
MIRANDA, Carabobo, Venezuela.—Del poblado de Colón a la ciudad de Matanzas, tal vez haya la misma distancia que separa a este lugar de Valencia, la capital del estado.
Calles limpias con aceras altas, manzanas de casas bajas y un rumor muy diferente al ruido cotidiano de la gran urbe industrial, les traen a Jorge Luis, Daisy y Amanda algunas reminiscencias de aquella, su localidad natal. Sin embargo, ningún pretexto es más fuerte que los lazos de sangre y profesión que los unen, y les dieron la suerte imponderable de venirse a Venezuela con la casa a cuestas.
Pocas veces, tan lejos de la tierra, se da este privilegio de compartir el hogar y el trabajo a toda hora, pero lo cierto es que en este rinconcito de la geografía morocha, padre, madre e hija siguen construyendo su familia sobre la base del oficio común que es la estomatología; porque si hace 25 años fueron las batas blancas y un sillón los pretextos del amor que empezó esta historia, hoy se les suma la niña, tan hábil como ellos en el arte de reconstruir sonrisas.
EL DÍA JUNTOS
Para ellos la nostalgia no es cosa que les nuble el día, pues desde que amanece, cada detalle es la reproducción de la casa en Cuba.
“Daisy siempre se levanta después, cuando siente el olor del café colado —inicia Jorge Luis Gutiérrez, encargado del desayuno y padre de la familia matancera de odontólogos—; pero a Amanda a veces hay que llamarla más de una vez”.
“No he podido quitarme esa costumbre. Es que a él le sale como nos gusta a los cubanos, y como mandan las letras de la palabra café: caliente, amargo, fuerte y escaso”, señala Daisy González. “En realidad es una dependencia mutua que hace extrañar cuando nos faltamos”, acota, en referencia a la misión que cumplió antes por dos años, en Zulia, sin la compañía que ahora disfruta al extremo.
“Nos conocimos precisamente en un salón de estomatología. A él no le gusta decirlo, pero era mi médico cuando yo estaba en el pre. Luego volví a encontrarlo cuando fui a hacer en su clínica el último año de la carrera, y para colmo, el poli en que me ubicaron entró en reparación y debí empezar donde él estaba. Parece que la vida me fue empujando y no me resistí”.
“Ella me enamoró a mí”, interviene Jorge Luis; pero Daisy rebate rápido en una sonrisa, con los argumentos de los papelitos dejados en la consulta, los cucuruchos de maní y las invitaciones a una cerveza en la plaza de Colón.
“No le haga caso ninguno, periodista”, media Amanda. “Los dos tienen el mismo título, así que no se sabe quién le ‘bajó muela’ a quien”.
Ríen juntos, casi a carcajadas, con la misma sonrisa que llevan a la clínica los tres por las calles del pueblo de Miranda, todas las mañanas. Comparten un salón de cuatro sillones, los de ellos y el de una doctora joven, recién llegada, que es acogida en condición de pariente: “Nelia tiene un año más que nuestra niña, pudiera ser la hermana”, observa Daisy.
Amanda, por su parte, tiene apenas un almanaque de graduada, pero ha crecido aferrada a las lecciones de sus padres, y quizá porque es la consentida, no pudo sustraerse a venir con ellos a dar lo mejor de sí.
“Es algo como de herencia, natural, de vocación. Salía del círculo para la clínica, de la escuela para la clínica, y por el roce diario creo que fui de los pocos niños que nunca tuvieron miedo de esa barrenita que impresiona nada más con el ruido.
“De todas formas, no había pensado en la estomatología como carrera hasta que tuve en frente la boleta en blanco, y la marqué como única opción. Fue un impulso, y aquí estoy, realizada y satisfecha”.
La madre no alcanza a sostener las lágrimas que les tiemblan en los ojos cuando habla de la niña que se mueve con destreza admirable en el sillón. “Me ha dado las más grandes alegrías; desde su nacimiento, la elección de una carrera que nunca le impusimos, hasta el más reciente instante en que supe que vendríamos juntas, a unirnos con Jorge Luis aquí en Venezuela.
“Parece bobería, pero entre madre e hija hay una complicidad que se disfruta al límite, como eso de sentarnos juntas en el aula cuando el curso previo a la misión, o el detalle de hacer juntas las maletas, o viajar una al lado de la otra en el avión, o tener las dos el corazón como una pasa cuando íbamos por fin a ver a Jorge Luis, y entonces lo vimos, y lo abrazamos al mismo tiempo.
“Soy una madre feliz por tener a los míos cerca, a mi pequeña familia mientras cumplo, cumplimos un deber”.
EL DEBER COMO HERENCIA
“También fue una lección que aprendí en la casa, de la mano de mis padres. Crecí escuchando las historias de papá, con 12 años, de alfabetizador; luego su beca en los cafetales de Oriente; de mi madre que se hizo mujer en el oficio, de los dos cuando se fueron lejos del pueblo a ofrecer sus servicios”, resalta Amanda.
“Su trabajo no ha sido solo para ganar el dinero, sino para ayudar, para servir, para dar salud a las personas. Eso también se llama solidaridad, y por eso vine aquí, no por andar bajo las faldas de mis padres.
“Ah, tengo esa suerte inmensa de compartir este momento con ellos, en el mismo lugar, al mismo tiempo, y eso es un orgullo grande. Pero ahora soy el resultado de ellos, de los valores humanos que me enseñaron, de los conocimientos que aprendí en la facultad, y me pulieron en la casa.
“Básicamente estoy aquí por eso, para demostrar, sirviendo, lo que aprendí de pequeña, de la mano de mis dos mejores profesores”.
Las palabras de Amanda humedecen los ojos de Daisy y Jorge Luis. El orgullo no les cabe dentro, y el hombre se acomoda en la banqueta como para hacerle espacio a una satisfacción interior que lo duplica.
“Mi familia es, por mucho, el mayor regalo de la vida, tanto para mi plenitud de hombre como la realización profesional. La hemos construido a la par del oficio, y si para los tres la estomatología es el mejor trabajo, en mi caso lo es… porque están ellas”.













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Daisy T. Rivero Lon dijo:
1
12 de septiembre de 2015
03:44:38
Idania dijo:
2
12 de septiembre de 2015
15:32:14
Carlos Alberto dijo:
3
13 de septiembre de 2015
06:45:53
Gilberto Avila Rivero dijo:
4
13 de septiembre de 2015
09:59:46
pedro gutierrez dijo:
5
13 de septiembre de 2015
19:49:53
yudit dijo:
6
14 de septiembre de 2015
08:42:59
ana dijo:
7
14 de septiembre de 2015
09:44:44
sabina soler dijo:
8
27 de septiembre de 2015
21:15:18
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