento que se convirtieron en un escándalo internacional.

Nikki Haley, embajadora ante las Naciones Unidas (44 años)
La gobernadora de Carolina del Sur fue la primera mujer nombrada por Trump para asumir un puesto en el nuevo gobierno a pesar de que en las primarias republicanas se decantó primero por Marco Rubio y luego por Ted Cruz. Haley, hija de inmigrantes de la india, también atacó con contundencia la propuesta de Trump de prohibir la entrada de musulmanes y la calificó de «antiestadounidense». Sin embargo, el presidente electo alabó su capacidad «probada» para concretar acuerdos. El puesto que asumirá es clave en la diplomacia estadounidense y se espera que uno de sus focos de atención sea la relación con Rusia en espacios como el Consejo de Seguridad.

Jeff Sessions, fiscal general (69 años)
El veterano senador por el estado de Alabama es conocido por su abierta oposición a todo tipo de inmigración, incluidos los programas de otorgamientos de visas a personas talentosas. Ha sido un entusiasta defensor de construir el famoso muro en la frontera con México y también se ha mostrado escéptico ante el tema del cambio climático y el matrimonio homosexual. En 1986, siendo fiscal en el estado de Alabama, fue noticia cuando el Senado rechazó su candidatura a juez federal debido a comentarios relacionados con el Ku Klux Klan. Excolegas lo citaron diciendo que el grupo le había parecido bien «hasta que descubrió que fumaban marihuana».

Betsy DeVos, secretaria de Educación (58 años)
Es una conocida donante republicana de Michigan. Su esposo es heredero de la fortuna Amway y expresidente de la empresa especializada en la venta de productos de salud, belleza y cuidado del hogar. Lidera el grupo American Federation for Children que promueve las escuelas autónomas con subsidios del Estado. Antes del anuncio de Trump, algunos conservadores se quejaron de que tenía fuertes vínculos con el «establishment» político.

Ben Carson, secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano (65 años)
Sin experiencia previa en la política, este brillante neurocirujano saltó en el 2015 a los titulares de la política como aspirante a la candidatura republicana a la Casa Blanca. Carson se hizo famoso por ser el primero en separar con éxito a dos gemelos unidos por la cabeza. Después de salir de la contienda electoral le dio su apoyo incondicional a Trump. Carson sería una ficha importante para el electorado afronorteamericano que votó masivamente por Clinton. Además, es miembro de la iglesia adventista del séptimo día y muy popular entre las bases radicales del partido.

Mike Flynn, asesor de Seguridad Nacional (57 años)
General retirado de tres estrellas fungió como jefe de la unidad de inteligencia del pentágono durante el gobierno de Barack Obama. Sus posturas contrarias al Islam son conocidas en los círculos militares. Aunque no sería un miembro del gabinete, como asesor de seguridad Nacional tendrá la responsabilidad de fungir como enlace entre el Departamento de Estado, el pentágono, la cia y el resto de las organizaciones vinculadas con la doctrina militar y la política exterior. Muchos señalan que su papel será aún más estratégico debido a la falta de experiencia de Trump en este campo.

Mauricio Claver-Carone, equipo asesor para la transición en el Departamento del Tesoro
Aunque es un nombramiento menor dentro de la maquinaria que asumirá las riendas del Departamento del Tesoro, la presencia de Claver-Carone en el equipo de trump llamó la atención de muchos analistas. Este abogado de origen cubano es el director ejecutivo del Us-Cuba democracy Pac, un grupo de cabildeo que se dedica a recaudar fondos para mantener la política de agresión de Washington contra La Habana. Ese comité lo integran personajes conocidos como: Diego Suárez, Alberto Hernández, Ninoska Lucrecia Pérez Castellón y Marcel Felipe, que tienen o han tenido vínculos con terroristas de la calaña de Luis Posada Carriles, Orlando Bosch, Pedro Remón, José Dionisio Suárez, Gaspar Jiménez Escobedo, entre otros. Claver-Carone es un declarado opositor del cambio de política de la administración de Barack Obama hacia Cuba. En marzo pasado testificó ante un comité de la cámara de representantes en contra de los cambios iniciados el 17 de diciembre del 2014.















COMENTAR
Luis Eloy Suarez Escobar dijo:
1
25 de noviembre de 2016
07:32:56
nany dijo:
2
25 de noviembre de 2016
07:46:44
Damichel Delgado Ortiz Respondió:
28 de noviembre de 2016
08:42:08
vicente dijo:
3
25 de noviembre de 2016
08:37:21
Odalis Rosales dijo:
4
25 de noviembre de 2016
09:04:32
Luis dijo:
5
25 de noviembre de 2016
09:42:59
Luis Eloy Suarez Escobar Respondió:
25 de noviembre de 2016
15:33:51
osvaldo Respondió:
25 de noviembre de 2016
16:11:24
Ernestolegra dijo:
6
25 de noviembre de 2016
10:56:16
Luis Eloy Suarez Escobar Respondió:
25 de noviembre de 2016
15:43:42
Isadora dijo:
7
25 de noviembre de 2016
11:19:09
fernando dijo:
8
25 de noviembre de 2016
11:53:43
Ray Donovan dijo:
9
25 de noviembre de 2016
12:01:18
manuel dijo:
10
25 de noviembre de 2016
12:55:04
osvaldo dijo:
11
25 de noviembre de 2016
12:55:23
rafael g. dijo:
12
25 de noviembre de 2016
14:18:10
CESAR dijo:
13
25 de noviembre de 2016
14:18:26
Miguel Angel dijo:
14
25 de noviembre de 2016
18:03:33
katerine dijo:
15
27 de noviembre de 2016
14:44:51
Jasón dijo:
16
28 de noviembre de 2016
04:14:45
árabe sahara occidental polisario dijo:
17
28 de noviembre de 2016
14:01:44
Yans Parra Martell dijo:
18
30 de noviembre de 2016
09:21:40
Responder comentario