La situación en torno a Siria se debate entre los mismos cánones externos de hace cuatro años. Financiamiento a los grupos terroristas, exigencias injerencistas al gobierno local y pulseo entre potencias: unas interesadas en respetar la soberanía del país árabe y otras en derrocar al gobierno legítimamente electo en esa nación.
La balanza ha estado determinada por la geopolítica y esta última por los afanes imperiales de imponer gobiernos afines a sus intereses, aunque antes haya que destruir completamente a un país como se está haciendo en el caso sirio.
Es difícil entender cómo se ha llegado a la situación de hoy, con más de 200 000 muertos, cientos de miles de heridos y 6,5 millones de sirios desplazados o refugiados en otros países.
Planes de paz no han faltado. Conversaciones en Ginebra, tampoco.
Sin embargo, los resultados son nulos, lo que me recuerda el conflicto palestino-israelí o más bien las masacres de Tel Aviv contra la población árabe.
Ya casi nadie habla de la llamada Hoja de Ruta o de los disímiles proyectos de paz entre palestinos e israelíes. En todos los casos, Israel violó los acuerdos, y en todos los casos Estados Unidos complació a Israel brindándole todo el apoyo en armas y financiamiento, y no permitiendo que alguna iniciativa diplomática pudiera juzgarlo en el Consejo de Seguridad de la ONU u otra instancia internacional.
En el caso sirio, ya es retórica vacía el referirse a las reuniones en Ginebra para buscar un supuesto arreglo entre el gobierno de Damasco y los llamados grupos opositores —terroristas en casi todos los casos—.
¿Qué ha pasado una y otra vez? Pues cada cese el fuego ha sido aprovechado por el llamado Estado Islámico y el Grupo Al Nusra, ambos abiertamente terroristas, para apropiarse de nuevos territorios mientras sus financistas y aliados foráneos le facilitan armas y dinero.
La situación ha tenido como único muro de contención la presencia de la aviación de Rusia en el campo de batalla sirio.
Los terroristas fueron perdiendo terreno cuando a los territorios ocupados llegaban las tropas sirias apoyadas por los bombarderos rusos.
Paralelamente, pero sin resultados loables, la llamada coalición encabezada por aviones de combate de Estados Unidos, nunca dirigía sus acciones contra los del Grupo Al Nusra, y más bien los apoyaba para que no fueran blanco de los cohetes salidos de las naves rusas.
No pocos despachos de prensa se refieren a que Al Nusra ha reforzado sus capacidades durante esta última tregua debido a los envíos de combatientes, armas y municiones que recibe a través de la frontera con Turquía.
De tal forma que los ataques de ese grupo armado en Alepo y otras partes de Siria han acabado en la práctica con el cese el fuego en estas zonas, señala una información de la agencia árabe Al Manar.
Ante tal posición de doble moral por parte de Occidente, en la que por un lado se dice combatir al terrorismo y por otro se apoya a los terroristas, Rusia ha advertido que se está agotando la paciencia.
El jefe del Estado Mayor General de Rusia, general Valery Gerasimov, dijo que aunque el Ministerio de Defensa de su país ha estado proporcionando las coordenadas de los militantes del Frente Al Nusra y el EI a Estados Unidos durante tres meses, la coalición liderada por esa nación está todavía “indecisa” sobre si atacar las posiciones.“Somos nosotros, y no los norteamericanos, los que estamos perdiendo la paciencia con respecto a la situación en Siria. Estamos cumpliendo plenamente nuestros compromisos y acuerdos para asegurar el cese el fuego y la reconciliación nacional en Siria”, dijo Gerasimov. “El lado estadounidense ha tenido siempre problemas para mantener a la oposición bajo su control”, advirtió.
Al Nusra, considerada la rama siria de Al Qaeda, ha estado restaurando su fuerza de manera que se está produciendo una nueva escalada en el conflicto, en vez de un verdadero cese del fuego.
Mientras, desde Washington se conoció que unos 50 funcionarios del Departamento de Estado han firmado un documento en el que “llama al gobierno norteamericano a realizar ataques militares contra el gobierno sirio”, según publicó el Wall Street Journal.
En este contexto se llega a casi seis años de guerra en Siria, donde los actores occidentales han cambiado muy poco —o nada— a la hora de buscar una solución de paz que implique el respeto a la soberanía de ese país.
Siria se ha estado desangrando y su economía ha pasado de la solvencia a la calamidad. La destrucción de su infraestructura por los ataques terroristas es un ingrediente más que debe tenerse en cuenta, pues, de encontrarse algún día el camino de la paz, habrá que reconstruir el país.
Ahora la pregunta lógica es respecto a la tolerancia que se pudiera tener para evitar un conflicto mayor. Los rusos, que apoyan militarmente al gobierno legítimo de ese estado, han advertido a Washington que la paciencia se agota.
Y yo pregunto, de ser así, cuál será el futuro inmediato para esa nación árabe convertida en un campo de batalla por obra y gracia de intereses geopolíticos de Estados Unidos y otros países de esa región.















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fernando dijo:
1
1 de julio de 2016
14:01:21
Nébuc dijo:
2
1 de julio de 2016
14:13:30
Miguel Angel dijo:
3
1 de julio de 2016
16:07:10
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