ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

A partir del 1º de febrero, con el inicio de las elecciones primarias, se abre una nueva y diferente etapa en la lucha por la presidencia. En la fase previa primó la confrontación personal entre los candidatos de uno y otro partido, librada en el ámbito mediático, de la captación de donantes y de la búsqueda del apoyo de sectores específicos de la población - por ejemplo, los grupos evangélicos cristianos-, para mostrar la viabilidad de cada cual como aspirantes a la nominación presidencial.

El objetivo central de las primarias es captar los delegados a la Convención Nacional, quienes, junto a aquellos designados por derecho propio como líderes partidistas, nominarán el candidato del partido a la presidencia de la nación.

Para lograr ese propósito, un aspirante requiere del voto favorable de la mitad más uno de todos los delegados. Los caucus de Iowa el 1º de febrero y las primarias de New Hampshire el 9 de febrero, marcan tradicionalmente la arrancada de esta etapa.

Ambos estados tienen una población demográficamente similar. La abrumadora mayoría es “wasp” (blanca, anglosajona y protestante, por sus siglas en inglés): el 88,7% en Iowa y el 92,3% (incluyendo en esta categoría a un 23,3% de origen francés y francocanadiense y un 29% de católicos), en New Hampshire. Los afroamericanos son, respectivamente, 2,9% y 1,1%, mientras los latinos 5,0% y 2,6%. El número de inmigrantes en ambos estados es mínimo.

Lowa es parte de una región de predominio republicano y conservador, mientras que New Hampshire forma parte del bastión demócrata y liberal de Nueva Inglaterra. En las votaciones de las elecciones de la década final del pasado siglo y en lo transcurrido de este, el voto de ambos estados en las elecciones generales de noviembre ha favorecido a los demócratas, con contadas excepciones.

Abrir la fase de primarias confiere a Iowa y a New Hampshire un lugar privilegiado en el proceso electoral y en la atención de los medios de difusión. Tradicionalmente se considera que si un aspirante no gana la votación ni queda entre los primeros lugares en uno de esos dos estados iníciales, tiene pocas posibilidades de ser nominado como candidato presidencial por su partido.

Actualmente en Iowa y en New Hampshire, como sucede en el ámbito nacional, en ambos partidos los aspirantes se han dividido en dos categorías: los “insiders” o políticos tradicionales del mecanismo partidario (“establishment”), y los “outsiders” o contestatarios del “establishment”.

Según el estimado que hace el 27 de enero Real Clear Politics promediando las encuestas de cinco o seis destacadas organizaciones, sobre quiénes podrán ser los vencedores en las primarias, en Iowa los “outsiders” republicanos (Trump, Cruz y Carson) acumulan el 67,2% de las intenciones de votos de las encuestas, mientras que los otros ocho “insiders” republicanos logran el 31%. Entre los tres demócratas que continúan en la contienda, hay solo dos con alguna posibilidad: Sanders alcanza un 46,0% con mínima ventaja sobre Hillary Clinton que tiene 45,8%. O´Malley, está bien atrás con 4,3%. Lo interesante es que en los seis meses transcurridos desde finales de julio 2015, Sanders ha subido más de 20 puntos, remontado una desventaja de 28 puntos con relación a Hillary Clinton quien ha descendido más de 7 puntos,   a pesar de la recuperación que ha experimentado desde finales de septiembre del año pasado

En New Hampshire la diferencia entre republicanos es menos marcada: los “outsiders” Trump, Cruz y Carson acumulan un 49,2%. Trump ocupa el primer lugar (33,3%), dejando atrás por amplia diferencia a Ted Cruz (12,6%) y a Benjamin Carson, quien ya ha caído estrepitosamente (3,3%). Los ocho “insiders” republicanos logran el 45,8%, siendo los punteros: John Kasich (11,9%), Marco Rubio (10,3%), Jeb Bush (9,4%) y Chris Christie (6,9%). Los otros cuatro republicanos (Paul, Huckabee, Fiorina y Santorum, son fuertes candidatos a abandonar la campaña en las próximas semanas.

Entre los demócratas, la “insider” Hillary Clinton con 39,3% está detrás del contestatario Bernard Sanders que tiene 53,1%. Tim O´Malley, quien ya está prácticamente eliminado con 2,6% y casi seguramente no se mantenga más allá de las primarias de ese estado. Desde fines de julio 2015, Hillary ha descendido algo más de 6 puntos, mientras que Sanders ha subido más de 23 puntos. Una sensible diferencia.

