ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: AVN

CARACAS.— Un año después no han al­can­zado sus objetivos. Sin embargo, aún persisten en su llamado de derrocar al pre­sidente electo Nicolás Maduro por la vía violenta y desconocer la Constitución. Más de 40 muertos, centenares de heridos fue el saldo de “La Salida”, la respuesta de la oposición radical venezolana a sus ansias de instalarse en Miraflores.

La muerte del líder bolivariano Hugo Chávez alentó a ese sector a tomar por la violencia aquello que ha sido incapaz de lograr en las urnas. A pesar de ese panorama, el Ejecutivo instó a la paz. Hubo diálogo. Se levantaron de la mesa. Hubo llamados a construir de conjunto un mejor país. Hicieron caso omiso.

El propio presidente insistió en que no se trataba de un “pacto o negociación”, sino de un “debate de posiciones” basado en el respeto para encontrar la paz. Esos esfuerzos mostraron dos visiones de una misma Ve­nezuela: aquella que alcanzó el poder por la vía democrática e hizo de la participación política un derecho de todos, y otra que ha visto en la desestabilización el método para acceder nuevamente al poder.

Los representantes del Ejecutivo que participaron en las conversaciones coincidieron en que una cosa es protestar por las insatisfacciones ante determinadas medidas, y otra era hacerlo de forma violenta y desconociendo así la voluntad popular que optó por la continuidad del proyecto de Chávez.

Del otro lado hubo posiciones que demostraron las fisuras internas de la derecha. Lí­deres como Henrique Capriles se deslindaron en un inicio de las guarimbas, mas no condenaron esas manifestaciones. Luego, defendieron y se sumaron a la postura asumida por María Corina Machado y Leopoldo López, este último principal instigador de “La Salida”.

Actualmente se encuentra detenido y en proceso de investigación por su participación en los hechos.

En los últimos 12 meses arreciaron las em­bestidas contra la soberanía nacional, como si Venezuela fuera un objeto en disputa y no una nación en la cual podrían convivir diferentes ideologías o proyectos políticos.

Hasta el sol de hoy no existe una contrapartida convincente a las propuestas gubernamentales que por lo menos mueva a sus seguidores. Su posición, bien clara desde el primer momento, ha sido alentar cualquier movida que dé al traste con el proceso iniciado en 1998 por Chávez, no importa la manera de hacerlo.

Cualquier estrategia está permitida en ese escenario, desde participar en conversatorios sobre Derechos Humanos en Estados Unidos y reunirse con el vicepresidente Joe Biden, recibir a exmandatarios latinoamericanos de derecha, hasta enviar cartas desde una cárcel a influyentes diarios como The Wall Street Journal.

También figuran las protestas aisladas en estados como Táchira, por donde iniciaron el año pasado, y el continuo llamado a movilizarse en la calle “hasta que el régimen caiga”.

Sin embargo, los propios ciudadanos de­mostraron que no querían más violencia y lejos de caer en provocaciones dieron un respaldo significativo a los esfuerzos del Go­bierno por normalizar la situación.

La crisis provocada por la guerra económica fue usada como oportunidad para sacar provecho político. Atacar la Revolución Bo­livariana allí donde ha tenido altibajos parece ser la vía para desestabilizarla. Igual­men­te, la injerencia de naciones extranjeras en los asuntos internos de Venezuela.

Un año después siguen presionando y diciendo al mundo que “La Salida es impostergable”. Ante ello, el apoyo regional, la unidad en torno a las fuerzas revolucionarias y la conciencia del pueblo, siguen siendo los factores determinantes.

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Ricardo Molina Martí dijo:

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13 de febrero de 2015

10:38:28


El presidente Maduro debe apretar más el puño y meter en prisión sin contemplaciones a los superconocidos golpistas del año 2002. Basta ya de acusaciones. El gobierno de USA nos tiene un gran colimador y con éste se mueve libremente en Venezuela. EE.UU. es el gran muñidor de los males y atrocidades en el mundo. Estamos rodeados de bases militares de la OTAN. ¿Por qué desde el año pasado no se pudo yugular estas acciones terroristas promovidas por Sr Obama? Si Maduro no aprovecha esta situación de guerra ( vale decir) de preguerra civil, el futuro inmediato será incierto y comprometedor para la paz del continente. Exijo MANO DURA contra todos estos sabandijas internos y externos . ¡Hasta cuándo! Atentamente:Ricardo Molina Martí