
LIMA.—Con independencia del resultado de la segunda vuelta de los comicios presidenciales, Perú se mostró dividido entre dos opciones con matices ideológicos y programáticos muy similares pero con cargas históricas distintas.
Por un lado está Peruanos Por el Kambio (PPK), del economista neoliberal Pedro Pablo Kuczynski, y por el otro Fuerza Popular, de Keiko Fujimori, hija del polémico expresidente encarcelado por crímenes de lesa humanidad.
Cerca de 23 millones de peruanos estaban convocados este domingo a escoger entre Kuczynski, de 77 años, y Fujimori, de 41 años, para suceder en el cargo al actual presidente, Ollanta Humala, para el periodo 2016-2021.
La ventaja del liberal Kuczynski sobre Fujimori (50,32 contra 49,68 %) es teóricamente remontable cuando se habían contabilizado un 92,56 % de las actas, y aún faltaban por llegar las actas de las regiones más apartadas y las del extranjero, reporta DPA.
El ajustado margen hace que ambos cantidatos se mantengan a la expectativa del cómputo final para pronunciarse.
El jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales del Perú (ONPE), Mariano Cucho, informó que hacia el viernes podrían estar listos los resultados totales, según la agencia EFE.
Muchos analistas coinciden en que estos comicios son también un referendo nacional sobre el legado de Alberto Fujimori, quien cumple una condena de 25 años por su participación en asesinatos masivos perpetrados por escuadrones a comienzos de los años 90 del siglo pasado y por enriquecimiento ilícito durante su gestión (1990-2000).
Aunque su hija intenta desligarse del estilo de gobierno de su padre y asegura que no firmaría una amnistía en caso de ser presidente, su apellido es mucho más que un símbolo en el ambiente político peruano.
Keiko ganó la primera vuelta de las elecciones presidenciales, celebradas el domingo 10 de abril, al obtener el 39,85 % de los votos, frente al 21,01 % del economista y exministro Kuczynski, que fue el segundo candidato más votado.
La caída de Fujimori en la segunda vuelta respondió en parte a las denuncias de presunto lavado de activos contra el exsecretario general de su partido y uno de sus principales financistas, Joaquín Ramírez.
Otro factor desencadenante fue el apoyo de Verónika Mendoza, candidata del partido de izquierda Frente Amplio, al PPK.
Mendoza descartó la posibilidad de un acuerdo político con el neoliberal Kuczynski, quien ha ofrecido concertar con todos los sectores políticos y hacer un gobierno de ancha base, en el que participen otras fuerzas, refiere Prensa Latina.
Recordó que el Frente Amplio no apoya la plataforma política ni el plan de gobierno del candidato, porque está lejos de lo que esa organización quiere para el país, pero lo apoyó para impedir el triunfo de Fujimori y defender así la democracia.
“Gran parte del voto por Kuczynski es en realidad un voto para cerrarle el paso al fujimorismo incapaz de deslindar con la dictadura, el narcotráfico, la corrupción”, manifestó.
Aunque Keiko Fujimori no gane la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de este domingo, el fujimorismo será una fuerza política decisiva en el país por los próximos cinco años.
El partido de Fujimori, Fuerza Popular, ganó la mayoría absoluta en el Congreso, que es unicameral. De 130 parlamentarios elegidos, 73 pertenecen a este grupo político, de acuerdo con un reporte de la BBC.
Peruanos por el Kambio obtuvo 18 puestos en el Congreso, mientras que Frente Amplio, liderado por Mendoza, cuenta con 20 congresistas.
Gane quien gane, la bancada fujimorista podrá aprobar y rechazar leyes sin necesidad de pedir apoyo de otros grupos políticos.
Si se mantiene la tendencia actual y Kuczynski se convierte en el nuevo presidente peruano, encontrará un complicado ajedrez político y necesitará alianzas para poder gobernar y romper la profunda división de la sociedad peruana. (Redacción Internacional)















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Miguel Angel dijo:
1
7 de junio de 2016
09:58:33
jose dijo:
2
7 de junio de 2016
10:24:17
Isidoro Maldonado dijo:
3
8 de junio de 2016
14:47:05
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