BERLÍN.— La reunión en Alemania de ministros de Exteriores del llamado G-7 finalizó ayer sus sesiones marcadas por la exclusión de Rusia, mientras se esperaba la llegada tardía del secretario de Estado norteamericano, John Kerry.
Pocos detalles trascendieron hasta ahora de la cita que tiene lugar en la norteña ciudad de Lubeck, aunque sí se reportan manifestaciones en contra del encuentro, así como el despliegue de un amplio dispositivo de seguridad para evitar hechos violentos.
Al inaugurar el martes la reunión de cancilleres, el anfitrión Frank-Walter Steinmeier advirtió que los conflictos actuales en el mundo no se resuelven en días y por ello hay que tener paciencia, refirió Prensa Latina.
Con respecto al tema de Irán, consideró esperanzador el acuerdo inicial alcanzado sobre su programa nuclear, pero advirtió que el asunto todavía no puede darse por resuelto.
Durante esta cita de ministros de Exteriores, se dio a conocer que la demora de Kerry se debe, precisamente, a que el martes tuvo que discutir sobre Irán en el Congreso norteamericano.
Otro tema central en la agenda del G-7 es el de la crisis en Ucrania, aunque muchos indican que resulta inútil debatir el tema en ausencia de Rusia, que fue expulsada del grupo como castigo tras la reunificación de la península de Crimea.
Sobre el regreso de Moscú y la restauración del G-8, Steinmeier indicó que la decisión está supeditada a la solución de la crisis ucraniana.















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