En estos momentos las fuerzas de los contendientes se concentran en Iowa, que abarca 99 condados donde funcionarán 1681 precintos. El trabajo que se realiza sobre el terreno para contactar a los eventuales participantes y la ubicación geográfica de los llamados “capitanes de precinto” (algo parecido a los “sargentos políticos” del extinto sistema burgués cubano) y de los voluntarios (“footsoldiers”) que deben asegurarse que asistan a los caucus todas las personas que estén en su lista de potenciales participantes, determinará los resultados que se alcancen. Por ejemplo, la campaña de Trump fijó para cada “capitán de precinto” la meta de 25 participantes a captar.

No hay certeza sobre cuántos concurrirán a los caucus. El votante promedio es una persona mayor de 45 años, blanca, que no ha alcanzado el nivel universitario y cristiano evangélico En 2004, asistieron unas 124 mil personas, pero en 2008 (como resultado del movimiento desatado en apoyo a Obama) fueron casi el doble (unas 240 mil). Fuentes de la campaña de Trump comentan que esperan movilizar a unos 48 mil simpatizantes.

Entre los demócratas, la organización más fuerte es la de Hillary Clinton, porque tiene la experiencia de la campaña de 2008 y cuenta con fuerzas suficientes sobre el terreno.

Pero el equipo de Sanders no se queda atrás y pone todo su esfuerzo en motivar a los jóvenes. Trabaja con cien funcionarios contratados y un número suficiente de voluntarios para situar un “capitán” en cada precinto. Tiene uno en cada uno de las instituciones universitarias del estado desde mayo del pasado año. Han movilizado más de 700 voluntarios de los estados vecinos y han lanzado una campaña con vehículos de todo tipo para llevar de regreso a sus hogares a todos los estudiantes universitarios bajo la consigna “Go Home forBernie”, a fin de que voten en los lugares en que más falta hace su voto.

Entre los aspirantes republicanos, Ted Cruz es quien desde hace más de un año ha trabajado más sistemáticamente en el estado y cuyo pilar principal de campaña son los evangélicos cristianos conservadores. En diciembre pasado, Cruz logró que finalmente tres cuartas partes de los integrantes de un grupo informal de destacados líderes religiosos conservadores decidieran respaldarlo y hacerlo de manera separada y escalonada, lo cual puede jugar un papel determinante en un estado donde ese sector tiene un peso fundamental en las elecciones.

Quien no ha estado muy efectivo en la organización de la campaña es el equipo de Donald Trump. Prácticamente no ha organizado el trabajo de los “capitanes de precinto”, ni dado seguimiento a los contactos establecidos con los asistentes a los eventos públicos de campaña del candidato, aunque esa actitud ha cambiado en las últimas semanas y Trump parece haberse “mudado” para Iowa en los últimos días.

Todavía está muy lejos en términos políticos la definición de quiénes serán los candidatos presidenciales nominados por cada partido. En febrero también se celebraran primarias en Nevada y South Carolina, donde pudiera despejarse aún más el panorama con una sensible reducción entre los más retrasados candidatos, especialmente Rick Santorum, Mike Huckabee, CarlyFiorina, Rand Paul y hasta Ben Carson. El demócrata Tim O´Malley es otro fuerte candidato a la decisión de “suspender la campaña”, término eufemístico y conveniente utilizado para la decisión de retirarse de la contienda.

La perspectiva es que para el mes de marzo queden solo activos entre los demócratas la “insider” Hillary Clinton y el “outsider” Bernard Sanders, mientras que por los republicanos podrán mantener Donald Trump y Ted Cruz como “outsiders” y Marco Rubio, Jeb Bush, Chris Christie y John Kasich, por los “insiders”. El “Super Martes” del 1º de marzo, cuando habrá primarias en más de una docena de estados, deberá ser también una fecha adecuada para que se reduzca aún más la nómina de aspirantes demócratas, así como también las primarias que se celebrarán el 15 de marzo en Florida, Illinois, Missouri, North Carolina y Ohio, tendrán por necesidad que ser momento de decisión final para Marco Rubio o para Jeb Bush o para ambos.

Suceda lo que suceda, aún queda un largo camino por recorrer y muchos momentos decisivos en este triatlón en que se ha convertido este proceso electoral de 2016, cuando como resultado de tantos serios problemas sin resolver en la sociedad norteamericana se notan señales de revueltas dentro del “bipartidismo” de los Estados Unidos.      

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Jose R Oro dijo:

1

31 de enero de 2016

21:41:59


Este artículo es muy bueno, y quienes lo leamos podremos entender claramente el enrevesado proceso electoral estadounidense. Me gusta sobremanera porque muchísimas personas, incluso dentro de los EE.UU. no entienden bien como se produce la pugna electoral, que aquí se explica bien y de forma fácil de leer. Quien sea electo presidente de los EE.UU. no es solo importante en los EE.UU. sino para el mundo entero. Felicidades para el autor Ramón Sánchez-Parodi Montoto, por brindar una información valiosa y clara sobre el particular.