ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

BRASILIA.—La presidenta de Bra­sil, Dilma Rousseff, denunció es­te martes aquí que el proceso iniciado contra ella por la Cámara de Diputados no es un impeachment, sino un golpe de Estado y una tentativa de elección indirecta.

Es un golpe, porque está revestido de un pecado original: no tiene ba­se legal que caracterice un crimen de responsabilidad (como el que se le atribuye), dijo la jefa de Estado en conferencia de prensa.

Este proceso se inició por explícita venganza y con explícito desvío de poder, subrayó Rousseff, quien señaló que el titular de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha aceptó el pedido de impeachment, tras la negativa de legisladores del gobierno a frenar su enjuiciamiento por el Consejo de Ética de esa Casa.

No es un juicio político, sino una tentativa de elección indirecta im­pulsada por grupos que de otro mo­do no llegarían al poder, sostuvo y deploró además el hecho de ser “víc­tima de todo un proceso de medias verdades”.

Rousseff comentó, según PL, que la figura del impeachment, contemplada en la Constitución, se convirtió en un instrumento contra todos los presidentes brasileños electos después de recuperar la democracia. Ninguno dejó de enfrentar acciones de este tipo en el Congreso Nacional, dijo.

Advirtió, además, que este proceso no va a devolver la estabilidad política al país, porque rompe las bases de la democracia.
Interrogada al respecto, consideró también que el procedimiento de destitución al cual se enfrenta tiene un fuerte componente en el hecho de ser la primera mujer presidenta del país.

Lamento profundamente el gran preconcepto contra la mujer existente y según el cual esta tiene que ser vista como algo frágil, subrayó.
Refiriéndose a la operación Lava Jato, manifestó que esta fue posible por medidas adoptadas por su go­bierno y los de Luiz Inácio Lula da Silva, que fueron en definitiva los que descubrieron, revelaron y sacaron a la luz el fenómeno de la co­rrupción, el cual no surgió ahora, sino permanecía escondido debajo del tapete, aclaró.

Dilma Rousseff enumeró todas las acciones desestabilizadoras en­­frentadas desde el inicio de su se­gundo mandato y que fueron des­de un inusitado pedido de reconteo de votos, hasta lo que definió como prácticas absolutamente con­denables de las “pautas-bomba”, las cuales entre otras cosas inviabilizaron el robustecimiento fiscal del país.

Mientras tanto el Senado inició ayer la tramitación del pedido de juicio político.

La comisión tendrá 42 integrantes (21 miembros plenos y otros tantos suplentes) y se conformará según la proporción de las bancadas de los partidos o bloques partidarios.

De acuerdo con el procedimiento establecido, una vez definidos los integrantes de la comisión especial del Senado, estos tendrán un plazo de 48 horas para elegir a su presidente y al relator, lo que deberá acontecer la próxima semana debido al feriado nacional del 21 de abril.

A partir de entonces, el grupo de trabajo tendrá diez días para presentar un informe sobre la admisibilidad o no del procedimiento, el cual será votado en el seno de esta y analizado también por el pleno del Se­nado, cualquiera sea el resultado.

En ambos casos, para su aprobación se requerirá solo la mayoría simple.

De admitirse la apertura del juicio político, lo cual se estima pudiera quedar definido entre el 10 y el 11 de mayo, la Presidenta será notificada y apartada del cargo por un periodo máximo de 180 días para que los senadores concluyan el proceso.

Si se llegara a esta instancia, las se­siones serían encabezadas por el Pre­sidente del Supremo Tribunal Federal y la aprobación de la casación del mandato de la jefa de Estado requeriría el apoyo de dos tercios (54) de los miembros del Senado.

Afirman en Cuba que brasileños respaldarán a Rousseff en las calles

LA HABANA.—El pueblo brasileño respaldará a la presidenta, Dil­ma Rousseff, y repudiará la campaña desestabilizadora que contra ella impulsa la oposición, reiteró este martes en La Habana el Mo­vi­miento de los Trabajadores Ru­rales sin Tie­rras de ese país.

El objetivo de la oligarquía brasileña es instaurar nuevamente un go­bierno neoliberal y desestimar todos los avances sociales que logramos en los últimos años, es por ello que el pueblo desde las calles denunciará esta campaña y apoyará a nuestra mandataria, afirmó a Prensa Latina Messilene Da Silva, coordinadora de ese movimiento en La Habana.

En acto de solidaridad celebrado en el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, Da Silva recordó que gracias a programas sociales como 'Bolsa Familia'; 'Mi Casa, Mi Vida'; 'Más Médicos' y 'Hambre Cero', 25 millones de brasileños dejaron de vivir en la pobreza y el país ganó protagonismo a nivel internacional.

La joven sindicalista aseguró que la situación que vive su país es parte de la estrategia de los partidos de derecha del continente que, apoyados por Estados Unidos, pretenden acabar con los procesos revolucionarios de América Latina y el Caribe.

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