Vietnam.—Todos los días, en la mañana y en la tarde, Tong Thi Dung les sirve de guía a los turistas, entre los islotes de Halong.
Desde una embarcación de dos pisos, que avanza sobre las aguas tranquilas de la bahía, les habla del origen hace millones de años de este lugar, les explica que Halong quiere decir «el dragón descendente», y les muestra la placa, en lo alto de un mogote, con el símbolo que lo avala como Patrimonio Natural de la Humanidad.
Aunque lo ha recorrido miles de veces, Tong no se cansa de contemplar el hermoso paisaje del noreste de Vietnam, ni de predicar los encantos de un sitio que, solo en el 2015, recibió más de dos millones de visitantes.
Así lo hace también esta vez, mientras el sol de la mañana va disipando la bruma, y las cumbres de Halong empiezan a dibujarse ante la proa.
Pero para el equipo de Granma que viaja a bordo, lo más sorprendente no son los 1 969 mogotes que se levantan sobre las aguas azules de la bahía, formando pequeñas islas, ni la vegetación, ni las cuevas, sino el enorme parecido con uno de los paisajes más representativos de Cuba.
Tal como ya nos habían sugerido las fotografías, y asegurado todo el que ha conocido los dos sitios, Halong es como Viñales inundado.
Uno ve las elevaciones, allá en el horizonte, desde la marina donde decenas de barcos aguardan por los turistas para zarpar, y de inmediato nota las semejanzas.
Desde la distancia, los mogotes de la bahía vietnamita también tienen la apariencia de una manada de elefantes dormidos, como dijera el poeta Federico García Lorca sobre Viñales.
Suerte de maravilla repetida, uno y otro están formados mayormente por rocas calizas, y poseen una amplísima biodiversidad, con decenas de especies endémicas de la flora y de la fauna.
Además están atravesados por cuevas en las que brotan manantiales de agua dulce y han aparecido fósiles de animales extintos y asentamientos aborígenes.
Por su belleza y el estado de conservación de sus ecosistemas, los dos ostentan desde la década de 1990, la condición de Patrimonio de la Humanidad que otorga la Unesco.
Aunque nunca ha estado en Halong, el doctor en Ciencias Yoel Martínez Maqueira, director del Parque Nacional Viñales, conoce de la existencia de la bahía vietnamita y ha visto sus fotos. «Es verdad que se parecen mucho», dice.
Así también lo cree el máster en Ciencias Carlos Díaz Guanche, profesor de Geología en la Universidad Hermanos Saíz, de Pinar del Río. «El estilo tectónico que formó ambos relieves es el mismo. Son cabalgamientos o sobrecorrimientos, con una edad similar, de alrededor de unos 50 millones de años», explica Carlos.
La gran diferencia entre uno y otro, es que mientras el paisaje pinareño está enclavado dentro de un valle, el del noreste de Vietnam surge de un mar poco profundo, muy cerca de la costa.
Sin embargo, según los especialistas, eso que hoy los diferencia una vez constituyó otro elemento en común, pues la zona que ocupa Viñales actualmente, también estuvo bajo el agua.
«Las rocas calizas que predominan en los dos lugares, son de origen marino», señala Carlos. No obstante, aclara que el valle pinareño, tal como lo conocemos hoy, nunca se vio como la bahía de Halong.
Si por fuera la semejanza resulta incuestionable, por dentro también lo es. Y como mismo quien recorre la cueva del Indio, con un poco de imaginación, tiene la oportunidad de ver todo tipo de figuras entre las rocas que el agua ha moldeado a través de los siglos, desde las torres de un palacio, hasta las fauces de un cocodrilo, aquellos que se adentran en la de Thien Cung, las hallan igualmente.
Gracias a sus encantos naturales, hoy ambos sitios viven del turismo. Halong con un complejo de hoteles en tierra firme, y una enorme marina, desde donde parten las excursiones hacia el interior de la bahía, y Viñales mediante la combinación de hoteles y casas de renta dispersas por todo el valle, y un amplio circuito de bares y restaurantes.
Aunque también se realizan en ellos otras actividades, como la pesca o la agricultura, hace tiempo que uno y otro aprendieron a sacarle provecho a su belleza.
Pero, ¿podrá ser siempre así; o para continuar con las coincidencias, existe la posibilidad de que un día Halong se seque, o Viñales vuelva a inundarse?
Según Tong Thi Dung, en el caso de la bahía vietnamita los estudios realizados indican que de momento, el nivel del agua lo que ha hecho es subir, como consecuencia del calentamiento global y el cambio climático.
Carlos, por su parte, tampoco cree que el mar pueda retroceder los 25 kilómetros que lo alejan actualmente del valle.
«Los escenarios que se han modelado, arrojan que el agua puede ascender, pero nunca llegará a esas alturas», añade.
A pesar de sus muchos parecidos, en opinión de los científicos, los dos lugares jamás han sido exactamente iguales, ni tampoco lo serán, como si al estilo de los grandes artistas, la naturaleza hubiera decidido darle a cada uno un toque distinto, para asegurarse de no repetir de forma idéntica, dos de sus más espectaculares creaciones.













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isidro pereda dijo:
1
3 de noviembre de 2016
05:58:01
ALINA dijo:
2
3 de noviembre de 2016
08:41:33
Ronerto Perez Pupo dijo:
3
3 de noviembre de 2016
10:16:15
Miguel Angel dijo:
4
3 de noviembre de 2016
12:24:26
carlos alberto Mendez dijo:
5
3 de noviembre de 2016
12:44:55
Fernando Respondió:
5 de noviembre de 2016
08:22:34
María Josefa Rivera dijo:
6
3 de noviembre de 2016
16:48:26
R Borges dijo:
7
3 de noviembre de 2016
17:06:13
Orlando Chirino dijo:
8
3 de noviembre de 2016
18:06:51
nery dijo:
9
4 de noviembre de 2016
14:19:51
Rolando dijo:
10
4 de noviembre de 2016
16:28:05
Lazaro dijo:
11
7 de noviembre de 2016
11:37:38
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