CARACAS.— Uno de los resultados de la pasada Cumbre de jefes de estado del Mercado Común del Sur (Mercosur) fue establecer una Zona Económica Exclusiva en la región de América Latina y el Caribe, uno de los proyectos más ambiciosos que se han lanzado en los últimos años.
En el plano político, la idea ya cuenta con un respaldo en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), que agrupa a las 33 naciones independientes de la región.
Los países miembros del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela) consideraron positiva la creación de una gran Zona regional junto a Petrocaribe, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América (ALBA), la Comunidad del Caribe (Caricom) y la Alianza del Pacífico.
El objetivo de la Zona es aprovechar las ventajas de un área geográfica rica en recursos naturales, pero cuya distribución desigual la hacen pobre e, incluso, vulnerable a la crisis económica.
Apuesta también a la libre movilidad de los productos de un lado a otro del continente, enfocado a la competencia noble entre las economías de la región.
La misma concentra un PIB conjunto de más de cerca de cuatro billones de dólares, acorde con datos oficiales.
El analista político Carlos Alzugaray Treto comentó a Granma que la creación de la Zona Económica “es un esfuerzo más de los Gobiernos de la región por reforzar sus esquemas de integración y su autonomía respecto a Estados Unidos”.
Creo que cada una de estas iniciativas es una reafirmación de la voluntad política generalizada hacia lo que pudiéramos llamar una creciente ola regionalizadora, agrega el profesor cubano.
Para el especialista, “la integración incluye un proceso de prueba y error que es inevitable en materia de experimentos de construcción social.
Este no es solo un debate comercial, sino también profundamente político, manifiesta por su parte, el analista político argentino, Juan Manuel Karg.
El periodista precisa a este diario que la propuesta de establecer una Zona Económica Exclusiva en América Latina y el Caribe podría ser una orientación más “posneoliberal”, considerando los Gobiernos que toman parte mayoritaria de esa experiencia.
Si se concreta finalmente, sería un ejemplo de integración beneficiosa para los países teniendo en cuenta sobre todo que trabaja por el desarrollo común de los pueblos latinoamericanos. Fomentaría además el comercio entre las naciones, que ha descendido notablemente ante otros actores extrarregionales de gran peso económico.
Precisamente, en declaraciones a Granma durante la II Cumbre de la CELAC efectuada en la capital cubana en enero pasado, la secretaria Ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, alertaba sobre el desbalance en cuanto al comercio intrarregional que apenas supera un quinto del volumen total de intercambio de mercancías de la zona.
Sin embargo, en Europa es más del 70 %, y más del 40 % en Asia-Pacífico, explicaba la diplomática mexicana, mientras insistía en el enorme potencial” que tiene la región para desarrollar su mercado interno.















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RBA dijo:
1
7 de noviembre de 2014
11:06:23
Nébuc dijo:
2
7 de noviembre de 2014
14:45:19
jorge dijo:
3
7 de noviembre de 2014
18:43:25
Ernesto dijo:
4
8 de noviembre de 2014
00:31:59
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