
Drogas que cruzan fronteras y océanos para ser llevadas al consumo en grandes ciudades del mundo rico donde son pagadas a altos precios.
Personas —sean niños, mujeres o ancianos— que huyen de guerras y del hambre o que emigran en busca de mejoras materiales, y se enrumban a un mundo incierto a través de mafias que lucran con el tráfico de seres humanos.
Tráfico de órganos que son extraídos muchas veces de frágiles cuerpos de niños o adolescentes y luego vendidos en cifras millonarias solo pagadas por almas pudientes, quizá interesadas en ofrecer cualquier cantidad de dinero, sin que importe a quién correspondía o si la persona falleció en el proceso de extracción.
Son solo algunos casos de los más connotados ejercicios en los que el dinero manda.
Numerosas reuniones internacionales tratan de buscar soluciones a un mal que está impregnado dentro de la existencia misma del capitalismo y que se ramifica como yerba mala con su secuela de consecuencias letales.
Se trata del crimen organizado, el mismo que tiene como abanderados a los narcotraficantes; los comerciantes de órganos humanos; los que lucran con la emigración y otros.
Un solo dato, reflejado por BBC Mundo, puede dar luz sobre el tema del que comentamos: según la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, el comercio ilegal del crimen organizado suma ganancias anuales de más de dos billones de dólares.
Esta cifra equivale a un 3,6 % de todo lo que produce y consume el planeta en un año.
Es demasiado dinero y con él se pueden comprar almas perversas capaces de todo lo malo sin medir sus consecuencias.
Es, en mi opinión, una de las facetas más oscuras de la civilización humana, cuando a través del dinero se es capaz de llegar hasta la destrucción misma de nuestra especie.
Detrás del dinero está la avaricia y seguidamente a esta, en una pirámide contagiosa, se expresan las más variadas formas de obtenerlo a cualquier precio.
Un sondeo realizado por Global Financial Integrity (GFI), un centro de investigaciones con sede en Washington, refiere los elementos de las actividades ilegales involucradas en este movimiento de riquezas.
La primera de ellas es el narcotráfico que involucra nada menos que la cifra de 320 000 millones de dólares anualmente.
El tráfico de estupefacientes se relaciona con los productores de la droga, los laboratorios que la elaboran; y el mercado, donde destaca en primer lugar Estados Unidos y luego los países de la Unión Europea.
Seguidamente aparece la falsificación, es decir, el fraude que lleva a adquirir dinero sin importar su procedencia. Un total de 250 000 millones de dólares es la cifra estimada que se mueve en ese acápite.
Una actividad tan cruel y despreciable como el tráfico humano llega a involucrar a unos 99 000 millones de dólares, fundamentalmente en lo relacionado con la explotación sexual, según la Organización Internacional del Trabajo.
Mientras el trasiego ilegal de petróleo llega a los 10 800 millones de ellos unos 500 millones anuales sirven de financiación al grupo terrorista Estado Islámico. También el tráfico de vida salvaje aporta a sus realizadores no menos de 10 000 millones de dólares.
Se asegura que si a estas cifras se le agregan otras actividades (desde el tráfico de órganos hasta la venta de obras de arte), la suma se dispara a 650 000 millones.
El citado despacho noticioso de la BBC establece en 35 000 millones de dólares la cifra del mercado estadounidense de la cocaína, según información ofrecida por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.
Los elementos esbozados en este comentario se refieren, más que todo, a la implicación del dinero dentro de este adverso fenómeno que afecta a la humanidad.
Sin embargo, muchos otros elementos, como por ejemplo, la pérdida de vidas humanas atrapadas en el entramado de la droga, el comercio de órganos y de seres humanos, y otros, son exponentes de un mundo que atraviesa una crisis de existencia cada vez más insertada dentro de la crisis sistémica de un capitalismo salvaje que utiliza la avaricia como bandera, pero que no tiene soluciones para los grandes problemas de la humanidad.
Por todo ello, más que preocuparnos, debemos ocuparnos para poder salvarnos de esta encrucijada.















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Pedro Margolles dijo:
1
16 de mayo de 2016
09:48:29
Nébuc dijo:
2
16 de mayo de 2016
13:17:28
pepe dijo:
3
16 de mayo de 2016
14:05:30
Israel dijo:
4
16 de mayo de 2016
17:55:40
Miguel Angel dijo:
5
17 de mayo de 2016
07:28:06
Miguel Angel dijo:
6
17 de mayo de 2016
07:59:01
Miguel Angel dijo:
7
17 de mayo de 2016
08:30:33
Miguel Angel dijo:
8
17 de mayo de 2016
11:51:52
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