WASHINGTON.—Fuerzas de Estados Unidos y sus aliados realizaron 19 ataques aéreos contra unidades del Estado Islámico (EI) en Siria e Irak, según informó este lunes el Comando Central, entidad del Pentágono que dirige las operaciones en Oriente Medio.
Alrededor de una decena de esos golpes, que tuvieron lugar desde el 10 hasta el 11 de enero, destruyeron 15 posiciones de combate de los fundamentalistas en la ciudad siria de Ain al Arab (Kobane), y dañaron bases logísticas en Abu Kamal.
Mediante acciones por separado en igual periodo, las aeronaves realizaron nueve incursiones en Irak contra agrupaciones tácticas, refugios, edificios y vehículos de los irregulares en los alrededores de Erbil, Asad, Sinjar y Mosul.
Washington y sus aliados iniciaron los bombardeos en territorio iraquí el 8 de agosto pasado, y en Siria comenzaron a realizarlos el 23 de septiembre contra la voluntad del Gobierno de Damasco, reporta PL.
La nota del Comando Central sobre estas operaciones aclara que en los ataques contra Irak habitualmente participan junto a Estados Unidos, aviones de combate de Francia, Reino Unido, Australia, Bélgica y Holanda. Aeronaves de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Jordania y Bahrein se suman a las incursiones norteamericanas en suelo sirio.
De acuerdo con informes del Pentágono, la coalición realizó hasta el 31 de diciembre pasado más de 1 670 bombardeos en ambas naciones árabes, operaciones que han costado más de 1 200 millones de dólares, pero las acciones bélicas de los fundamentalistas no han sido detenidas.
Mientras tanto, dos cuentas privadas del Ejército estadounidense en Twitter y YouTube fueron infiltradas este lunes por piratas informáticos que alegaron haber actuado bajo las directrices del autodenominado Estado Islámico. Todavía no existe confirmación oficial de que la organización terrorista sea la autora del ci-berataque.
Los hackers accedieron al usuario de Twitter del Mando Central Militar de EE.UU., @centcom, y publicaron varios mensajes con información sensible, según ha reconocido el Pentágono.
La Casa Blanca asegura que está investigando el incidente y, en palabras de su portavoz, Josh Earnest, defendió que hay una diferencia “significativa” cuando se trata de un robo de una cantidad importante de datos en comparación con el robo de una contraseña de Twitter. “Todavía estamos examinando la gravedad del incidente”, afirmó Earnest.













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