MINAS GERAIS, Brasil.—La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, visitó ayer la localidad de Bento Rodrigues, en el estado de Minas Gerais, afectada hace una semana por un alud causado por dos embalses con desechos líquidos de una mina de hierro.
La mandataria sobrevoló en helicóptero los barrios de Bento Rodrigues y Paracatu, en el municipio de Mariana.
Rousseff se trasladó después a la comunidad de Gobernador Valadares, donde fue suspendido el suministro de agua potable, debido a la contaminación del río Dulce por el lodo y los desechos líquidos registrados tras la ruptura de los muros de contención de esas presas.
Según el ministro de Integración Nacional, Gilberto Occhi, el recorrido de la jefa de Estado terminó en Colatina, en el vecino territorio de Espírito Santo, también perjudicado por la llegada de la extensa mancha de fango y residuos minerales.
Rousseff determinó la creación de un Comité de Gestión de Crisis para verificar el cumplimiento de las resoluciones y medidas a adoptar para limpiar la zona y descontaminar los ríos.
Integrado por los ministerios Público, de Medio Ambiente, de Integración Nacional y de Minas y Energía, así como los gobiernos de Minas Gerais y de Espírito Santo, el grupo tendrá la misión de exigir a la empresa minera Samarco el pago de indemnizaciones a las más de 600 familias afectadas por esta tragedia.
El gobierno brasileño responsabilizó a Samarco, propiedad de las compañías brasileña Vale y de la australiana BHP Billiton, de este alud de los embalses y pidió diseñar un plan para reparar los daños y descontaminar los suelos y ríos infectados por el lodo y los desechos minerales.













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