CAMBERRA.— Australia comenzó a desplegar ayer la mayor operación de seguridad en su historia ante los temores de protestas violentas o ataques extremistas durante la Cumbre del G-20, prevista para este fin de semana en Brisbane.
Más de 6 000 agentes iniciaron movimientos de bloqueo en el centro de la tercera ciudad más grande del país, mientras que aviones F/A Super Hornet cumplirán la misión de crear una zona de exclusión en el espacio aéreo cercano al Centro de Convenciones de Brisbane.
A la policía se les ha impuesto de poderes, incluida la capacidad de detener e interrogar a cualquier persona considerada sospechosa en los alrededores de la sede que acogerá a los jefes de las 20 primeras economías del mundo.
También tendrán a su disposición un arsenal de aparatos de punta para control de multitudes, entre ellos cañones de agua y de sonido, así como magnavoces montados en vehículos gigantes que emiten chillidos estridentes capaces de atontar a muchedumbres ingobernables.
Carreteras cercanas al centro de convenciones las adornan barricadas y puestos de control, en tanto se prohibió navegar por partes del río Brisbane para evitar el riesgo de un ataque.
Las cumbres del G-20 conllevan protestas contra las potencias económicas mundiales, de lo cual otra ciudad australiana, Melbourne, fue escenario en el 2006.
En aquella oportunidad hubo batallas campales entre policías y manifestantes que solo finalizaron cuando agentes armados con bastones antidisturbios detuvieron un intento de asalto a la sede del encuentro.
Según la vicecomisionada de la policía en Queensland, Katarina Carroll, dos años de planificación y la adopción de medidas sin precedentes facilitarán una acción rápida y decisiva contra cualquier acción imprevista. (PL)













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