ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Escurriéndose al sol mientras navega, el radiólogo Nicdael cargó y salvó, en una misma tarde, las medicinas de Maroa. Foto: Del Autor

SAN CARLOS DE RÍO NEGRO, Vene­zue­la.—Este poblado parece más pequeño cuando te asomas de pronto a la vista colosal de su puerto fluvial.

Tiene un largo balcón adoquinado con una verja donde recostarse a admirar la corriente ancha del afluente principal del Amazonas, que allí marca frontera entre Venezuela y Colombia.

La sequía severa que azota la región —y todo el país hace ya unos cuantos meses—ha bajado el nivel de las aguas, y aunque a ojos vista el río Negro sigue mostrando un rostro imponente, el cauce ahora se ve salpicado de piedras grandes que asoman sus crestas en muchísimas partes.

Es el lugar más fresco de una pequeña ciudad castigada por el sol ecuatorial del mediodía, buen pretexto para irse a reposar la siesta bajo la sombra de un árbol en la esquina del balcón; donde hace varias jornadas dos cubanitas mantienen “avergonzados” a un Guardia Nacional, custodio del puerto, y al dueño del comercio adjunto.

“El trompo bailando en casa ajena. Ya van unos cuantos zapateros. No sé aquí, pero en Cuba el dominó no es solo para hombres. ¡Arriba, dos más, a ver si alguien nos gana, que ahorita tenemos que trabajar!”, se jacta una de las doctoras, en ese tono jocoso de típica rivalidad que tiene el juego de mesa en su capítulo cubano.

Él, un doctor y un par de enfermeros ya hicieron tres viajes del CDI (Centro de Diagnóstico Integral)a la orilla del río, con las mismas sillas de ruedas que en la mañana cargaron la comida desde el avión y ahora usan para mover unas cuantas cajas.

“Son las medicinas que usamos en Maroa. Hay de todo lo necesario: tabletas, inyectables, sueros, incluidas las placas para mi trabajo… y todo gratuito para el pueblo”, subraya el jovencito encapuchado, que se llama Nicdael Borges, viene de Amancio, Las Tunas, y es el técnico de Rayos X en aquel poblado. Pero a las claras, se nota que es mucho más.

En poco tiempo ha demostrado ser una máquina intrépida, un clásico “hiperquinético” movido por la voluntad de ayudar, de colaborar en todo lo posible, de hacerse cargo de cualquier cosa… y aún cuando al filo de las tres de la tarde, aquella “lancha” apenas se veía de tantas cajas, dobló la esquina liderando el grupo de varones que traía un par de bidones de gas: “uno de oxígeno, el otro para cocinar, ya estábamos con carbón”, precisó.

“Sí, esa misma es la lancha, ya veremos cómo nos apretamos. Quizá haya que bajar algo, pero de que nos vamos, nos vamos, ¿tiene miedo?”, interpela sin oportunidad a la defensa. Habla tan rápido como su ritmo.

La “voladora” tiene las mismas dimensiones de un bote tradicional, pero con motor fuera de borda, y ahora se ve más pequeña por la carga de tantas medicinas, dos pacientes que regresan a Maroa, un par de balones de gas, tres doctores, el piloto y un periodista anotado a última hora.

“Creo que es demasiado peso”, reflexiona el maquinista mientras enciende el motor. “Con suerte llegamos en cinco horas”, apunta, provocando un cálculo mental que enseguida nos pone navegando el Amazonas en medio de la noche cerrada de la selva.

Por la carga excesiva, el bote está aferrado al fondo, y Niky —el mote del radiológo— otra vez se hace cargo. Salta al agua empapándose hasta la rodilla y da el empujón necesario que separa la embarcación.

Recibe la primera pregunta periodística, que obviamente indaga sobre su forma de ser: “Imagínese que ya pasé casi un año en La Esmeralda, el poblado principal del municipio Alto Orinoco, donde nace el famoso río. Allá me iba yo con los indígenas a sus conucos, selva adentro, a ayudarlos, y de paso —guiña el ojo— a gestionar comida para todos en el CDI.

“Siempre viraba cargado de plátanos, yuca, frutas, de todo lo que hubiera. La cosa es que no puedo estar sin hacer nada, sin sentirme útil. La vida me dio esta energía y créame, aquí hace mucha falta”.

Un detalle detiene la conversación para en­tablarla un mo­mento con el maquinista, mientras el bote acelera y empieza a abrir un surco, esquivando las piedras en el cauce de un agua literalmente negra.

“Por eso es que se llama Río Negro. Tiene muchos minerales, hierro, oro, bastante oro, y aunque no lo parezca…”, de pronto un golpe seco sacude la lancha, nos tumba, desacomoda las cajas y genera una alarma colectiva.

