
CARACAS.—“Hoy termina una era nefasta, el Pacto de Punto Fijo pasó a la historia, ha nacido la República Bolivariana de Venezuela”. Con esas palabras resumía el líder bolivariano Hugo Chávez la importancia de la Constitución aprobada por el pueblo el 15 de diciembre de 1999 y que le proporcionó las herramientas necesarias para refundar la nación.
Desde ese momento quedaron garantizados los derechos de los venezolanos y su protagonismo en la construcción del país. Entre los elementos que sobresalen de esta herramienta jurídica están el reconocimiento por primera vez de los pueblos originarios como parte de la sociedad, así como la destinación de los recursos naturales en bien de los ciudadanos.
La nueva Carta Magna fue producto de la voluntad popular que ese día, mediante el poder constituyente, dijo Sí a la nueva era que se iniciaba. Los tres millones 301 475 votos (71,78 % del electorado), representaron además el apoyo de los expoliados al proyecto de nación que Chávez impulsaba y a sus palabras el 2 de febrero de ese año cuando enterró la vieja Constitución: “Juro delante de Dios, juro delante de la Patria, juro delante de mi pueblo que sobre esta moribunda Constitución impulsaré las transformaciones democráticas necesarias para que la República nueva tenga una Carta Magna adecuada a los nuevos tiempos. Lo juro”.
Quince años después, ese pueblo lucha por mantener lo conquistado ante factores internos y externos que pretenden quebrantarlo. Miles de ciudadanos marcharon este lunes por las principales avenidas de la capital para expresar su apoyo a la Revolución Bolivariana.
Al final de la multitudinaria concentración, el presidente Nicolás Maduro expresó que la nueva Constitución Bolivariana fue el punto de partida para todas las reivindicaciones sociales que se mantienen en la actualidad.
“El milagro más grande de la democracia verdadera en Venezuela, que inició una nueva era de respeto a los derechos civiles y de democracia popular, es nuestra Constitución”, afirmó.
Respecto a las medidas aprobadas por el Congreso de Estados Unidos contra algunos funcionarios del Gobierno venezolano, el mandatario insistió en que “al pueblo de Bolívar no lo sanciona nadie en esta tierra, el pueblo de Bolívar y de Chávez es un pueblo libre y lo será por siempre”.
Por ello le propuso al Parlamento crear “un comité de juristas por los derechos humanos y la justicia de venezolanos y personalidades mundiales para llevar a juicio por crímenes de guerra a todos estos imperialistas”.
El jefe de Estado también resaltó la vocación integracionista de Venezuela y la importancia que le concede a los diferentes espacios regionales, hecho plasmado en la Constitución. Específicamente se refirió a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), cuya cumbre recién finalizó en la capital cubana. Al respecto comentó que era el espacio geopolítico que demostró que otro mundo sí fue posible y que el mismo era “la esperanza de los pueblos para un desarrollo integral y humano”.













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