
MATURÍN, Monagas, Venezuela.—Como casi todas las ciudades, Maturín es una al centro y otra muy diferente en sus orillas. Pequeña, en comparación con otras capitales estadales de Venezuela, también tiene esas fronteras sociales visibles entre el casco urbano y las periferias.
La apuesta de la Revolución Bolivariana por conseguir la equidad de derechos y beneficios para su gente ha sido colosal, pero la historia secular de usurpaciones y egoísmos abrió demasiadas brechas; a veces tan naturales como la que en un rincón de esta urbe oriental se convierte en río cuando llueve mucho.
Precisamente un arroyo separa de la ciudad a la comunidad Invasión de la Puente, y dentro de ella, el caserío Brisas de Venezuela es expresión de una pobreza extrema. Hasta hace poco no había siquiera una calle asfaltada, y mucho menos servicio médico al alcance de la mano.
Pero hace nueve meses la dinámica social cambió drásticamente con la instalación allí de una base de misiones; iniciativa gubernamental que integra en el mismo lugar, y a tiempo completo, la cooperación cubana en materia de medicina, deporte y cultura.
Los últimos cuatro de los nueve meses, Brisas de Venezuela tiene el sello de la labor médica de Yusiley Marcelo, una hermosa doctora de 26 años que confiesa estar viviendo allí su experiencia más profunda de los dos almanaques completos de su misión: “Por la gente, sobre todo por la gente que ya no sabe de qué forma agradecer nuestra atención”, argumenta la muchacha, venida de las tierras villaclareñas de Santo Domingo.
“Antes de instalarse la base, había mucha carencia sanitaria. Predominaban enfermedades transmisibles y otras que con la adopción inmediata de medidas higiénicas básicas y una mínima promoción de salud se redujeron considerablemente.
“No había ningún crónico controlado, ningún diabético o hipertenso con tratamiento estable o bajo la observación de un examen periódico. Solo cuando tenían una crisis se dirigían al CDI (Centro de Diagnóstico Integral, atendido por cubanos) más cercano —de por sí, bastante lejos—, se compensaban y regresaban sin respetar el seguimiento; originando todas esas secuelas que van desde la ceguera hasta la invalidez motora.
“Pero todo, de la noche a la mañana, fue diferente con esta base de misiones, la primera establecida en el estado de Monagas. Ahora hay un médico, un odontólogo, un deportista que hace bailoterapias y ejercicios con los niños y adultos, y una instructora de arte que mueve la comunidad desde la cultura.
“Trabajamos siempre en trinomio, mezclando las actividades culturales con todo, para no perder el espacio. Si se juntan los adolescentes para hacer una danza, aprovechamos la oportunidad y vamos a hablarles de prevención del embarazo precoz y relaciones sexuales seguras, porque aquí el índice de embarazos en edades tempranas es alto. Pero el odontólogo tampoco lo pierde para lanzar su charla sobre higiene bucal.
“A la gente le encanta el trabajo de la base. La ven como un milagro, y a la mano siempre hay personas dispuestas a colaborar: traen a los muchachos, buscan los materiales para los talleres, movilizan al barrio entero…
“La base es el epicentro de las actividades, aunque a veces nos vamos a las escuelas, a los liceos, en dependencia del objetivo del día o porque se congregarán más personas según las edades, pero generalmente es aquí.
“Es gracioso ver cómo todas las tardes se reúne un grupo de niños frente a la base. Ellos no saben qué están esperando, si un juego de pelota, si una actividad cultural, si una charla, no saben qué…, pero ahí están, esperando.
“Lo mejor de todo aquí es el agradecimiento de la población. Cuentan que cuando dijeron la intención de hacer la base, la gente se sumó a remover la tierra, ayudó en la construcción. Les dije que venía visita y no han parado de preguntar qué hace falta. Ayer se nos botó el agua, por una llave abierta, y entre varios vecinos rellenaron el tanque de abajo, y gestionaron para que viniera una pipa a llenar el elevado.
“La explicación está en que estos servicios ellos nunca los tuvieron tan cerca. Era impensado para un barrio de extrema pobreza, y de pronto lo tienen todo. Cuando vieron que funcionaba, que había médicos, medicinas, que podían venir a la hora que necesitaran, se hicieron los dueños del proyecto y hoy son sus máximos defensores. Dicen que estamos haciendo algo inmenso por ellos, y sienten la necesidad de corresponder”
Pero eso “inmenso” que agradecen, Yusiley ayuda a construirlo todos los días, con la medicina que cura y la palabra que consuela, desde la delicadeza en la consulta cotidiana, hasta el temple imperturbable con que en plena madrugada arrebató de la muerte a un bebé recién nacido.
Tiene mucho que contar la doctora, tan jovencita, cuando le llegue la hora de su regreso definitivo; pero la ejemplaridad le ha dado el premio de volver un momento al archipiélago, antes del tiempo previsto. Estará en el Congreso de la juventud cubana, para hablar en el nombre de su generación, de los que en Venezuela ofrecen, como ella, lo mejor de sí.
¿A qué vas?, le preguntamos, y el “gorrión” se incluyó en la respuesta.
“Además de volver a Cuba —porque uno aquí siempre quiere estar yendo a Cuba—, voy al Congreso a decir de mi experiencia, de la posibilidad que como joven he tenido de crecer desde la solidaridad.
“Yo vine a ofrecerla, pero también a recibirla. Sin pasar por la base de misiones, nunca hubiera aprendido lo que esta gente humilde me ha enseñado: que la solidaridad es un sentimiento mutuo.
“Brindamos nuestros servicios, y ellos quieren entonces darnos todo, compartirlo todo, no lo que les sobra, porque la pobreza es tanta que nada les sobra; pero si llegas a su casa y lo único que tienen es agua, te la brindarán, y uno la beberá como quien acepta un gesto franco de gratitud.
“Esas cosas me han hecho madurar, y los jóvenes cubanos deben saber que existen estas maneras de crecer, que nuestros valores son altamente apreciados y que la solidaridad tiene resultados hermosos.”
¿Sientes que estás viviendo aquí tu mejor historia en Venezuela?
No solo la mía. En lugares así se está escribiendo la mejor parte de la historia de Cuba en Venezuela.













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Manuel Mercado dijo:
1
10 de julio de 2015
17:30:50
carlos almeida dijo:
2
15 de julio de 2015
19:08:34
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