El maquinista, golpeado en la pierna por el motor que rebotó y dejó la propela girando fue­ra del agua, se incorpora y lo apaga rápido. “¡Con­tra, no adiviné esa piedra!”, exclama, mientras chequea que todos estén bien.

En la preocupación, nadie nota el agua que comienza a entrar por la popa y ya cubre todo el fondo. “¡El tapón se zafó…!”, grita el piloto, a la vez que intenta sellar con el pie el boquete bajo el motor.

“¡Allí está!”, señala uno de los pacientes ha­cia el taco de madera, que por ser muy ligero ya flota a 20 metros de la lancha, arrastrado por la corriente que también nos lleva a la deriva, en sentido contrario a donde íbamos. Estamos en el medio del cauce, muy lejos de las dos orillas.

“Hay que alcanzarlo, porque si no…”, dice el motorista, pero el ruido de una zambullida le interrumpe la frase con el mal presagio.

Justo en el puesto donde estaba Niky, el “hacendoso” radiólogo de Amancio, ahora solo hay, sobre una caja de medicinas, un reloj y un celular.

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celia dijo:

1

6 de mayo de 2016

06:40:22


Final d suspenso,jaja ,continua.......tremendo el niki,jajaja

Miguel Angel dijo:

2

6 de mayo de 2016

09:48:53


Existen estas maravillosas personas, hiperquinético por naturaleza, se convierten en indispensables en cualquier colectivo, lo vemos en la vida laboral normal, pero mucho mas en el cumplimiento de misiones internacionalistas, de colaboración, en colectivos cerrados, todo el mundo los llama y necesitan. Observen los peligros cotidianos q corren estos compatriotas en su afán de llevar la asistencia médica a los mas recónditos lugares, de forma inédita, natural, habitual, común, como si tal, están jugándose las vida. Es impresionante, cuanta hidalguía, valentía, humildad, coraje, humanismo, desinterés, son simplemente los héroes del Ejército de batas blancas. Gloria a estos héroes anónimos de la Patria!

Raiza Roríguez dijo:

3

6 de mayo de 2016

10:07:03


Esa son mi gente e Maroa, asi vivimos aqui, asi luchamos contra todas las adversidades para llevar salud, alegria y amor a esos reconitos lugares. Besos para mi eterna y adorable brigada

Frank Bennett García dijo:

4

6 de mayo de 2016

17:48:08


Conosco a Niky,Nicdael, en realidad es un muchacho de mucha chispa, generoso y buen amigo; es uno de los muchos jóvenes cubanos que se prestan a colaborar no solo en Cuba sino en cualquier parte del mundo, está mostrando lo que aprendió en las escuelas de Amancio y la educación que recibió de su familia.

Yinet Respondió:


13 de mayo de 2016

08:44:54

La mayoria de los cubanos somos así personas dispuestas a colaborar con el mundo en cualquier lugar y circunstancia

Antonio dijo:

5

7 de mayo de 2016

08:52:55


Q hermoso trabajo q se reconozca la labor de este personal de la salud q durante muchos años ha trabajado en las más difíciles condiciones en el Amazonas, hace unos años también estuve ahí justamente en Maroa y Río negro cn una brigada excepcional de hombres y mujeres q trabajaban cn entrega total, los suministros nunca llegaban teníamos q inventar d todo, pero subsistiamos y cada día a trabajar cn una sonrisa. Han sido muchos y muchísimas las historias de Maroa secuestros en el río por la guerrilla colombiana en busca d combustible y la espera a la deriva de un lugareño solidario q nos diera un poco de combustible para llevar a tierra un Bongo lleno de medicinas y vacunas q perdían la cadena d frío, más de 24 h d travesía fue la más difícil q me tocó vivir y precisamente en mi primer viaje. Es increíble lo cotidiano q se vuelven estas situaciones, gracias por traerme de regreso al guainìa al orinoco a la selva querida. Hoy parece increíble pero estuve ahí. Lo guardó con mucho orgullo en mi memoria.

Yinet Respondió:


13 de mayo de 2016

08:50:09

Debe haber sido una experiencia inolvidable aydar a las personas que tienen la misma suerte que nosotros de tener una Revolución como la nuestra.

dulce dijo:

6

7 de mayo de 2016

14:34:23


esa es la gente nuestra

Yinet dijo:

7

13 de mayo de 2016

08:52:26


Debes sentirte orgulloso de poder ayudar a esos hermanos

Naquy dijo:

8

19 de mayo de 2016

16:12:43


Niky es de esos muchachos que en nuestro pueblo se crecen y demuestran la utilidad de la virtud. Es de mi pueblo, un lugar pequeño de personas hacendosas, como Niky

Fernando dijo:

9

26 de mayo de 2016

05:06:18


Es un joven de estos tiempos con mucho valor y agallas , es hijo de mi tierra adoptiva la de Vicente Garcia saludos hermano.